Economía Política

Economía Clásica: David Ricardo

Escrito por evaristo-hernandez 13-05-2007 en General. Comentarios (19)

David Ricardo

 

(*18 de abril de 1772 - †11 de septiembre de 1823)

 

http://es.wikipedia.org/wiki/David_Ricardo

Economista inglés, miembro de la corriente de pensamiento clásica, nacido y fallecido en Londres. También fue un hombre de negocios y especulador exitoso, y amasó una considerable fortuna.

Nació en Londres, en una familia judía de origen holandés. De formación científica deficiente, fue, como su padre, agente de bolsa. La lectura de las obras de Adam Smith le impulsó, desde 1799, a dedicar gran parte de su tiempo al estudio de la economía. Después de haber adquirido una gran fortuna en poco tiempo en la Banca de Londres, se convirtió en terrateniente. En 1819 fue elegido miembro del Parlamento por Portarlington; retuvo el cargo hasta su muerte, aunque nunca visitó Irlanda. Su retiro de los negocios le permitió dedicarse a trabajos intelectuales desde muy joven.

Su obra más importante, Principios de economía política y tributación, constituye la exposición más madura y precisa de la economía clásica; en el prefacio afirma que "el principal problema de la economía política es determinar las leyes que regulan la distribución". Con ese fin desarrolló una teoría del valor y una teoría de la distribución. Escribió también gran número de ensayos, cartas y notas que contienen aportaciones de importancia. Sin embargo, sus escritos resultan tan condensados y complejos que muchos lectores encuentran mejor expuestas sus ideas en los trabajos de J. B. Say, Malthus y McCulloch.

Este economista, cuya labor es particularmente importante por el lugar destacado en que colocó al problema del valor -especialmente al poner de manifiesto con claridad que los problemas de la distribución dependen de la teoría del valor-, falleció en Londres


Ricardo fue el tercer de diecisiete hijos de una familia sefardí judía (de Portugal) que emigró de Holanda a Inglaterra antes de su nacimiento. Cuando cumplió catorce años, Ricardo siguió los pasos de su padre al trabajar en el London Stock Exchange, donde aprendió lo básico sobre finanzas. Este comienzo lo ayudó en su futuro éxito en el mercado de valores y bienes inmuebles.

 

Entre sus aportaciones destaca especialmente la teoría de la ventaja comparativa, que defiende las ventajas del comercio internacional y en esencia es una ampliación de la división del trabajo propuesta por Adam Smith.

También se la atribuye la ley de hierro de los salarios que afirma que el salario real de los trabajadores permanecerá cercano al nivel de subsistencia, aunque haya intentos de incrementarlos.

Además propuso la que actualmente se conoce como equivalencia ricardiana, una idea que sugiere que en algunas circunstancias la decisión de un gobierno de cómo financiarse (utilizar impuestos o emitir deuda) puede no tener efecto en la economía. Irónicamente, aunque esta equivalencia lleva su nombre, Ricardo nunca estuvo totalmente convencido. Robert Barro hizo unas variaciones de la misma idea utilizando la teoría de las expectativas racionales.

La Teoría de la ventaja comparativa es un argumento a favor del libre comercio, formulada por David Ricardo. Si el país A produce un bien a un menor costo que el país B, conviene a este último comprarlo que producirlo. Se dice entonces que el país A tiene una ventaja comparativa respecto al B. Consecuentemente,los aranceles tienen un efecto negativo sobre la economía, ya que privan al consumidor de productos baratos, y a los que producen el bien más barato, de beneficios.

La teoría de David Ricardo constituye la escencia del argumento a favor del libre comercio. En la actualidad los supuestos de D. Ricardo han sido criticados fundamentalmete porque él consideraba los costos constantes, a cualquier nivel de producción y no tomó en cuenta los rendimientos decrecientes.

 

La ley del hierro de sueldos es el argumento según el cual los sueldos tienden "naturalmente" hacia un nivel mínimo, que corresponde a las necesidades mínimas de subsistencia de los trabajadores. Cualquier incremento en los salarios sobre este nivel llevará a un incremento de la población, y entonces el aumento de la competencia por obtener un empleo hará que los salarios se reduzcan de nuevo a ese mínimo.

Título de un folleto publicado en 1817 por el economista clásico David Ricardo, fue adoptado luego por Karl Marx, e influyó en su temprana visión pesimista acerca de la posibilidad de que los trabajadores puedan beneficiarse del capitalismo.

Ludwig von Mises argumentó que si se adopta este razonamiento para demostrar que a largo plazo no es posible un incremento en el salario medio por encima del mínimo, debe asumirse también que tampoco una bajada de ese valor puede ocurrir.

La equivalencia ricardiana, o la proposición de equivalencia Barro-Ricardo, es una teoría económica que sugiere que el déficit fiscal no afecta a la demanda agregada de la economía. Fue propuesta por el economista inglés David Ricardo en el siglo XIX.

La argumentación en que se basa la teoría es la siguiente: el gobierno puede financiar su gasto mediante los impuestos cobrados a los contribuyentes actuales o mediante la emisión de deuda pública. No obstante, si elige la segunda opción, tarde o temprano tendrá que pagar la deuda subiendo los impuestos por encima de lo que estos se ubicarían en el futuro si otra fuera la elección. La elección es entre pagar impuestos hoy o pagar impuestos mañana.

Supóngase, por ejemplo, que el gobierno decide financiar un gasto adicional a través de déficit, esto es, mediante cobrar impuestos mañana. Ricardo argumentaba que aunque los ciudadanos tienen más dinero hoy, ellos se darían cuenta que tendrían que pagar impuestos mayores en el futuro y, por lo tanto, ahorrarán un dinero adicional para poder pagar los impuestos futuros. Este mayor ahorro por parte de los consumidores compensaría exactamente el gasto adicional del gobierno, de modo tal que la demanda agregada permanecerá inmodificada.

Posteriormente, Robert Barro publicó un artículo intitulado "Are Government Bonds Net Wealth?" [Son riqueza neta los bonos del gobierno?] en el Journal of Political Economy (Vol. 82, No. 6. (Nov. - Dec., 1974), pp. 1095-1117). Este modelo supone que las familias actúan como dinastías que viven hasta el infinito, debido al altruismo intergeneracional, que los mercados de capitales son perfectos (en el sentido de que todos pueden prestar y endeudarse a la misma tasa de interés) y que la senda de los gastos del gobierno está dada. En estas condiciones, si el gobierno financia los gastos mediante emisión de bonos de deuda, las familias dejarán donaciones a sus hijos los suficientemente grandes como para compensar los mayores impuestos que se necesitarán para pagar esos bonos. Este artículo es una contribución importante a la Nueva Macroeconomía Clásica, construida en torno a la hipótesis de las expectativas racionales.

