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Destaca en esta nota biográfica la formación filosófica de Marshall. La reproducimos para puntualizar este aspecto.
http://es.wikipedia.org/wiki/Alfred_Marshall
Alfred Marshall (* 26 de julio de 1842 - † 13 de julio de 1924), fue un economista británico nacido en Wandsworth.
Estudió en el Saint John's College de la Universidad de Cambridge. Su interés por la filosofía le llevó a tomar lecciones de ética. Tras obtener una beca especial para estudiar ciencias morales en 1868, se matriculó en Economía política, ciencia a la que posteriormente él mismo denominó Economía. En 1875, viajó a Estados Unidos para estudiar los efectos de los aranceles en una economía joven. Al volver a Inglaterra fue director del University College de Bristol, cargo del que dimitió en 1881. Después estuvo un año en Italia y volvió a Bristol en 1882 como catedrático; en 1883 se trasladó al Balliol College de la Universidad de Oxford. De 1885 a 1908 dio clases de Economía política en Cambridge. Convirtió Cambridge en la principal facultad de economía de los países de habla inglesa, y tuvo como discípulos a importantes economistas, como Pigou o Keynes.
Su labor docente se basaba en las teorías de Ricardo y Stuart Mill complementadas con las aportaciones del marginalismo, especialmente de Karl Menger y Léon Walras, conciliando las teorías ricardianas con las de la escuela austriaca. De espíritu abierto, con una sólida formación matemática, histórica y filosófica, introdujo en sus enseñanzas las críticas a la Escuela Clásica inglesa (principalmente, Smith, Ricardo, Malthus y Stuart Mill) procedentes del historicismo alemán y del socialismo, así como también de la escuela marginalista.
El resultado de sus esfuerzos fue la denominada «síntesis neoclásica», base de la teoría económica moderna. En 1890 publicó su obra capital, Principios de economía, que durante muchos años fue el principal libro de texto en las facultades de todo el mundo. En el primer volumen de la obra compaginó conceptos de la economía clásica como riqueza, producción, trabajo, capital o valor con aportaciones de la escuela marginalista como utilidad y utilidad marginal. A los agentes de la producción (tierra, trabajo, capital) añadió un nuevo factor, el de la organización industrial.
En el segundo volumen realizó una exposición del funcionamiento de los mercados, un análisis de la oferta y la demanda y expuso su teoría del equilibrio general, de la formación de la oferta, la incidencia de los monopolios y la distribución de la riqueza nacional. Los problemas más destacados que analizó fueron el de la formación de los precios y la distribución de la renta.
En el primer caso estableció como determinantes del valor de un bien tanto el coste de producción como la utilidad. A partir del valor del bien, la formación de los precios vendría dada por la confluencia de la oferta y la demanda; la primera, determinada por los costes de producción, y la segunda, por la utilidad marginal. También estableció una relación entre precio y cantidad demandada cuya sintaxis gráfica (curvas de oferta y de demanda) sigue vigente hoy día.
Marshall fue el economista británico más destacado de su época. También fue un profesor sobresaliente y ejerció una gran influencia sobre los economistas de aquella época. Su mayor contribución a la Economía fue su sistematización de las teorías económicas clásicas y el desarrollo del concepto de utilidad marginal. Subrayó la importancia del análisis minucioso y la necesidad de adecuar las teorías a los nuevos acontecimientos. Entre sus obras destacan: Principios de Economía (1890) e Industria y comercio (1919).
A pesar de la cada vez más amplia difusión del pensamiento económico de Ché Guevara, su impacto en el desarrollo del pensamiento de la Economía Política como Ciencia, está a nuestro juicio insuficientemente valorado. Ché Guevara, es uno de los grandes economistas que deja proposiciones sobre la Teoría del Valor Trabajo en la construcción del Socialismo y del Comunismo y sobre el carácter histórico de categorías mercantiles como la banca y el crédito. Del nivel de profundidad con que Ché Guevara trató estos problemas dá cuenta este artículo.
http://cheguevara.cubasi.cu/Content.aspx?menu_activo=3&estado=3&id=142
La banca, el crédito, y el socialismo.
Ernesto Ché Guevara
Publicado en la revista Cuba Socialista en marzo de 1964.
En el número anterior de esta revista, apareció un artículo del compañero Marcelo Fernández, presidente del Banco Nacional, en el que analiza las funciones del banco, haciendo un pequeño recuento histórico y un juicio crítico sobre los sistemas de financiamiento utilizados en Cuba. Este artículo coincide con algunas apariciones públicas de dirigentes de ese organismo y otros escritos, donde se fija la posición del banco en forma precisa. Como no estamos de acuerdo con algunas de las funciones apuntadas como propias del banco, en el período de transición, y menos en su enjuiciamiento del sistema presupuestario de financiamiento, consideramos que no debemos dejar sin respuestas las afirmaciones del presidente de dicho organismo, fijando nuestra posición al respecto.
