Economía Política

Economía Clásica: David Ricardo

David Ricardo

 

(*18 de abril de 1772 - †11 de septiembre de 1823)

 

http://es.wikipedia.org/wiki/David_Ricardo

Economista inglés, miembro de la corriente de pensamiento clásica, nacido y fallecido en Londres. También fue un hombre de negocios y especulador exitoso, y amasó una considerable fortuna.

Nació en Londres, en una familia judía de origen holandés. De formación científica deficiente, fue, como su padre, agente de bolsa. La lectura de las obras de Adam Smith le impulsó, desde 1799, a dedicar gran parte de su tiempo al estudio de la economía. Después de haber adquirido una gran fortuna en poco tiempo en la Banca de Londres, se convirtió en terrateniente. En 1819 fue elegido miembro del Parlamento por Portarlington; retuvo el cargo hasta su muerte, aunque nunca visitó Irlanda. Su retiro de los negocios le permitió dedicarse a trabajos intelectuales desde muy joven.

Su obra más importante, Principios de economía política y tributación, constituye la exposición más madura y precisa de la economía clásica; en el prefacio afirma que "el principal problema de la economía política es determinar las leyes que regulan la distribución". Con ese fin desarrolló una teoría del valor y una teoría de la distribución. Escribió también gran número de ensayos, cartas y notas que contienen aportaciones de importancia. Sin embargo, sus escritos resultan tan condensados y complejos que muchos lectores encuentran mejor expuestas sus ideas en los trabajos de J. B. Say, Malthus y McCulloch.

Este economista, cuya labor es particularmente importante por el lugar destacado en que colocó al problema del valor -especialmente al poner de manifiesto con claridad que los problemas de la distribución dependen de la teoría del valor-, falleció en Londres


Ricardo fue el tercer de diecisiete hijos de una familia sefardí judía (de Portugal) que emigró de Holanda a Inglaterra antes de su nacimiento. Cuando cumplió catorce años, Ricardo siguió los pasos de su padre al trabajar en el London Stock Exchange, donde aprendió lo básico sobre finanzas. Este comienzo lo ayudó en su futuro éxito en el mercado de valores y bienes inmuebles.

 

Entre sus aportaciones destaca especialmente la teoría de la ventaja comparativa, que defiende las ventajas del comercio internacional y en esencia es una ampliación de la división del trabajo propuesta por Adam Smith.

También se la atribuye la ley de hierro de los salarios que afirma que el salario real de los trabajadores permanecerá cercano al nivel de subsistencia, aunque haya intentos de incrementarlos.

Además propuso la que actualmente se conoce como equivalencia ricardiana, una idea que sugiere que en algunas circunstancias la decisión de un gobierno de cómo financiarse (utilizar impuestos o emitir deuda) puede no tener efecto en la economía. Irónicamente, aunque esta equivalencia lleva su nombre, Ricardo nunca estuvo totalmente convencido. Robert Barro hizo unas variaciones de la misma idea utilizando la teoría de las expectativas racionales.

La Teoría de la ventaja comparativa es un argumento a favor del libre comercio, formulada por David Ricardo. Si el país A produce un bien a un menor costo que el país B, conviene a este último comprarlo que producirlo. Se dice entonces que el país A tiene una ventaja comparativa respecto al B. Consecuentemente,los aranceles tienen un efecto negativo sobre la economía, ya que privan al consumidor de productos baratos, y a los que producen el bien más barato, de beneficios.

La teoría de David Ricardo constituye la escencia del argumento a favor del libre comercio. En la actualidad los supuestos de D. Ricardo han sido criticados fundamentalmete porque él consideraba los costos constantes, a cualquier nivel de producción y no tomó en cuenta los rendimientos decrecientes.

 

La ley del hierro de sueldos es el argumento según el cual los sueldos tienden "naturalmente" hacia un nivel mínimo, que corresponde a las necesidades mínimas de subsistencia de los trabajadores. Cualquier incremento en los salarios sobre este nivel llevará a un incremento de la población, y entonces el aumento de la competencia por obtener un empleo hará que los salarios se reduzcan de nuevo a ese mínimo.

Título de un folleto publicado en 1817 por el economista clásico David Ricardo, fue adoptado luego por Karl Marx, e influyó en su temprana visión pesimista acerca de la posibilidad de que los trabajadores puedan beneficiarse del capitalismo.