La teoría de la equivalencia ricardiana sugiere que los intentos del gobierno de influir sobre la demanda agregada mediante la política fiscal están condenados al fracaso. Esta idea se opone frontalmente a la teoría keynesiana, que afirma que la política fiscal, debido a los efectos del multiplicador de la renta, será efectiva logrando que los incrementos de déficit público logren incrementos mayores en proporción de la demanda agregada.

La investigación empírica rechaza la equivalencia ricardiana en su forma pura, aunque algunos estudios han encontrado efectos ricardianos en el comportamiento del ahorro. Para una revisión técnica de la literatura, véase M. Gabriella Briotti, “Economic Reactions to Public Finance Consolidation: a Survey of the Literature”, European Central Bank Occasional Paper No. 38, Oct. 2005.

 

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David Ricardo
(1772-1823)

Economista británico

http://www.marxismoeducar.cl/ricardo.htm



Nació el 19 de abril de 1772 en Londres. Fue el tercero de los diecisiete hijos de un banquero judío que emigró de Holanda a Inglaterra. Abandonó la escuela a los 14 años para trabajar en una agencia de corretaje. La lectura de las obras de Adam Smith le impulsó, desde 1799, a dedicar gran parte de su tiempo al estudio de la economía. Cuando contaba 25 años de edad ya era rico gracias a sus inversiones en bolsa. Su retiro de los negocios le permitió dedicarse a trabajos intelectuales desde muy joven. En su primer título de teoría económica, The High Price of Bullion, a Proof of the Depreciation of Bank Notes (El elevado precio de los lingotes, una prueba de la depreciación de los billetes bancarios, 1809), defendía una unidad monetaria fuerte cuyo valor dependiera de algún metal precioso. En su obra más importante, Principles of Political Economy and Taxation (Principios de Economía Política y Tributación, 1817), expone teorías basadas en sus estudios sobre la distribución de la riqueza a largo plazo. Sostenía que el crecimiento de la población provocaría una escasez de tierras productivas. Apoyó la teoría del comercio internacional, subrayando la importancia de la especialización internacional y la libre competencia. Su teoría del valor trabajo, que influyó en el pensamiento de Karl Marx, afirma que los salarios dependen del precio de los alimentos, que a su vez dependen de los costes de producción, los cuales dependen de la cantidad de trabajo necesario para producir los alimentos. En su doctrina se inspiraron Marx y Henry George y también se basaron muchas concepciones conservadoras. Sus ideas monetarias, que tuvieron una influencia decisiva en Inglaterra, fueron el resultado de una lucha polémica contra la inflación -para evitar una exagerada expansión del crédito bancario-, y son un claro reflejo de la realidadDurante los últimos cuatro años de su vida fue miembro del Parlamento británico.

TEORIA DEL VALOR Y DEL REPARTO

En su "Historia del Pensamiento Económico", Henri Denis expone en los siguientes términos el planteamiento de Ricardo sobre la distribución del ingreso nacional:

 

"Si hacemos abstracción de la renta agraria, el beneficio es la diferencia entre el precio de venta y el precio del costo. Y a escala nacional, el precio de costo de la producción neta, es el importe de salarios. Por consiguiente, para explicar los beneficios es preciso conocer:

1) Las leyes que determinan los salarios;

2) Las leyes que determinan los precios de venta de los productos."

Al referirse a los precios de venta de los productos, Ricardo al igual que Smith, piensa en los precios de mercado que pueden ser muy variables y estar determinados por su escasez relativa.

Para Ricardo el precio "normal" o, si se prefiere, el valor de una mercancía, está determinada por la cantidad de trabajo que contiene. Por tanto, el valor de una mercancía aumenta cuando aumenta la cantidad de trabajo necesaria para su fabricación y disminuye en caso contrario. En términos relativos, puede decirse que los valores de cambio relativos aumentan o disminuyen de acuerdo al mismo principio, inclusive si disminuye la cantidad de trabajo incorporada en todas las mercancías.

No escapa a Ricardo que esta es una aproximación general al problema del valor. Tampoco que el trabajo necesario para la producción de una mercancía incluya el trabajo anterior en la fabricación de "herramientas, máquinas y edificios"; esto es de "trabajo muerto" en la terminología de Marx, en gran medida un ricardiano.

Tampoco dejó de lado Ricardo una preocupación que fuera planteada por el mismo Adam Smith: los beneficios del capital están incluidos en los precios de las mercancías. Y ello en proporción al capital movilizado puesto que hay, teóricamente, una tendencia a la simetría de los beneficios obtenidos en diferentes actividades.

 

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De la obra clásica, Principios de Economía Política y Tributación de David Ricardo, se puede obtener el texto completo en inglés, su idioma original, en:

 

http://socserv2.mcmaster.ca/~econ/ugcm/3ll3/ricardo/Principles.pdf

 

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Una nota curiosa sobre aspectos personales de David Ricardo, relacionada con su ascendencia judía. Desde luego que los judíos, como nacionalidad y como raza, han dado grandes pensadores a la humanidad...y grandes destructores también. La posición de lo justo y lo injusto, digamos parodiando o más bien evocando a Marx sobre la cuestión judía, no es un problema de nacionalidad o de raza, es un problema de clase social, si se está del lado de los explotadores o del lado de los explotados. Al parecer a David Ricardo, le pasaron la cuenta no por estar al lado de los explotados, sino al lado de su mujer. La nota por demás curiosa y sujeta a verificación, la reproducimos porque puntualiza al mismo tiempo, elementos básicos de la teoría de David Ricardo:

 

Los extraños funerales de David Ricardo

Francisco Cabrillo
 
 
Casi todos estamos bastante seguros de que la muerte es un acontecimiento del que nadie puede escapar y de que, afortunadamente, sólo se pasa una vez por tan desagradable trance. Pero hubo un economista cuyos parientes y amigos celebraron sus funerales en dos ocasiones. Se llamaba David Ricardo. ¿Murió Ricardo dos veces? No parece fácil que así sucediera. Pero las circunstancias le hicieron, en cierta forma, pasar por el poco grato expediente de unos funerales en vida.

David Ricardo (1772-1823) es la gran figura de la escuela inglesa de economía política. Su libro más importante, los Principios de economía política y tributación, cuya primera edición se publicó el año 1817, es una de las obras básicas de la historia de las doctrinas económicas. La estructura y la redacción misma de esta obra reflejan una mente con una capacidad analítica extraordinaria, capaz de extraer del mundo real unos principios básicos, de aplicación general, que constituyen el núcleo de su teoría económica. Una de las razones por las que Ricardo escribía así es, sin duda, su propia trayectoria vital y su actividad profesional. No fue un erudito ni un profesor universitario, sino un financiero, que hizo una gran fortuna en la bolsa de Londres; y sólo leyó el gran libro de economía de la época, La riqueza de las naciones de Adam Smith, un poco por casualidad mientras se encontraba ocioso pasando una temporada en la ciudad balnearia de Bath el año 1799.