Sobre el papel de los bancos en la aparición de los billetes de banco, dice Marcelo Fernández:
El rápido desarrollo de las relaciones comerciales y la escasez de
Sobre las funciones económicas de la banca socialista, Marcelo Fernández enumera siete. De éstas, las que están expresadas en el punto 1) regulación de la circulación monetaria, y en el 2) centros de ajustes y pagos del país, no ofrecen contradicción fundamental con nuestra manera de pensar, salvo, quizás, en cuanto al grado de autonomía respecto a la máxima autoridad financiera, que es el Ministerio de Hacienda y en relación con la deuda sobre la real posibilidad de "regulación" que tiene el banco con respecto a la circulación monetaria. Sin embargo no creemos sea el momento de profundizar este análisis.
En cuanto al punto 3) Concesión de Créditos, el artículo de referencia dice:
"El crédito es una función típica bancaria, que no desaparece durante la construcción del socialismo, sino que constituye un instrumento flexible que ayuda al desarrollo proporcional y armónico de la economía y al cumplimiento de los planes."
Sin entrar a exponer el origen del sistema crediticio bancario como una manifestación contra la usura, trascribiremos, sin embargo, algunos párrafos de Marx al respecto:
"No debe olvidarse, sin embargo, que en primer lugar, el dinero -en forma de
Sin contar con que el banco fuera del estado, no tiene NADA, con mayúscula, a pesar de la ficción jurídica de la ley que se le asigna un patrimonio.
En cuanto a la disciplina financiera, se dice de las empresas presupuestarias que "Algunas de estas empresas no parecen estimuladas a cobrar sus mercancías y servicios , por cuanto tienen sus gastos cubiertos y para ellas solo representa dejar de aportar al presupuesto". Esta es una expresión tan carente de fundamento que sólo sería comparable con otra que dijera que el mismo efecto produciría una empresa autofinanciada, ya que para ella sólo representaría dejar de pagar un préstamo bancario, un aporte al presupuesto o impuestos retenidos, lo cual, incidentalmente, no ha constituido ninguna excepción.
Después de una exposición detallada, de acuerdo con los libros del banco, de los incumplimientos de la ley 1007 por las empresas presupuestarias, el artículo hace la siguiente afirmación:
Puede argumentarse que las empresas de autonomía económica también cometen estas infracciones, incluso debemos señalar que desde que se implantó la ley 1007, las empresas del INRA (Instituto Nacional de la Reforma Agraria) han mantenido un penoso primer lugar en cuanto al número y valos de las fracciones. Pero a ello habría que responder que las empresas del INRA nunca han operado realmente como empresas de autonomía económica."
Ante semejante afirmación, que no responde a la seriedad de un artículo de esta naturaleza, cabría hacerse las siguientes preguntas:
¿Por qué el INRA nunca ha operado realmente dentro de ese sistema?
¿Es que los demás organismos han tratado de impedirlo?
¿Es que no se le ha brindado toda la cooperación por parte de hacienda y el banco?
¿Es que la enseñanza y divulgación de este sistema en todos los cursos y en todos los niveles no ha sido suficiente?
¿Es que los buenos deseos del banco, plasmados en una ley, los que nominalmente producen el resultado?
O, ¿será que la medida primera es la organización del aparato administrativo y que sin ella no se puede aspirar a ningún resultado concreto?
Hace tiempo que los defensores de la autogestión se defienden con argumentos como este: es hora ya de que pongan a marchar el sistema y lo analicen correctamente; la polémica sobre estos tópicos es siempre útil, pero si seguimos enfrascados en ella sin avanzar prácticamente, corremos el peligro de resolver la incógnita de saber de sí son galgos o podencos demasiado tarde.
Resumiendo:
a) El artículo analizado plantea en forma de divulgación, pero con escasa profundidad teórica, la génesis de los bancos. De allí surgen las equivocaciones que sobre el papel a jugar por este organismo en la construcción de la nueva sociedad tienen sus dirigentes.
b) Las frases de Lenin citadas por Marcelo Fernández no indican un aspecto objetivo del problema: el papel de los bancos en la etapa monopolista, pero de ninguna manera establece claramente su papel en la siguiente etapa.
c) El autor olvida que los bancos monopolistas son los aparatos financieros de los superestados y, por lo tanto, no pasa a analizar el nuevo papel de esos aparatos cuando el estado, con su aparato financiero propio, los engloba a todos; pretende que el banco siga manteniendo una posición hegemónica en la economía, independientemente de los cambios económicos -sociales.
d) El autor olvida la advertencia de Marx sobre el carácter del sistema de crédito, lo que lleva a formulaciones mecánicas en cuanto a su función.
e) Marcelo Fernández, al insistir en el control de las inversiones, pierde de vista la función que cumple el banco monopolista al ejercer el mismo, desconociendo los cambios ocurridos y a ocurrir durante el período de transición.
f) Marcelo Fernández no ha profundizado suficientemente en el estudio de las bases del sistema presupuestario de financiamiento, por lo que sus razonamientos pecan de poco consistentes en este aspecto del análisis.
g) Tal parece que el banco, dueño de un capital propio, por obra y gracia de la divina providencia, tiene sanas intenciones de ayudar al estado a resolver sus problemas mediante una correcta aplicación de las leyes financieras, bajo su sabia dirección. Desgraciadamente, hay personajes testarudos que se niegan a reconocer esta tutela, provocando el desconcierto financiero y la inflación, por no pedirle un crédito en "condiciones ventajosas".