Ludwig von Mises argumentó que si se adopta este razonamiento para demostrar que a largo plazo no es posible un incremento en el salario medio por encima del mínimo, debe asumirse también que tampoco una bajada de ese valor puede ocurrir.

La equivalencia ricardiana, o la proposición de equivalencia Barro-Ricardo, es una teoría económica que sugiere que el déficit fiscal no afecta a la demanda agregada de la economía. Fue propuesta por el economista inglés David Ricardo en el siglo XIX.

La argumentación en que se basa la teoría es la siguiente: el gobierno puede financiar su gasto mediante los impuestos cobrados a los contribuyentes actuales o mediante la emisión de deuda pública. No obstante, si elige la segunda opción, tarde o temprano tendrá que pagar la deuda subiendo los impuestos por encima de lo que estos se ubicarían en el futuro si otra fuera la elección. La elección es entre pagar impuestos hoy o pagar impuestos mañana.

Supóngase, por ejemplo, que el gobierno decide financiar un gasto adicional a través de déficit, esto es, mediante cobrar impuestos mañana. Ricardo argumentaba que aunque los ciudadanos tienen más dinero hoy, ellos se darían cuenta que tendrían que pagar impuestos mayores en el futuro y, por lo tanto, ahorrarán un dinero adicional para poder pagar los impuestos futuros. Este mayor ahorro por parte de los consumidores compensaría exactamente el gasto adicional del gobierno, de modo tal que la demanda agregada permanecerá inmodificada.

Posteriormente, Robert Barro publicó un artículo intitulado "Are Government Bonds Net Wealth?" [Son riqueza neta los bonos del gobierno?] en el Journal of Political Economy (Vol. 82, No. 6. (Nov. - Dec., 1974), pp. 1095-1117). Este modelo supone que las familias actúan como dinastías que viven hasta el infinito, debido al altruismo intergeneracional, que los mercados de capitales son perfectos (en el sentido de que todos pueden prestar y endeudarse a la misma tasa de interés) y que la senda de los gastos del gobierno está dada. En estas condiciones, si el gobierno financia los gastos mediante emisión de bonos de deuda, las familias dejarán donaciones a sus hijos los suficientemente grandes como para compensar los mayores impuestos que se necesitarán para pagar esos bonos. Este artículo es una contribución importante a la Nueva Macroeconomía Clásica, construida en torno a la hipótesis de las expectativas racionales.

La teoría de la equivalencia ricardiana sugiere que los intentos del gobierno de influir sobre la demanda agregada mediante la política fiscal están condenados al fracaso. Esta idea se opone frontalmente a la teoría keynesiana, que afirma que la política fiscal, debido a los efectos del multiplicador de la renta, será efectiva logrando que los incrementos de déficit público logren incrementos mayores en proporción de la demanda agregada.

La investigación empírica rechaza la equivalencia ricardiana en su forma pura, aunque algunos estudios han encontrado efectos ricardianos en el comportamiento del ahorro. Para una revisión técnica de la literatura, véase M. Gabriella Briotti, “Economic Reactions to Public Finance Consolidation: a Survey of the Literature”, European Central Bank Occasional Paper No. 38, Oct. 2005.

 

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David Ricardo
(1772-1823)

Economista británico

http://www.marxismoeducar.cl/ricardo.htm



Nació el 19 de abril de 1772 en Londres. Fue el tercero de los diecisiete hijos de un banquero judío que emigró de Holanda a Inglaterra. Abandonó la escuela a los 14 años para trabajar en una agencia de corretaje. La lectura de las obras de Adam Smith le impulsó, desde 1799, a dedicar gran parte de su tiempo al estudio de la economía. Cuando contaba 25 años de edad ya era rico gracias a sus inversiones en bolsa. Su retiro de los negocios le permitió dedicarse a trabajos intelectuales desde muy joven. En su primer título de teoría económica, The High Price of Bullion, a Proof of the Depreciation of Bank Notes (El elevado precio de los lingotes, una prueba de la depreciación de los billetes bancarios, 1809), defendía una unidad monetaria fuerte cuyo valor dependiera de algún metal precioso. En su obra más importante, Principles of Political Economy and Taxation (Principios de Economía Política y Tributación, 1817), expone teorías basadas en sus estudios sobre la distribución de la riqueza a largo plazo. Sostenía que el crecimiento de la población provocaría una escasez de tierras productivas. Apoyó la teoría del comercio internacional, subrayando la importancia de la especialización internacional y la libre competencia. Su teoría del valor trabajo, que influyó en el pensamiento de Karl Marx, afirma que los salarios dependen del precio de los alimentos, que a su vez dependen de los costes de producción, los cuales dependen de la cantidad de trabajo necesario para producir los alimentos. En su doctrina se inspiraron Marx y Henry George y también se basaron muchas concepciones conservadoras. Sus ideas monetarias, que tuvieron una influencia decisiva en Inglaterra, fueron el resultado de una lucha polémica contra la inflación -para evitar una exagerada expansión del crédito bancario-, y son un claro reflejo de la realidadDurante los últimos cuatro años de su vida fue miembro del Parlamento británico.