Su nombre refleja, evidentemente, que sus orígenes no eran británicos. Ricardo era un judío sefardí, con orígenes familiares en la península ibérica. Dados los malos vientos que para los hebreos soplaban en estas tierras bajo el gobierno de los Austrias, sus antepasados se habían trasladado a Holanda, país desde el que, más adelante, marcharían a Inglaterra. Nuestro personaje nació en Londres y, tras una estancia en Amsterdam, entró de la mano de su padre en el mundo de los negocios cuando sólo contaba catorce años. A los veintiuno decidió dar un cambio a su vida y se casó con Priscilla Ann Wilkinson. El matrimonio no estuvo libre de problemas, sin embargo. La novia no era judía, sino cuáquera y en una familia como la de Ricardo aquello significaba algo tan grave como la ruptura con la fe de sus mayores. Su decisión no sentó nada bien, por tanto, a sus parientes. A pesar de que sus antepasados habían sufrido los efectos de la intolerancia, sus familiares no dudaron en mostrarse absolutamente intolerantes. O judío o muerto, parece que fue su veredicto. Y como nuestro economista ya había tomado su decisión, optaron, simplemente, por darlo por muerto. Y como no era cosa de dejarlo sin el apoyo divino en la otra vida, se celebraron los correspondientes funerales y se leyeron en la sinagoga plegarias por el hermano fallecido.

No parece, sin embargo, que tan pintoresca actitud afectara demasiado a Ricardo. Es cierto que hizo más difícil su situación en el mundo de los negocios, al cerrársele muchas puertas de financieros judíos. Pero él demostró ser lo suficientemente hábil e inteligente como para abrir otras y triunfar plenamente en el mundo de los negocios. Más tarde fue diputado en el Parlamento británico, aprovechando la oportunidad que le daba su escaño para defender sus ideas económicas, actividad que iría acompañada, además, de la publicación de una serie de trabajos sobre cuestiones económicas de actualidad que ejercerían una gran influencia en la Inglaterra de la época.

Años después, en 1823, se celebró su segundo funeral. Ricardo era aún un hombre joven, ya que tenía sólo 51 años; y su muerte fue tan repentina como inesperada. Este nuevo funeral debió ser bastante diferente del primero, no sólo porque, en esta ocasión, había fallecido realmente, sino también porque ya se había convertido en un personaje ilustre. Pero su extraña relación con la intolerancia religiosa no acabaría con su muerte. Un siglo más tarde, John M. Keynes, que siempre fue muy crítico con las ideas económicas de Ricardo, acuñó una de sus famosas frases para explicar la gran influencia que la teoría de nuestro economista había ejercido en Gran Bretaña: “Ricardo conquistó Inglaterra –escribió– de una forma tan absoluta como la Santa Inquisición había conquistado España”. Sin dudar de su brillantez, creo que la frase no fue afortunada.

Adam Smith

Escrito por evaristo-hernandez 12-05-2007 en General. Comentarios (4)

Adam Smith es antes filósofo, interesado en la investigación sobre el egoísmo humano, lo que plasmó en su teoría de los sentimientos morales, cuyo texto, en inglés puede localizarse en:

 

http://www.ibiblio.org/ml/libri/S/SmithA_MoralSentiments_p.pdf

 

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El texto completo en inglés de "Una inquisición sobre la causa de la riqueza de las naciones", que podría ser una traducción textual, a la letra, del libro clásico de Adam Smith, se encuentra en:

 

http://metalibri.incubadora.fapesp.br/portal/authors/s/adam-smith/an-inquiry-into-the-nature-and-causes-of-the-wealth-of-nations/

 

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Una fotografía parcial de la teoría de Smith, contenida en su obra cumbre, se encuentra en este extracto biográfico:

 

ECONOMIA

La riqueza de las naciones, según Adam Smith

PALOMA CORREDOR

Cómo definirías la riqueza? Parece sencillo, pero no lo es tanto cuando hay que expresarlo en una frase. Hay un concepto que es la riqueza de las naciones, y que fue elaborado por el histórico economista Adam Smith. El afirmó que “el origen de la riqueza proviene del trabajo de la nación, que será tanto más productivo cuanta mayor división del trabajo exista; ésta depende, a su vez, de la dimensión del mercado; y ésta, de los precios”.

Para entender una definición como ésta, lo mejor es tomar cada palabra por separado. Así que vayamos por partes. La división del trabajo es un concepto que resume la idea de conseguir una mayor productividad a base de especializar a los trabajadores en partes u operaciones concretas del proceso de producción. Por ejemplo, la especialización de los obreros de una cadena de montaje. El mercado se divide en varias categorías según el número de ofertantes: puede ser de competencia perfecta -cuando son muchos-, de duopolio -si son dos-, oligopolio -pocos- o monopolio -uno solo-. En la economía de mercado, los cambios en los precios constituyen el mecanismo básico que rige la asignación de recursos; es decir, la aplicación de recursos a una determinada finalidad económica.

Por cierto, ¿sabes quién fue Adam Smith, el autor de esta definición? Se le considera nada menos que el padre de la ciencia económica y fundador de la llamada escuela clásica. Nació en Escocia en 1725 y murió en 1790. Durante mucho tiempo ocupó la cátedra de Filosofía de la Universidad de Edimburgo, pero sobre todo se le conoce por la obra a la que dedicó 12 años de su vida, La riqueza de las naciones. Publicada en 1776, está considerada como el fundamento de la economía moderna, porque defiende el principio de división del trabajo y libertad de comercio. Smith pensaba que la satisfacción del propio interés individual, limitado por el de los demás, es el mejor medio para conseguir el mayor beneficio para el mayor número de gente. Sin embargo, Smith apoyó la intervención del Estado en materia de justicia, educación, salud y todas aquellas empresas que la iniciativa privada fuese incapaz de abordar.

 

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Me ha llamado la atención esta biografía de Smith, primero por el "portal" de donde proviene de enlaces para economistas latinoamericanos, segundo porque muy pocas notas biográficas empiezan indicando que las clases sociales son una preocupación teórica directa de Smith y tercero porque establece contactos entre la Teoría de los Sentimientos Morales y la Riqueza de las Naciones:

 

http://www.geocities.com/pjabad/smith.htm

 

La nota biográfica dice:

 

ADAM SMITH

Economista y filósofo escocés. Es el fundador de la economía política. Analiza la ley del valor y enuncia la problemática de la división de clases.