h) Todo el artículo demuestra que los compañeros del banco usan los conceptos económicos aquí tratados en la forma fetichista de la economía clásica y aún de la economía vulgar; y para ellos vale -con todo respeto y sólo con el ánimo de que esta polémica nos obligue a solicitar consecuentemente el consejo de los clásicos del marxismo-estas palabras de Marx con que apostrofa a los adoradores de la forma:
En la fórmula tripartita de capital- ganancia -o, mejor aún, capital-interés- tierra -renta del suelo y trabajo-salario, en esta tricotomía económica considerada como la concatenación de las diversas partes integrantes del valor y de las riquezas en general con sus fuentes respectivas, se consuma la mistificación del régimen de producción capitalista, la materialización de las relaciones sociales, el entrelazamiento directo de las relaciones materiales con sus condiciones históricas: el mundo encantado, invertido y puesto de cabeza en que Monsieur le Capital y Madame la Terre aparecen como personajes sociales, a la par que llevan a cabo sus brujerías directamente, como simples cosas materiales. El gran mérito de la economía clásica consiste precisamente en haber disipado esta farsa apariencia y este engaño, esta sustantivación y cristalización de los distintos elementos sociales de la riqueza entre sí, esta personificación de las cosas y esta materialización de las relaciones de producción, esta religión de la vida diaria, reduciendo el interés a una parte de la ganancia y la renta del suelo al remanente sobre la ganancia media , con lo cual ambos venían a confluir la plusvalía; exponiendo el proceso de circulación como simple metamorfosis de las formas y, finalmente, reduciendo, en el proceso directo de producción, el valor y la plusvalía de las mercancías al trabajo. Esto no obsta para que los mejores portavoces de la economía clásica, como necesariamente tenía que ser desde el punto de vista burgués, sigan en mayor o menor medida cautivos del mundo de apariencia críticamente destruidos por ellos e incurran todos en ellos, en mayor o menor grado, en inconsecuencias, soluciones a media y contradicciones no resueltas. Y por el contrario, es también igualmente natural, de otra parte, que los agentes reales de la producción se sientan realmente a gusto, como en su casa, dentro de estas formas enajenadas e irracionales de capital-interés, tierra -renta del suelo y trabajo salario, pues son precisamente las formas de la apariencia en que ellos se mueven y con la que conviven diariamente. Por eso es también perfectamente lógico que la economía vulgar, que no es sino una traducción didáctica, más o menos doctrinal, de las ideas cotidianas que abrigan los agentes reales de la producción, y que pone en ellas un cierto orden inteligible, vea en esta trinidad en que aparece descoyuntada toda la concatenación interna, la base natural y sustraída a toda duda de su jactanciosa superficialidad. Esta formula responde, además, al interés de las clases dominantes, pues proclama y eleva a dogma la necesidad natural y la eterna legitimidad de sus fuentes de "ingresos".(12)
(1) Carlos Marx:El Capital, La Habana, Editorial Nacional de Cuba, 1962, t. I, pp.93-94.
(2) V. I. Lenin: El imperialismo, fase superior del capitalismo. En Obras Escogidas, Moscú, Ediciones en Lenguas Extranjeras, 1960, t.I, pp. 751.
(3)Si los tártaros invadiesen hoy Europa, resultaría difícil hacerles comprender lo que es entre nosotros un financiero. Montesquieu: Esprit des lois, t. IV, p.33, Londres, 1767. Nota de Marx. El Capital (tomo I, p692-693, E. Nacional de Cuba, 1962).
(4) El subrayado es del Comandante Guevara.
(5) C. Marx: Misère de la Philosophie, Bruselas y París, 1847. Contribución a la crítica de la economía política, p.64.
(6) El Capital, Tomo III, Editorial Nacional de Cuba, 1963.
(7) ob. cit., p.411. En el original aparece la siguiente referencia bibliográfica: El Capital, Tomo III, p.373.
(8) J. Stalin: Cuestiones del leninismo., p.434, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú, 1941.
(9) Nuestra Industria Económica, No. 5, p. 7 y 8.
(10) Nuestra Industria Económica, No. 1, Año 1963.
(11) El Capital, Tomo II, p. 356, Editorial Nacional de Cuba, 1962.
(12) El Capital, Tomo.III, pp. 768-769, Editorial Nacional de Cuba, 1963. (Véase edición del Siglo XXI, t.III, vol. 8, pp. 1056-1057.)
Fuente: Revista Cuba Socialista, N° 31, marzo de 1964
Este trabajo podría llamarse con propiedad "sobre el dinero". Su autor Alfred Marshall desarrolla la lógica de los teóricos de la utilidad y refleja en el razonamiento que la Economía es una ciencia que tiene más relación con la Sociología, la Historia, la Filosofía que con la Matemática. Y esto dicho por un marginalista como Marshall y a quien se reputa como uno de los constructores de la "Economía Matemática".
Alfred Marshall
Cap. IV, del Libro 1, de la obra Money Credit and Commerce, Londres, 1923.