TEORIA DEL VALOR Y DEL REPARTO

En su "Historia del Pensamiento Económico", Henri Denis expone en los siguientes términos el planteamiento de Ricardo sobre la distribución del ingreso nacional:

 

"Si hacemos abstracción de la renta agraria, el beneficio es la diferencia entre el precio de venta y el precio del costo. Y a escala nacional, el precio de costo de la producción neta, es el importe de salarios. Por consiguiente, para explicar los beneficios es preciso conocer:

1) Las leyes que determinan los salarios;

2) Las leyes que determinan los precios de venta de los productos."

Al referirse a los precios de venta de los productos, Ricardo al igual que Smith, piensa en los precios de mercado que pueden ser muy variables y estar determinados por su escasez relativa.

Para Ricardo el precio "normal" o, si se prefiere, el valor de una mercancía, está determinada por la cantidad de trabajo que contiene. Por tanto, el valor de una mercancía aumenta cuando aumenta la cantidad de trabajo necesaria para su fabricación y disminuye en caso contrario. En términos relativos, puede decirse que los valores de cambio relativos aumentan o disminuyen de acuerdo al mismo principio, inclusive si disminuye la cantidad de trabajo incorporada en todas las mercancías.

No escapa a Ricardo que esta es una aproximación general al problema del valor. Tampoco que el trabajo necesario para la producción de una mercancía incluya el trabajo anterior en la fabricación de "herramientas, máquinas y edificios"; esto es de "trabajo muerto" en la terminología de Marx, en gran medida un ricardiano.

Tampoco dejó de lado Ricardo una preocupación que fuera planteada por el mismo Adam Smith: los beneficios del capital están incluidos en los precios de las mercancías. Y ello en proporción al capital movilizado puesto que hay, teóricamente, una tendencia a la simetría de los beneficios obtenidos en diferentes actividades.

 

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De la obra clásica, Principios de Economía Política y Tributación de David Ricardo, se puede obtener el texto completo en inglés, su idioma original, en:

 

http://socserv2.mcmaster.ca/~econ/ugcm/3ll3/ricardo/Principles.pdf

 

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Una nota curiosa sobre aspectos personales de David Ricardo, relacionada con su ascendencia judía. Desde luego que los judíos, como nacionalidad y como raza, han dado grandes pensadores a la humanidad...y grandes destructores también. La posición de lo justo y lo injusto, digamos parodiando o más bien evocando a Marx sobre la cuestión judía, no es un problema de nacionalidad o de raza, es un problema de clase social, si se está del lado de los explotadores o del lado de los explotados. Al parecer a David Ricardo, le pasaron la cuenta no por estar al lado de los explotados, sino al lado de su mujer. La nota por demás curiosa y sujeta a verificación, la reproducimos porque puntualiza al mismo tiempo, elementos básicos de la teoría de David Ricardo:

 

Los extraños funerales de David Ricardo

Francisco Cabrillo
 
 
Casi todos estamos bastante seguros de que la muerte es un acontecimiento del que nadie puede escapar y de que, afortunadamente, sólo se pasa una vez por tan desagradable trance. Pero hubo un economista cuyos parientes y amigos celebraron sus funerales en dos ocasiones. Se llamaba David Ricardo. ¿Murió Ricardo dos veces? No parece fácil que así sucediera. Pero las circunstancias le hicieron, en cierta forma, pasar por el poco grato expediente de unos funerales en vida.