Adam Smith considera el capitalismo como el estadio natural de las relaciones sociales. De hecho, fundó el liberalismo económico. En su obra principal "Investigaciones sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones" el laissez faire aparece como el motor del progreso económico.

EL PADRE DE LA ECONOMIA POLITICA

Adam Smith nació en 1723 en Escocia. Su padre, juez y oficial de aduanas, murió al nacer él. Su madre lo educó en Kilcardy. A los catorce años entró en la Universidad de Glasgow, donde tomó contacto con Francis Hutcheson, que también había sido profesor de David Hume. Hutcheson tuvo mucha influencia sobre Smith y le debe en gran parte sus ideas sobre la libertad política.

En 1740, Adam Smith ganó una beca para Oxford, pasando los años siguientes en el Balliol College. Oxford estaba en decadencia y, a pesar de que recibió poca educación formal, hizo un buen uso de su tiempo y leyó mucho.

En 1747 volvió a Kilcardy y, poco después, empezó a dar clases en la Universidad de Edimburgo. Pocos años después fue nombrado catedrático de Lógica de la Universidad de Glasgow, pasando a la Cátedra de Filosofía Moral cuando quedó vacante en 1752.

Sus clases en Glasgow dieron lugar a una de sus principales obras, The Theory of Moral Sentiments, que se publicó en 1759. Este libro tuvo mucho éxito y fue a parar a manos de Charles Townshend, el político, que quedó tan impresionado, que ofreció a Adam Smith el cargo de tutor del joven duque de Buccleuch. Smith aceptó la oferta, dimitió de su cátedra en 1764, iniciando un gran viaje alrededor de Europa con el duque.

En Toulouse desarrolló parte de sus conferencias de Glasgow; este fue el inicio de su obra principal, An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations.

Volvió a Gran Bretaña en 1766, retirándose a Kilcardy para revisar y terminar su obra. Se publicó finalmente en 1776, y le valió una gran fama. El libro fue esencialmente, un estudio de la creación de la riqueza. De por sí no representaba nada nuevo, puesto que el tema ya había preocupado a los mercantilistas y a los fisiócratas, pero, mientras que los primeros creyeron que la riqueza derivaba de una balanza comercial favorable y los segundos de la tierra, Smith sostuvo que la riqueza procedía del trabajo.

Empezó con la celebrada descripción del trabajo que incrementa la riqueza debido a que aumenta la destreza de la fuerza de trabajo, ahorra tiempo, y permite el empleo de ingenios mecánicos. Los límites de la división del trabajo vienen determinados por el tamaño del mercado y del "stock de capital".

El problema del crecimiento económico lo desarrolló en su famoso Libro IV, en el cual Smith adelantó la tesis de que la libertad dentro de una sociedad llevaría a la máxima riqueza posible. En muchos sentidos, el argumento se basa en The Theory of Moral Sentiments, debido a que la armonía social que exponía dependía, en muchos sentidos, del delicado equilibrio de los motivos en conflicto del hombre. La búsqueda para satisfacer el propio interés beneficiaría a toda la sociedad y estará limitado por el propio interés en el prójimo. Los productores intentan obtener el máximo beneficio pero, para lograrlo, deben producir los bienes que desea la comunidad. Además, deben producirlos en las cantidades adecuadas, de lo contrario, un exceso daría lugar a un beneficio y precio bajo, mientras que una oferta demasiado pequeña originaría un aumento del precio y finalmente un aumento de la oferta.

El delicado mecanismo de la "mano invisible" entraba en juego también en el mercado de los factores de producción, asegurando la armonía siempre que los factores buscaran las rentas máximas posibles. Se producirían los bienes adecuados a los precios adecuados y el conjunto de la comunidad obtendría la máxima riqueza posible mientras rigiera la libre competencia; sin embargo, si se restringiese la libre competencia, la "mano invisible" dejaría de funcionar y la sociedad cargaría con las consecuencias.

El éxito inmediato del libro se debió a su brillante sistematización del pensamiento económico alrededor del concepto central de los mercados, y en la justificación intelectual que proporcionaba a los nuevos industriales que estaban interesados en librar a Gran Bretaña de los controles mercantilistas. En un corto tiempo, La Riqueza de Las Naciones entró en las estanterías de los políticos y economistas proporcionando el código del comportamiento económico que sirvió a Gran Bretaña durante la mayor parte del siglo siguiente, y cuyas brillantes perspectivas únicamente quedaron paliadas por las predicciones lúgubres del reverendo Thomas Malthus y David Ricardo. Adam Smith "persuadió a su propia generación y gobernó a la siguiente".

Teoría de la Utilidad: Bentham

Escrito por evaristo-hernandez 11-05-2007 en General. Comentarios (2)

Jeremías Bentham

 

“Los dictados de la utilidad no son ni más ni menos que los dictados de la benevolencia más extendida e iluminada (es decir, bien informada)."

 

An Introduction to the Principles of Morals and Legislation, x, § 4, www.benthamlinks.com

 

El texto completo de la “Introducción a los Principios de Moral y Legislación” en su idioma original, inglés, puede verse, pero no puede “bajarse”, en:

 

http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k93974k

Una síntesis biográfica de Bentham, padre de la teoría de la utilidad, se presenta a continuación.

Destaca el hecho de que Bentham ya pensaba en la expresión aritmética de la moral y queda, casi listo el paso inmediato a la expresión matemática de la utilidad que se construyó, sistemáticamente con Walras y Marshall. En la exposición de Stuart Mill, que podría ubicarse, estirando el término, entre los economistas clásicos, Bentham es progresista y debía serlo en una sociedad todavía marcada por los restos del conservadurismo feudal. La relación de Bentham con los Mill, el padre y el hijo, fue estrecha y esa relación fue una especie de cadena teórica para Stuart Mill que ni pudo ser el padre de la teoría de la utilidad ni pudo ser ubicado totalmente como economista clásico. La utilidad, destino moral y material del capitalismo se imponía progresivamente y ya casi plenamente en la sociedad inglesa de Bentham, en los albores de la primera revolución industrial. Bentham fue el más ilustrado creador, defensor y difusor de la teoría de la utilidad en sus albores. Pero el horizonte de Bentham también era parcial, no alcanzó a ver que el capitalismo generaba una nueva forma de pobreza, de desutilidad.

En Bentham encontramos, cierto, referencias a la situación de los trabajadores como creadores de la riqueza, por ejemplo, dice en su Manual de Economía Política:

“No es entre los pobres donde se encuentra la repugnancia al matrimonio; es decir, no es entre los trabajadores: esta clase cuya multiplicación interesa verdaderamente al público; esta clase que forma la fuerza y crea la riqueza del Estado; esta clase que es la última en el vocabulario insensato del orgullo, pero que sin embargo, la política esclarecida mira como la primera.”