1. Funciones del dinero
El dinero, o moneda corriente, se desea como un medio para lograr un fin; sin embargo, en este caso no es de aplicación la regla general de que cuanto mayores sean los medios de que se dispongan para cumplir un fin determinado mejor se logrará éste. Puede, pues, compararse al aceite necesario para que una máquina funcione fácilmente. Una máquina no puede funcionar a menos que se engrase, de lo que un novicio pudiera inferir que cuanto más aceite ponga mejor funcionará, pero, en realidad, si se pone más aceite del necesario la máquina quedará obstruida. De la misma manera, un aumento excesivo de dinero disminuye el crédito de éste, e incluso puede hacerlo dejar de circular.
A primera vista puede parecer que esta analogía es algo artificiosa. Pero debemos tener en cuenta lo siguiente:
El dinero no se desea por sí mismo, sino porque su posesión proporciona una disponibilidad inmediata de poder adquisitivo general en forma adecuada. Un billete de ferrocarril se desea por la utilidad del viaje a que da derecho. Si las compañías de ferrocarril ajustan sus billetes a la longitud de los trayectos respectivos, un billete que proporcione un viaje largo es más deseable que el que sólo da derecho a uno corto; y en el caso de que las longitudes de todos los viajes se duplicaran, este aumento de longitudes ocasionaría únicamente una perturbación muy pequeña. De igual manera, un aumento en el volumen de dinero de un país, permaneciendo iguales los demás factores, rebajará proporcionalmente el valor de cada unidad. De hecho, si existe el peligro de que dicho aumento se repita, el valor de cada unidad puede descender en mayor proporción que el aumento ya verificado.
Así como el billete de ferrocarril se valora de acuerdo con la longitud del viaje a que da derecho, así el dinero se valora según la cantidad de poder adquisitivo inmediato que proporcione. Si una ampliación de las ventajas así obtenidas pudiera adquirirse sin esfuerzo, todos podrían conservar una mayor cantidad de poder adquisitivo a mano en forma de dinero. Pero el dinero que se conserva de esta manera no produce ingresos; por tanto, todos (más o menos automática o instintivamente) pesan los beneficios que podrían obtener aumentando la cantidad de dinero que guardan en efectivo con los que lograrían invirtiendo alguna parte de la misma, bien en la adquisición de una cosa cualquiera -un abrigo o un piano, por ejemplo- de la que pudieran obtener algún beneficio, bien montando o participando en un negocio, o comprando un valor cotizable en bolsa que pueda proporcionarles un ingreso en dinero. Así se impide que el valor total del circulante que una nación tiene caiga muy por abajo, o suba muy por encima, de la cantidad de poder adquisitivo disponible que sus miembros desean tener en efectivo. y si entonces el descubrimiento de nuevas minas, o cualquier otra causa, aumenta considerablemente el acervo de dinero, el valor de éste desciende hasta que la caída determina que la adquisición de crecientes cantidades de oro deje de ser provechosa. Esto es, el valor de una moneda de oro, acuñada libremente, tiende a ligarse bastante estrechamente al coste de adquisición del oro que contiene.
Lo que un país desea no es determinada cantidad de dinero metálico (o de otra naturaleza), sino una cantidad de él que tenga un poder adquisitivo determinado. Sus existencias de oro en todo tiempo tienden a ser iguales a la cantidad que (a dicho valor) sea equivalente al poder adquisitivo que los individuos deseen conservar en forma de oro -bien en su propio poder, bien en el de los bancos- en unión de la cantidad que la industria del país quiera absorber a dicho valor.
Si el país tiene minas de oro propias, el monto de su existencia oro se regulará por el coste de producción, sujeto a la influencia indirecta de las alteraciones de la demanda de exportación, etc. Si no tiene minas de oro, su acervo tenderá a ser tal que pueda absorberlo más o menos a la tasa de coste al que pueda fabricar y exportar mercancías que los países productores de oro acepten a cambio del metal. La forma que adopta este proceso la estudiaremos más tarde.
Si sus depósitos de oro están fijados por la propia naturaleza, si el oro se utiliza únicamente para la acuñación de moneda, y todos los demás medios de cambio son en efecto pedidos por cierta cantidad de oro, entonces el valor total de este oro sería siempre el mismo, cualquiera que fuera su cantidad. Pero el oro pasa generalmente de un país a otro con plena libertad, y, por consiguiente, la existencia que cada país tiene del mismo se ajusta a la demanda que exista para acuñación o para otros usos.
El poder adquisitivo del oro dentro de cada territorio debe estar en tal relación respecto a su poder adquisitivo en los demás países, que ni sus exportadores ni sus importadores encuentren una ventaja considerable en sustituir el oro, en gran escala, por otros productos. Por tanto, las reservas de oro nunca difieren mucho, durante un tiempo considerable, de las cantidades necesarias para conservar el nivel general de precios en armonía con el de otros países, teniendo en cuenta, cuando esto sea preciso, el coste de transporte y los impuestos de aduana.