David Ricardo (1772-1823) es la gran figura de la escuela inglesa de economía política. Su libro más importante, los Principios de economía política y tributación, cuya primera edición se publicó el año 1817, es una de las obras básicas de la historia de las doctrinas económicas. La estructura y la redacción misma de esta obra reflejan una mente con una capacidad analítica extraordinaria, capaz de extraer del mundo real unos principios básicos, de aplicación general, que constituyen el núcleo de su teoría económica. Una de las razones por las que Ricardo escribía así es, sin duda, su propia trayectoria vital y su actividad profesional. No fue un erudito ni un profesor universitario, sino un financiero, que hizo una gran fortuna en la bolsa de Londres; y sólo leyó el gran libro de economía de la época, La riqueza de las naciones de Adam Smith, un poco por casualidad mientras se encontraba ocioso pasando una temporada en la ciudad balnearia de Bath el año 1799.

Su nombre refleja, evidentemente, que sus orígenes no eran británicos. Ricardo era un judío sefardí, con orígenes familiares en la península ibérica. Dados los malos vientos que para los hebreos soplaban en estas tierras bajo el gobierno de los Austrias, sus antepasados se habían trasladado a Holanda, país desde el que, más adelante, marcharían a Inglaterra. Nuestro personaje nació en Londres y, tras una estancia en Amsterdam, entró de la mano de su padre en el mundo de los negocios cuando sólo contaba catorce años. A los veintiuno decidió dar un cambio a su vida y se casó con Priscilla Ann Wilkinson. El matrimonio no estuvo libre de problemas, sin embargo. La novia no era judía, sino cuáquera y en una familia como la de Ricardo aquello significaba algo tan grave como la ruptura con la fe de sus mayores. Su decisión no sentó nada bien, por tanto, a sus parientes. A pesar de que sus antepasados habían sufrido los efectos de la intolerancia, sus familiares no dudaron en mostrarse absolutamente intolerantes. O judío o muerto, parece que fue su veredicto. Y como nuestro economista ya había tomado su decisión, optaron, simplemente, por darlo por muerto. Y como no era cosa de dejarlo sin el apoyo divino en la otra vida, se celebraron los correspondientes funerales y se leyeron en la sinagoga plegarias por el hermano fallecido.

No parece, sin embargo, que tan pintoresca actitud afectara demasiado a Ricardo. Es cierto que hizo más difícil su situación en el mundo de los negocios, al cerrársele muchas puertas de financieros judíos. Pero él demostró ser lo suficientemente hábil e inteligente como para abrir otras y triunfar plenamente en el mundo de los negocios. Más tarde fue diputado en el Parlamento británico, aprovechando la oportunidad que le daba su escaño para defender sus ideas económicas, actividad que iría acompañada, además, de la publicación de una serie de trabajos sobre cuestiones económicas de actualidad que ejercerían una gran influencia en la Inglaterra de la época.

Años después, en 1823, se celebró su segundo funeral. Ricardo era aún un hombre joven, ya que tenía sólo 51 años; y su muerte fue tan repentina como inesperada. Este nuevo funeral debió ser bastante diferente del primero, no sólo porque, en esta ocasión, había fallecido realmente, sino también porque ya se había convertido en un personaje ilustre. Pero su extraña relación con la intolerancia religiosa no acabaría con su muerte. Un siglo más tarde, John M. Keynes, que siempre fue muy crítico con las ideas económicas de Ricardo, acuñó una de sus famosas frases para explicar la gran influencia que la teoría de nuestro economista había ejercido en Gran Bretaña: “Ricardo conquistó Inglaterra –escribió– de una forma tan absoluta como la Santa Inquisición había conquistado España”. Sin dudar de su brillantez, creo que la frase no fue afortunada.

Comentarios

la verdad no me ayudo de nada este trabajo me parece insignificante nada que ver con lo que busco

ps me parece muy corto no es la informacion que yo esperaba porque yo queria saber ... el nombre del autor cree que el problema social es la tolerancia

ostias! menuda gilipollada huevaos

no mamen en ese caso mejor busco en wikipedia, dicen las mismas pendejadas de primaria.

excelente doccumento

ES ALGO INCONCRETO, NO ME SIRVE PARA NADA; PERO BUENOOO NO IMPORTA

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muy buena la información muchísimas gracias

Muy completo. Me gusto mucho puse sacar lo q me interesaba de aqui

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