 

Sin embargo, como se podrá apreciar en su mismo Manual de Economía Pollítica, al momento de examinar la construcción de una situación favorable para la clase social que “la política esclarecida mira como la primera” sostiene: la no injerencia del Estado en el proceso productivo y distributivo, siendo que los trabajadores “son la fuerza y crean la riqueza del Estado”. No dice que los trabajadores crean la riqueza de la burguesía. Bentham no solo es precursor de la teoría económica de la utilidad marginal sino también de la teoría económica neoliberal.

Jeremy Bentham (1748-1832)

Moralista y jurisconsulto inglés. En su teoría ética, reducía los motivos de la conducta al placer y al dolor; la moralidad, al acto útil (Utilitarismo). La moralidad, según Bentham, puede ser calculada matemáticamente como balance de satisfacciones y sufrimientos, resultado de determinadas acciones cualesquiera que sean. En Bentham, el carácter metafísico y mecanicista en la concepción de la moralidad («aritmética moral») se completa con la apología franca de la sociedad capitalista, por cuanto se declara que la satisfacción del interés particular («principio del egoísmo») es el medio que permite «lograr la mayor felicidad para el mayor número de personas» («principio del altruismo»). Criticaba la teoría del derecho natural. Negaba la «religión natural», que construía el concepto de Dios por analogía con los soberanos de la tierra, y defendía la «religión revelada». En la teoría del conocimiento, era nominalista. Sobre la base de los manuscritos de Bentham, Boole formuló la teoría de la cuantificación del predicado. Obra principal: «Deontología o ciencia de la moral» (1834).

Diccionario Soviético de Filosofía, Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo 1965, página 43. www.eumed.net

Nota biográfica en www.wikipedia.org

Jeremy Bentham nació el 15 de febrero de 1748 en Houndsditch y falleció en Londres el 6 de junio de 1832. Pensador inglés, padre del utilitarismo.

Fue reconocido como niño prodigio por su padre al encontrarlo en su escritorio leyendo varios volúmenes de la Historia de Inglaterra. A los tres años leía tratados, tocaba el violín a los cinco y estudiaba latín y francés a los seis. Hijo de una familia acomodada, estudio primero en Westminster School y a los 12 años ingresó en la Universidad de Oxford y empezó a ejercer como abogado a los 19 años. Pero enseguida se mostró crítico con la educación de su época y con la práctica jurídica, dedicándose por completo a tareas intelectuales.

Dotado de una fuerte personalidad, a lo largo de su vida escribió largos manuscritos donde proponía ambiciosas ideas de reformas sociales, pero también escritos como An Outline of a New System of Logic (1827), fuente de un debate entre los principales lógicos contemporáneos sobre la prioridad de la autoría de la cuantificación del predicado.

Desde 1814 convirtió su casa en centro de intercambio intelectual y foco de un activo movimiento utilitarista. Entre sus amigos y seguidores más cercanos se encontraba James Mill, el cual quiso hacer de su hijo, John Stuart Mill, el heredero de Bentham al frente del movimiento. Ambos fueron editores de importantes obras de Bentham, quien tenía la costumbre de escribir mucho, pero dejando la mayor parte de los textos inacabados para que los completaran sus editores.

Prólogo de Marx, 1859

Escrito por evaristo-hernandez 05-05-2007 en General. Comentarios (1)

Este prólogo de Marx es con razón citado constantemente. Resume varias cosas: los temas principales bajo los que aborda su crítica; una cronología de sus estudios sistemáticos en Economía Política; una síntesis, no un resumen de sus principales conclusiones en lo que hoy conocemos como Materialismo Histórico y la referencia a que fué Engels quien llegó de manera independiente y por otra vía a las mismas consideraciones. Es un material de estudio obligado en Economía Política. He subrayado las conclusiones fundamentan la concepción materialista histórica del desarrollo de la economía y la sociedad.

 

PROLOGO A "CONTRIBUCIÓN A LA CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLITICA".

1859

Karl Marx

Estudio el sistema de la economía burguesa por este orden: capital, propiedad del suelo, trabajo asalariado, Estado, comercio exterior, mercado mundial. Bajo los tres primeros títulos, investigo las condiciones económicas de vida de las tres grandes clases en que se divide la moderna sociedad burguesa; la conexión entre los tres títulos restantes salta a la vista. la primera sección del libro primero, que trata del capital, contiene los siguientes capítulos: 1. La mercancía; 2. El dinero o la circulación simple; 3. El capital en general. los dos primeros capítulos forman el contenido del presente fascículo. Tengo ante mí todos los materiales de la obra en forma de monografías, redactadas, con grandes intervalos de tiempo para el esclarecimiento de mis propias ideas y no para su publicación; la elaboración sistemática de todos estos materiales con arreglo al plan apuntado, dependerá de circunstancias externas.

Aunque había esbozado una introducción general, prescindo de ella, pues, bien pensada la cosa, creo que el adelantar los resultados que han de demostrarse, más bien sería un estorbo, y el lector que quiera realmente seguirme deberá estar dispuesto a remontarse de lo particular a lo general. En cambio, me parecen oportunas aquí algunas referencias acerca de la trayectoria de mis estudios de economía política.

Mis estudios profesionales eran los de Jurisprudencia, de la que, sin embargo, sólo me preocupé como disciplina secundaria, al lado de la filosofía y de la historia. En 1842-1843, siendo redactor de la Rheinische Zeitung, me vi por vez primera en el trance difícil de tener que opinar acerca de los llamados intereses materiales. Los debates de la Dieta renana sobre la tala furtiva y la parcelación de la propiedad del suelo, la polémica oficial mantenida entre el señor Von Schaper, a la sazón gobernador de la provincia renana, y la Rhinische Zeitung, sobre la situación de los campesinos del Mosela, fue lo que me movió a ocuparme por vez primera de cuestiones económicas. Por otra parte, en aquellos tiempos en que el buen deseo de “marchar a la vanguardia” superaba con mucho el conocimiento de la materia, la Rheinische Zeitung dejaba traslucir un eco del socialismo y del comunismo francés, teñido de un tenue matiz filosófico. Yo me declaré en contra de aquellas chapucerías, pero confesando al mismo tiempo francamente, en una controversia con la Allgemeine Augsburger Zeitung, que mis estudios hasta entonces no me permitían aventurar ningún juicio acerca del contenido propiamente dicho de las tendencias francesas. Lejos de esto, aproveché ávidamente la ilusión de los gerentes de la Rheinische Zeitung, quienes creían que suavizando la posición del periódico iban a conseguir que se revocase la sentencia de muerte ya decretada contra él, para retirarme de la escena pública a mi cuarto de estudio.