Desde luego, la demanda total de cada metal precioso está constituida por la demanda para su uso como moneda y por la demanda para usos industriales y personales. Estos incluyen los servicios de mesa de plata y plateados, los artículos de oro como los relojes y cadenas, el dorado de marcos de retratos y cuadros, etcétera. Cada una de estas demandas tiene su propia ley de variación. Cuanto más difícil sea la obtención de la plata, menos uso se hará de ella en cada país, pero su poder de facultar a una persona para hacer compras considerables con ella se aumentará con el alza de su valor. Muchas personas suelen llevar consigo, y conservar en sus casas, un peso mayor de moneda de plata que de cobre porque muchas de sus necesidades no pueden ser satisfechas con el gasto de unas cuantas monedas de esta última clase. (1)
2) En tiempos anteriores solía afirmarse que el valor del oro y de la plata era "artificial". Pero, de hecho, este valor está regulado, en cuanto a su oferta, por el coste de su obtención, y en cuanto a su demanda, por la necesidad de las gentes de poseer poder adquisitivo disponible basado en el oro y en la plata, junto con la demanda de estos metales para fines industriales y personales.
La observación de que el valor de una moneda se eleva con frecuencia sobre el del metal que contiene, induce a pensar que el valor del dinero es, realmente, un valor "artificial"; es decir, debido a un convencionalismo, a una costumbre, o a cualquier otro esfuerzo imaginativo. Pasaron muchos siglos antes de que se prestara atención al fenómeno de que el valor de cada unidad monetaria de un volumen dado podía depender de la cantidad de funciones que la moneda debía desempeñar. Pero algo progresó el pensamiento humano en esta dirección, cuando, con alguna frecuencia, la irregularidad de la oferta natural de metales preciosos, o la negligencia excepcional de aquellos que eran los encargados de cuidar de la calidad de la moneda, provocaban, o amenazaban con provocar, grandes cambios en los precios en general. Las discusiones respecto al valor del dinero fueron muy vehementes -aunque desprovistas de buena información- en Inglaterra, cuando Enrique VIII envileció la moneda; igualmente, cuando las minas del Nuevo Mundo enviaron los primeros cargamentos importantes a Europa; y de nuevo alcanzaron gran actualidad en el siglo XVIII, cuando el comercio pedía un sistema de acuñación más exacto que los anteriores y cuando el pensamiento económico comenzaba a ser más sereno y más sólido.
Al fin se vio que las condiciones del país regían en todo momento la cantidad de poder adquisitivo disponible que era preciso en tal instante para el debido funcionamiento de la actividad económica. En una palabra, las condiciones generales del país imponen un determinado número de funciones a su moneda. Por consiguiente, cuanto mayor sea la cantidad de dinero, menor número de funciones tendrá que desempeñar cada parte de la cantidad total, y, por tanto, será menor la demanda efectiva de cada pieza acuñada y menor el valor de éstas. El paso próximo a realizar era tener también en cuenta la medida en que las funciones del dinero en sí mismo podían ser facilitadas por la ayuda del crédito. (2)
No obstante, hasta principios del siglo XIX no se emprendió en serio el estudio de las causas que regían el valor del dinero. El pensamiento humano había estado hasta entonces muy preocupado con averiguar las bases económicas de la seguridad política y las del bienestar general. Al fin, la perturbación violenta del crédito público y de los precios, causada por los destrozos y las perturbaciones de las guerras napoleónicas, determinó que un grupo de hombres de estudio y de hombres de negocios, capacitados y bien enterados, comenzaran a investigar de nuevo el problema, dejando ya poco trabajo a sus sucesores en cuanto se refiere a sus líneas fundamentales. (3)
Ricardo fue uno de los pensadores más influyentes y redactó sobre este tema su famoso informe sobre los metales preciosos (Bullion Report) en 1810. En él declara que "el dinero efectivo de un país depende de la velocidad de su circulación y del número de operaciones que realiza en un momento dado, tanto como de la cantidad acuñada; toda circunstancia que muestre una tendencia a apresurar o a retrasar el ritmo de la circulación hace que la misma cantidad de dinero sea más o menos adecuada para satisfacer las necesidades del comercio. Se requiere menor cantidad de dinero cuando el crédito público consigue un alto nivel de estimación que cuando la alarma obliga a los individuos a retirar sus anticipos y protegerse contra el peligro atesorando su dinero; y en un período de seguridad comercial y confianza privada que cuando la desconfianza origina el aplazamiento de toda operación monetaria hasta que vengan mejores tiempos. Pero, sobre todo, la misma cantidad de dinero será más o menos adecuada en relación a la habilidad que las grandes entidades prestamistas muestren en la administración y economía del medio circulante. . . El progreso que ha habido últimamente en este país, singularmente en el distrito de Londres, en relación con el empleo y economía del dinero entre los banqueros, y en la manera de concertarse los pagos comerciales. . . consiste principalmente en la utilización creciente de giros bancarios para los pagos generales en Londres; el artificio de reunir a diario todos los títulos bancarios en un local común donde son compensados unos con otros; la intervención de los agentes de letras comerciales; y algunas otras novedades en las' prácticas de los banqueros de Londres, han tenido el mismo efecto de hacer innecesaria para ellos la conservación de los grandes depósitos de dinero que antes estaban obligados aguardar". Esta concisa explicación sigue siendo exacta.