Mi primer trabajo, emprendido para resolver las dudas que me asaltaban, fue una revisión crítica de la filosofía hegeliana del derecho, trabajo cuya introducción vio la luz en los Deutsch-Franzosische Jahrbücher, publicados en París en 1844. Mis investigaciones desembocaban en el resultado que sigue:

Tanto las relaciones jurídicas como las formas de Estado no pueden comprenderse por sí mismas ni por la llamada evolución general del espíritu humano, sino que radican, por el contrario, en las condiciones materiales de vida cuyo conjunto resume Hegel, siguiendo el precedente de los ingleses y franceses del siglo XVIII, bajo el nombre de, y que la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la economía política. En Bruselas, adonde me trasladé en virtud de una orden de destierro dictada por el señor Guizot, hube de proseguir mis estudios de economía política, comenzados en París. El resultado general a que llegué, y que, una vez obtenido, sirvió de hilo conductor a mis estudios, puede resumirse así: en la producción social de su existencia, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se eleva un edificio [Uberbau] jurídico y político y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material determina [bedingen] el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes, o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí.

De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica se revoluciona, más o menos rápidamente, todo el inmenso edificio erigido sobre ella. Cuando se estudian esas revoluciones, hay que distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos en las condiciones económicas de producción y que pueden apreciarse con la exactitud propia de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en una palabra, las formas ideológicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto  y luchan por resolverlo y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de sí, no podemos juzgar tampoco a estas épocas de revolución por su conciencia, sino que, por el comentario, hay que explicarse esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan, o, por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización. A grandes rasgos, podemos designar como otras tantas épocas progresivas de la formación económica de la sociedad, el modo de producción asiático, el antiguo, el feudal, y el moderno burgués. Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso social de producción; antagónica no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que proviene de las condiciones sociales de vida de los individuos. pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la solución de este antagonismo. Con esta formación social se cierra, por tanto, la prehistoria de la sociedad humana.

Friedrich Engels, con el que yo mantenía un constante intercambio escrito de ideas desde la publicación de su genial bosquejo sobre la crítica de las categorías económicas, en los Deutsch-Franzoisische Jahrbücher, había llegado por distinto camino (Véase su libro La Situación de la Clase Obrera en Inglaterra) al mismo resultado que yo. Y cuando en la primavera de 1845 se estableció también en Bruselas, acordamos contrastar conjuntamente nuestro punto de vista con el ideológico de la filosofía alemana. En el fondo, deseábamos liquidar nuestra conciencia filosófica anterior. El propósito fue realizado bajo la forma de una crítica de la filosofía posthegeliana. El manuscrito -dos gruesos volúmenes en octavo- llevaba ya la mar de tiempo en Westfalia, en el sitio en que había de editarse, cuando nos enteramos de que nuevas circunstancias imprevistas impedían su publicación. En vista de esto, entregamos el manuscrito a la crítica roedora de los ratones, muy de buen grado, pues nuestro objeto principal: esclarecer nuestras propias ideas, estaba conseguido. Entre los trabajos dispersos en que por aquel entonces expusimos al público nuestras ideas, bajo unos u otros aspectos, sólo citaré el Manifiesto del Partido Comunista, redactado en colaboración con Engels, y mi Discurso sobre el Libre Cambio. Los puntos decisivos de nuestra concepción fueron expuestos por vez primera, científicamente, aunque sólo en forma polémica, en mi escrito Miseria de la Filosofía, publicada en 1847 y dirigida contra Proudhon. La publicación de un estudio escrito en alemán sobre el Trabajo Asalariado, en el que recogía las conferencias dictadas por mí en la Asociación obrera alemana de Bruselas, fue interrumpida por la revolución de Febrero, que trajo como consecuencia mi alejamiento forzoso de Bélgica.

La publicación de la Neue Rheinische Zeitung, en 1844-1849, y los acontecimientos posteriores, interrumpieron mis estudios económicos, que no pude reanudar hasta 1850, en Londres. Los inmensos materiales para la historia de la economía política acumulados en el British Museum, la posición tan favorable que brinda Londres para la observación de la sociedad burguesa, y, finalmente, la nueva fase de desarrollo en que parecía entrar ésta con el descubrimiento de oro de California y de Australia, me impulsaron a volver a empezar desde el principio, abriéndome paso de un modo crítico, a través de los nuevos materiales. estos estudios me llevaban, a veces, por sí mismos, a campos aparentemente alejados en los que tenía que detenerme durante más o menos tiempo, pero fue la imperiosa necesidad de ganarme la vida lo que redujo el tiempo de que disponía. Mi colaboración desde hace ya ocho años en el primer periódico anglo-americano, el New York Tribune, me obligaba a desperdigar extraordinariamente mis estudios, ya que sólo en casos excepcionales me dedico a escribir crónicas periodísticas. Los artículos sobre los acontecimientos más salientes de Inglaterra y el continente formaban una parte tan importante de mi colaboración, que esto me obligaba a familiarizarme con una serie de detalles de carácter práctico situados fuera de la órbita de la ciencia económica propiamente dicha.

Este esbozo sobre la trayectoria de mis estudios en el campo de la economía política tiende simplemente a demostrar que mis ideas, cualquiera que sea el juicio que merezcan, y por mucho que choquen con los prejuicios interesados de las clases dominantes, son el fruto de largos años de concienzuda investigación. Y a la puerta de la ciencia, como a la puerta del infierno, debiera estamparse esta consigna:

Qui si convien lasciare ogni sospetto

Ogni viltá convien che que sia morta

 

“Abandónese aquí todo recelo. Mátese aquí cualquier vileza”. (Dante).

Karl MARX

Londres, enero de 1859 

 

Datos sobre Alfred Marshall

Escrito por evaristo-hernandez 03-05-2007 en General. Comentarios (2)

Aunque se refiere como el fundador de la Teoría de la Utilidad en Economía Política a Carl Menger, se considera que Alfred Marshall, elaboró la Síntesis Neoclásica. Una referencia general a Marshall se encuentra en la siguiente dirección:

 

http://es.wikipedia.org/wiki/Alfred_Marshall

 

Buscando la versión original de Principios de Economía de Alfred Marshall, me encontré con estos artículos, que aportan resumidamente, una visión panorámica de la vida y obra de un fundador, diría, de la economía matemática.

 

ALFRED MARSHALL: EL PENSADOR (I)

 

Manuel Andrés Guerrero, en gestiopolis.com

 

Alfred Marshall, (1842-1924). Se considera como uno de los padres de la economía ortodoxa moderna, junto a León Walras. Durante su juventud logro una excelente preparación universitaria en matemáticas, pero a parte de esto también se distinguió por sus fuertes sentimientos humanitarios, relativos a mejorar la calidad de vida de las personas, permaneció en Cambridge después de graduarse de su licenciatura en matemáticas, pero pronto incursionó en la lectura de la metafísica, la ética y la economía, siendo esta última por la que más interés mostró, al punto de impartir la cátedra de economía en la misma universidad de Cambridge.

 

Si bien Jevons se había declarado el campeón de la teoría marginalista, Marshall experimentó entre sus estudiantes y colegas durante más de 20 años antes de exponer sus ideas en 1890, cuando publicó sus Principios De Economía.

 

Marshall era consciente del cambio a través del tiempo de las teorías y las ideas alimentadas por la inquietud humana, así que trataba de combinar su preparación matemática con sus fundamentos en historia, para así poderse adaptar más fácilmente a esas fluctuaciones.

 

Como mencionamos anteriormente, ya en 1870 había comenzado su trabajo en la fundamentación matemática de su teoría, complementándola con técnicas gráficas, pero solo cuando tuvo todo el material listo, lo que incluye un desarrollo matemático más riguroso, con gráficas más elaboradas, pies de página e inclusive apéndices, entregó al mundo su trabajo para que fuera discutido. Sin embargo sus juicios en extremo equilibrados lo llevaron en varias ocasiones a emitir declaraciones vagas e indecisas cayendo en lo que parecía ser un inoperante relativismo.

 

Para Marshall "la economía política o economía, es el estudio de la humanidad en las ocupaciones ordinarias de la vida; examina esa parte de la acción individual y social que está mas estrechamente conectada con la obtención y el uso de los requisitos materiales del bienestar"

 
Si bien aquí se hace referencia a la economía política y a la economía debe distinguirse que mientras la una reflejaba la relación entre economía y la política la segunda está íntimamente conectada con los juicios normativos, es decir, que abarca cuales debían de ser las metas de la sociedad, sin embargo el trabajo de Marshall, refleja que su fuerte se hallaba en el arte de la economía que es capaz de relacionar la ciencia positiva con las metas normativas; es decir que se concentró en la aplicación de la teoría y en la teoría aplicada.
 
Como era de esperarse asumió una posición bastante conciliadora en cuanto a la definición particular de la economía y planteaba que cada economista podía asumir el concepto como mejor se ajustara a sus inclinaciones, esto con el fin de optimizar su desempeño.
 
A diferencia de los clásicos, Marshall estaba convencido que la economía tenia la tarea principal, de eliminar la pobreza a tal punto que reclamó a Ricardo el hecho de no entender que la pobreza genera más pobreza, dado que la falta de recursos en las familias no garantizan, ni la salud, ni la preparación para permitirles ganar más.
 
Al considerar el método de Marshall se debe tener muy presente que su habilidad matemática le había permitido manejar con destreza esa herramienta en el campo de la economía y que también comprendía que la construcción de modelos abstractos era un punto vital dentro de las construcciones económicas; sin embargo pudo señalar que considerar a la sociedad estable era un error clásico que la combinación de teoría abstracta y análisis histórico podía corregir; talvez por esto tampoco prestó gran atención a que si los economistas usaban tal o cual método, o inclusive si usaban varios a la vez, de hecho, aceptó esta diversidad que proporcionaba diferentes puntos de vista sobre el funcionamiento de la economía.
 
El método marshalliano  era consciente que las comodidades del laboratorio y que las facilidades para la experimentación no estaban disponibles para los economistas así que como estos no pueden mantener constantes todas las variable deben experimentar a nivel teórico, imponiendo supuestos; la técnica central en este caso es el llamado CETERIS PARIBUS que quiere decir “siendo otras cosas igual” y resulta ser una excelente opción siendo que la pérdida de realismo es controlada.
 
En sí el procedimiento marshalliano limitaba el problema al equilibrio parcial con la mayoría de las variables constantes para luego con mucho cuidado ir permitiendo su movilidad de “una cosa a la vez”.
 
Esta técnica metodológica estaba relacionada muy de cerca con el convencimiento que los análisis y conclusiones del corto plazo de una causa en particular pueden ser incorrectos al ser aplicados en el largo plazo. Más concretamente, se considera que a través del tiempo la oferta refleja cambios más marcados que la demanda.
 
Los cuatro tiempos convencionales de Marshall son: el periodo de mercado, en el cual la oferta es fija y perfectamente inelástica. El corto plazo  en este se alcanza a cambiar la producción y la oferta mas no la planta instalada. El largo plazo, ya a este nivel todos los costos son variables. El periodo secular, en este no solo varía la tecnología sino la composición poblacional.
 
Pasando a otro tema, se había formado a finales del siglo XIX una gran controversia alrededor de la teoría del precio o del valor en cuanto a la mayor o menor influencia de la oferta y de la demanda. Mientras los clásicos enfatizaban en la oferta, los neoclásicos lo hacían en el lado de la demanda.
 
Marshall se había situado en un punto donde trataba de defender según él la verdad, a parte de que sus planteamientos eran inclusive anteriores a los de Jevons, Menger y Walras, para él entre más corto fuera el periodo más importante sería el poder de la demanda para fijar el precio; por el contrario en cuanto más se prolongaba el factor tiempo, cobraba mayor relevancia la influencia de la oferta. En sí Marshall condenaba al fracaso cualquier intento unicausal de explicación de las variaciones del precio y del valor.
 
Una de las criticas más interesante generada por Marshall es la del mal uso por parte de los economistas del análisis marginal, como si este fuera el omnipotente determinante del valor del todo, cuando la verdad se trata de entender la marginalidad como el campo donde actúan las fuerzas que gobiernan el valor del todo y no de afirmar que la utilidad marginal o el costo marginal determinan el precio, ya que estos, gracias a la mutua interacción de los factores también son determinados en el margen.
 
La anterior observación está muy relacionada con la concepción de la causación unidireccional que Jevons y Menger habían señalado; es decir, que la demanda, la oferta y el precio interactúan entre sí mutuamente en el espacio marginal para determinar sus respectivos valores.
 
Siempre se mostró muy interesado por la economía ricardiana, tanto así que rechazó la declaración de la demolición de la teoría del valor de Ricardo por parte de Jevons y de otros Marginalistas, con el triunfo aplastante de la teoría de la demanda.
 
En el siguiente artículo profundizaremos más en los detalles de los planteamientos del equilibrio parcial de Marshall el cual nos ayudará a llegar al análisis de la economía agregada a través de modificaciones al hacerlo cada vez menos parcial. 

 

ALFRED MARSHALL: SUS CONCEPTOS ECONÓMICOS (II)

 

Manuel Andrés Guerrero, en gestiopolis.com

 

En el artículo anterior pudimos apreciar los fundamentos que hacen de Marshall uno de los más grandes pensadores de la historia económica. Ahora ahondaremos un poco en sus conceptos y en sus principios económicos.