Sabemos que las existencias de oro y de plata del mundo occidental han aumentado rápidamente durante las últimas décadas, aunque no poseemos estadísticas definitivas al respecto. Pero parece ser que la producción anual de plata casi se ha decuplicado desde la mitad del siglo XIX.
El acervo de oro también se ha decuplicado entre 1840 y 1855, pero su aumento ha sido más lento durante los cuarenta años siguientes; últimamente ha vuelto a ser rápido. (4)
Mientras tanto, el uso del oro en la orfebrería ha aumentado mucho; y la parte considerable del mismo que se emplea en dorar queda inutilizada para nuevos empleos. Es posible, no obstante, que en el curso de algunos pocos siglos las existencias de oro lleguen a ser pequeñas y que su poder adquisitivo esté expuesto a grandes cambios debidos a pequeñas causas. En tal caso surgirán fuertes argumentos en pro de basar todos los pagos a largo plazo en unidades de medida de poder adquisitivo general que gocen de evidente autoridad.
En Inglaterra, una compra importante se realiza, generalmente, no por la transferencia de dinero, sino por la de un cheque (u otro documento) que proporciona un título sobre dinero. Por esta razón la demanda de dinero en Inglaterra no es típica de las condiciones generales, ni siquiera en el mundo occidental; pero, por ahora, hagamos caso omiso de la influencia que en los precios ejercen los cheques y otros documentos privados; más tarde se dirá algo al respecto.
3) El valor total de la circulación de un país, multiplicado por el número medio de veces que cambia de manos con fines comerciales en un año, es, evidentemente, igual a la cantidad total que importan las transacciones realizadas en dicho país por pagos directos en dinero en el citado año. Pero esta misma definición no indica las causas que gobiernan la rapidez de circulación del dinero; para descubrir éstas debemos considerar las cantidades de poder adquisitivo que los ciudadanos de tal país deciden conservar en forma de dinero
Los hechos fundamentales son: 1) cada cambio en la rapidez de circulación de las mercancías tiende a originar un cambio correspondiente en la rapidez de circulación del dinero y de los sucedáneos de éste, y, 2), el principal de estos sucedáneos son los cheques y, en algunos casos, las letras de cambio. Pero los motivos que gobiernan la velocidad de circulación del dinero no son evidentes; consideremos, pues, cuáles pueden ser.
Aparecerá, al tratar de averiguarlos, que los cambios en la velocidad de circulación del dinero están ligados a los cambios en la cantidad de poder adquisitivo disponible que los ciudadanos de un país encuentran conveniente conservar en su propia posesión. Esta cantidad está gobernada por causas diversas, siendo fácil de comprender la principal de ellas. Es bien cierto que, relativamente, pocas personas analizan los motivos que les impulsan a obrar en tales materias, pero se advierten sugerencias implícitas de tales motivos en observaciones tales como: "he guardado una cantidad de dinero mayor de la que realmente necesito; podía haber usado parte de ella en comprar artículos de uso personal o en alguna inversión". Se producen reflexiones opuestas cuando una persona ha gastado o ha invertido casi todo el dinero que tiene a su disposición y no puede, por tanto, aprovechar una buena oportunidad cuando ésta se le presenta. O puede estar obligado a comprar a los comerciantes al por menor, que le cargan un precio alto y le surten géneros de inferior calidad, aprovechando la ventaja de conocer que no puede protestar, ya que en este caso le pueden perjudicar exigiéndole un pago inmediato. El consumidor puede, desde luego, vencer la dificultad obteniendo crédito de un banco, pero no siempre es posible utilizar este recurso. (5)
Esta exposición general indica la naturaleza general de la demanda de un país de poder adquisitivo disponible en forma de dinero; o, por lo menos, de disponibilidad inmediata de dinero, tal como se deriva de conservar una considerable suma de él en cuenta corriente en un banco.
Para precisar más este concepto, supongamos que los habitantes de un país, juntos unos con otros (e incluyendo, por tanto, todas las variedades de carácter y profesión) estiman que les vale la pena conservar en su poder, por término medio, un poder adquisitivo disponible equivalente al décimo de su ingreso anual, más la quinceava parte del valor de sus propiedades; entonces, el valor total de la moneda del país tenderá a ser igual a la suma de dichas cantidades. Supongamos que la suma de sus ingresos puede cifrarse en cinco millones de arrobas de trigo (en un año normal) y la de sus propiedades en veinticinco millones de la misma unidad. En este caso el valor total del dinero sería un millón de arrobas de trigo, porque, a dichos tipos, cada uno podría tener tanto poder adquisitivo disponible a su disposición como desee, después de compensar, unas con otras, las ventajas de una mayor disponibilidad inmediata y las desventajas de colocar una gran parte de sus recursos en forma que no pueda producirle ingreso directo ni otros beneficios. Si en dicha ocasión el total de dinero contiene un millón de unidades, cada una equivaldrá a una arroba; si contiene dos millones de unidades cada una equivaldrá a media arroba; etc.