 

En primer lugar señalemos que la contribución más importante de Marshall a la teoría de la demanda fue la formulación clara del concepto de elasticidad precio de la demanda, donde el precio y la cantidad demandada se relacionan inversamente.

 

El grado de la relación entre el cambio en el precio y el cambio en la cantidad demandada se manifiesta mediante el coeficiente de la elasticidad del precio, que es la relación de signo negativo entre el porcentaje de cambio de la cantidad demandada sobre el porcentaje de cambio en los precios.

 

Es decir que si el precio disminuye en un 1% y la cantidad demandada aumenta en un 1% el gasto o el ingreso total permanecerán sin cambio y el coeficiente será 1. Si el; precio disminuye y el gasto o el ingreso aumenta el coeficiente será mayor a 1 y se dirá entonces que el precio es elástico, por el contrario si el precio disminuye y la cantidad demandada aumenta en un porcentaje menor entonces el coeficiente será menor a 1 y entonces el precio será inelástico.

 

En cuanto a como asumía la utilidad, Marshall manejó una función aditiva.  Y suponía que los individuos consumían por la utilidad obtenida. Así que su función consideraba la utilidad de cada bien por separado, por lo tanto se ignoraron las relaciones de complementariedad y sustitución.

 

Para facilitar su trabajo, Marshall supuso que la utilidad era medible a través del precio. Pero también señaló que la principal preocupación de la teoría de la demanda era determinar la forma de las curvas de la misma. El, aceptó la utilidad marginal decreciente y formuló la condición de equilibrio que daría el máximo de utilidad a un individuo que consumiera muchas mercancías. Esto es que en equilibrio el consumidor gastará de modo que la ultima unidad monetaria gastada en cualquier bien final tenga la misma utilidad marginal que si la gastara en cualquier otro bien.

 

De lo anterior se desprende el concepto de utilidad marginal del dinero, la utilidad marginal de un solo bien es igual a su precio multiplicado por la utilidad marginal del dinero. En efecto Marshall supuso que el efecto ingreso debido a pequeños cambios en la cantidad de dinero eran despreciables y no supo distinguirlo del efecto sustitución ya que no tenia las herramientas teóricas necesaria.

 

Por lo anterior Marshall incursiono en la economía del bienestar empezando por el concepto de excedente del consumidor donde los consumidores miden por el precio la utilidad marginal del ultimo bien consumido, pero también miden los intramarginales. La diferencia entre lo que realmente pagan y lo que estarían dispuestos a pagar es el excedente del consumidor. Un elemento importante es que el asumió el agregado del excedente de los consumidores antes que el individual.

 

El excedente de Marshall es un medio válido para representar las ganancias en la utilidad obtenida por consumir el bien, pero dentro de los supuestos que existe una función de utilidad aditiva que ignora las relaciones de sustitución y complementariedad y que el efecto ingreso es despreciable o sea que la utilidad marginal del dinero es constante.

 

En cuanto a los impuestos y el bienestar utilizó su excedente de los consumidores llegando a la conclusión que para empresas con costos constantes los impuestos y los subsidios eran indeseables, sin embargo en el caso de una empresa con costos decrecientes los impuestos y los subsidios podían contribuir a un aumento del bienestar y la sociedad se vería beneficiada de gravar estas industrias.

 

Lastimosamente ya que las bases no son sólidas la practicidad de la política es cuestionable. Sin embargo el motor de fondo que se quería mostrar era que los mercados libres no eran del todo eficientes y que la intervención podía acercarlos mas al optimo.

 

En la teoría de la oferta contribuyó acertadamente con la conceptualización de los tiempos, el corto plazo dividió los costos en fijos y variables con lo cual evalúo una serie de circunstancias de la empresa en las cuales señalo sus características. En el largo plazo diferencio entre las economías internas y las externas para explicar los procesos de crecimiento de las empresas.

 

La distribución también fue tocada por sus escritos donde solucionó el problema de medir los productos marginales al calcular lo que el llamó producto neto en el margen, así que si se necesita un trabajador extra su producto neto es la adición del trabajador al ingreso total menos el costo agregado de la herramienta que usa.

 

Con su concepto de cuasi renta no solo ayudó a la comprensión del funcionamiento del sistema de mercado sino que resolvió parte de la controversia entre clásicos y neoclásicos en cuanto a la línea de causa efecto de los precios. Mientras los clásicos argumentaban que los pagos de los factores de producción a excepción de la tierra determinaban los precios. Los precios de los bienes finales dependían de los costos de producción en el margen debido a que no hay renta en el margen los salarios la ganancia y el interés determinaban los precios. O sea que los precios se determinaban en el lado de la oferta. Para los marginalistas en cambio, los pagos de los factores de producción son determinados por el precio.

 

Para Marshall, ya sea que un pago del factor de producción determina el precio o que sea determinado por el precio, depende del tiempo que se considere y de la perspectiva que se asuma. Así que para la tierra, los salarios, la ganancia y el interés juegan un papel importante las elasticidades y los puntos de vista para determinar quien determina a quien y bajo que circunstancias.

 

En cuanto al equilibrio se puede diferenciar entre equilibrio estable e inestable pero lo más curioso es que Marshall a diferencia de Walras tomó como variable independiente la cantidad y no los precios con lo que el decía que los ajustes se darían a través de la oferta que se pusiera en el mercado y que el precio dependía de esta.

 

Los conceptos de estable e inestable dependen de que los puntos de equilibrio bajo presiones que cambien este estado regresan o no a la posición de equilibrio o en un caso más especial se crea otro equilibrio. Pero no importa como lo tomemos es importante entender que las conclusiones son las mismas cuando la curva de demanda es descendente y la de oferta ascendente. No es lo mismo cuando la curva de oferta se sesga hacia abajo y a la derecha la estabilidad del equilibrio dependerá de los sesgos relativos de las curvas de oferta y demanda y de los supuestos de comportamiento utilizados.

 

Las sugerencias de Marshall en cuanto a política económica de empleo y depresión estaban inscritas en los pensamientos de J.S. Mill, primero sugirió que había que controlar los mercados  para que el crédito no se expanda excesivamente en periodos de confianza empresarial, y la segunda cuando la recesión ocurre los gobiernos pueden ayudar a restaurar la confianza empresarial al garantizar a las empresas contra el riesgo.

 

Para terminar es importante anotar que Marshall inspiró una gran serie de discusiones alrededor de sus escritos, conceptos y propuestas, con lo que es mas claro el papel tan importante que jugó dentro de la creación y consolidación de la línea ortodoxa de la economía contemporánea.