Así, la posición es ésta: en cada estado de desarrollo de la sociedad hay una parte de su ingreso que los individuos estiman conveniente conservar en forma monetaria y que puede ser un quinto, un décimo o un vigésimo. Una mayor disponibilidad de recursos en forma de dinero les proporciona mayor facilidad y comodidad en sus negocios y les coloca en situación ventajosa para sus tratos, pero, por otra parte, les inutiliza recursos que pueden producirles un beneficio compensador si los emplean, por ejemplo, en adquirir un mayor número de muebles o artículos mejores, o un ingreso monetario si los invierten en nueva maquinaria o más ganado. En un estado primitivo de la sociedad, incluso en alguno tan avanzado como el de la India, sólo los ricos se preocupan de conservar una parte de sus recursos en efectivo. En Inglaterra, excepto los muy pobres, todos conservan una buena parte -la clase media inferior guarda una cantidad relativamente muy grande- en tanto que los muy ricos, que pagan todas sus compras por medio de cheques, guardan relativamente una muy pequeña. Pero, sea cual fuera el estado de desarrollo de una sociedad, existe un cierto volumen de recursos que las personas de todas las clases sociales, unas con otras, se cuidan de conservar en efectivo, y, en el caso de que todos los demás factores permanezcan iguales, existe tal relación directa entre la cantidad de dinero y el nivel de precios que, si una aumenta en un diez por ciento, el otro se eleva el mismo diez por ciento. Evidentemente, cuanto menor sea la proporción de sus recursos que los individuos guarden en efectivo más baja será la suma total de dinero, es decir, mayores serán los precios, dada una cantidad igual de dinero.
Esta relación entre la cantidad de circulante y el nivel general de precios puede modificarse permanentemente por diversas causas; primero, por cambios en la población y riqueza, que varíen el ingreso total; segundo, por el desarrollo de las entidades de crédito, que suplen el dinero con otros medios de pago, y tercero, por los cambios en los procedimientos de transporte, de producción y de los negocios en general, que afectan el número de manos por las cuales van pasando las mercancías en su proceso de fabricación y venta, y puede ser modificada temporalmente por las fluctuaciones de la actividad y de la confianza comercial en general. (6)
Sin duda alguna, el valor total del dinero necesario para la vida comercial inglesa es relativamente pequeño. Las clases medias y altas de la sociedad liquidan la mayor parte de sus pagos importantes por medio de cheques, y sólo una pequeña parte de éstos se hacen efectivos, ya que su mayor parte se liquidan meramente transfiriendo de una a otra cuenta bancaria el derecho a reclamar una determinada cantidad de dinero.
Como ya se ha indicado, los metales preciosos (ya sea en forma de barras o de monedas acuñadas) suelen atesorarse con objeto de prevenirse contra necesidades futuras, conocidas o desconocidas. No otra es la práctica que aún prevalece entre los campesinos de todas las partes del mundo. Pero en los países occidentales, incluso los campesinos, si son gente acomodada, se sienten inclinados a invertir la mayor parte de sus ahorros en valores de bolsa, oficiales o bien acreditados, o a confiar su administración a un banco; y, especialmente en los pueblos anglosajones, la mayor parte de la moneda que los particulares guardan se utiliza como previsión para alguna oportunidad en que pueda ser usada como poder adquisitivo directo en un futuro no muy lejano.
4) Influencias que ejercen las ocupaciones y los temperamentos sobre la cantidad de dinero que las personas con ingresos semejantes suelen guardar como disponibilidad inmediata
La imprevisión de una persona sujeta a un salario semanal puede originar que las monedas de oro o de plata que lleguen a su poder circulen, en general, más rápidamente cuando salgan de su posesión; pero como, a menos de que se trate de una persona excepcionalmente irresponsable, conserva por lo menos un chelín hasta el final de la semana, no gasta probablemente sus monedas de cobre más rápidamente que las demás personas. De igual manera, la imprevisión de quien recibe sus ingresos por trimestre puede producir una elevación de la rapidez media de circulación de las monedas de oro que llegan a su poder, pero como sería muy raro que no conserve por lo menos una libra esterlina, no afectará directamente la rapidez con que las monedas de plata y de cobre entren y salgan de su poder.
Los comerciantes importantes conservan relativamente poco dinero en su poder en los países modernos, en los cuales casi todos los pagos importantes se realizan por medio de cheques. Pero cuando no existen instrumentos de crédito auxiliares del dinero, cada comerciante depende del acervo de poder adquisitivo que conserve en forma monetaria, con objeto de aprovechar las buenas oportunidades que se le presenten. Por instinto, y por experiencia, calcula las ventajas y desventajas de tener grandes existencias en efectivo; sabe que si conserva muy poco poder adquisitivo a su disposición pasará apuros con frecuencia, y que si guarda una cantidad excesiva disminuirá las fuentes materiales de sus ingresos y, además, que encontrará sólo muy pocas ocasiones en que emplear la totalidad de su poder adquisitivo disponible para conseguir un verdadero beneficio.
Resumiendo: la norma conveniente para una persona puede no ser buena para otra en condiciones semejantes; pero, como dijo Petty, "las personas más prósperas conservan poco. . . dinero en su poder, más bien lo gastan y emplean en adquirir productos diversos de los que obtienen gran provecho". (7)
5) Aunque el poder adquisitivo de una unidad monetaria varía, a igualdad de otros factores, inversamente al número de unidades, una emisión creciente de moneda papel no convertible puede rebajar aún más su crédito y, por tanto, disminuir la cantidad de poder adquisitivo disponible que los particulares deseen conservar. Es decir, puede rebajar el valor de cada unidad en proporción mayor al aumento de su número.
Hasta ahora no hemos tenido en cuenta la influencia que el prestigio de una moneda ejerce en el deseo de la población respectiva de conservar una parte de sus recursos, directamente en metálico en su bolsillo o en un banco o, indirectamente, en forma de valores o títulos cotizables en bolsa que producen una renta fija expresada en dinero.
Pero esta influencia puede ser muy importante, si está en peligro el crédito de la moneda. De hecho, todo aumento desproporcionado en el volumen de moneda inconvertible tiende fácilmente a rebajar el valor de cada unidad en proporción superior a dicho aumento: porque rebajará el crédito de la moneda y porque inducirá a todos a conservar en tal forma una cantidad de sus recursos menor a la que de otra manera conservarían. Conforme se aumenta el circulante, cada unidad representará, por consiguiente, una parte inferior de esta misma parte más reducida de sus recursos, y su valor sufrirá así una doble reducción. El valor total de la moneda papel inconvertible no podrá, por consiguiente, incrementarse por un aumento de su cantidad: todo aumento de su cantidad, que pueda juzgarse se repita, rebajará el valor de cada unidad en proporción superior a dicho aumento.
Esta noción de que la cantidad de poder adquisitivo disponible que necesita la población de un país en un tiempo dado es una cantidad fija está implícita, aun cuando no se manifieste de manera explícita, en la doctrina ahora tan extendida de que el valor de una unidad monetaria varía, a igualdad de otros factores, inversamente al número de unidades y a su velocidad media de circulación.
Esta "doctrina cuantitativa" contribuye eficazmente al estudio del problema sólo hasta cierto punto, pues no indica cuales son los "demás factores" que se presume que permanecen iguales para poder justificar la proposición, y no explica cuáles son las causas que rigen la "velocidad de circulación".
Se trata, casi, de una perogrullada, porque si en una columna de un libro de contabilidad se registran cuidadosamente todas las transacciones en dinero de un año, con sus valores, y en otra se especifica el número de unidades monetarias empleadas en cada transacción, las sumas de ambas columnas serán idénticas. La segunda columna representaría, desde luego, el valor total del número total de cambios de propiedad de todas las unidades monetarias, y esto es lo mismo, en otras palabras, que el valor total del dinero multiplicado por el promedio de los cambios de propiedad de cada unidad, dejando aparte los debidos a donaciones, robos, etc.
Los demás factores, que se presume que permanecen iguales para los fines de la exposición, incluyen: a) la población; b) el volumen de operaciones verificadas por habitante; c), el por ciento de dichas operaciones que se verifica directamente en dinero; y d), la eficiencia (o velocidad media de circulación) del dinero. Sólo si se cumplen estas condiciones puede comprobarse la validez de la doctrina, y, si se cumplen, la doctrina es casi una perogrullada.
6) El dinero se diferencia de otras cosas en que un aumento en su cantidad no ejerce influencia directa en la suma de servicios que proporciona. Moneda papel inconvertible.
El carácter excepcional de esta doctrina "cuantitativa" del valor del dinero ha sido descrito de muchas maneras distintas. Pero el hecho central en la exposición que ahora realizamos es que 1m aumento en la cantidad de dinero de mI país no aumenta los servicios totales que proporciona. Esta declaración no es incompatible con el hecho de que un aumento de la cantidad de oro en el sistema monetario de un país aumenta su capacidad para obtener productos exportando oro, y le proporciona también la ventaja de poder convertir parte de su dinero en artículos de lujo y ornamento. Significa meramente que la finalidad de una moneda es, ante todo, facilitar las operaciones comerciales, y, para cumplir esta finalidad, necesita estar definida con toda claridad y ser aceptada por la generalidad de las gentes. A continuación, necesita representar un poder adquisitivo estable; pudiendo ser lograda tal estabilidad por una moneda papel in convertible en tanto que el gobierno, primero, pueda evitar que circulen billetes falsificados, y, segundo, pueda llevar al convencimiento de las gentes de manera absoluta que no se emitirán billetes en número excesivo. Las monedas de oro tal vez se consideren como verdadero dinero en la creencia de que la naturaleza no permitirá un aumento violento de la suma de dinero extraída de su seno. Si se descubriera (en contra de la opinión de geólogos y mineralogistas de que tal cosa es físicamente imposible) una mina de oro que contuviera un volumen de este metal tan vasto como el mineral que contiene una mina de carbón, las monedas de oro dejarían de prestar toda utilidad. (8)
Evidentemente, la estabilidad del valor de las monedas de oro se debe a veces a la estabilidad de la demanda de oro para fines ornamentales y para algunos usos industriales; pero el descubrimiento, si esto fuera posible, de un gran yacimiento de oro, produciría la gran dificultad de encontrar buenos usos para su empleo. Podríamos concebir un planeta cuya constitución fuera diferente de la del nuestro, en el cual una pequeña cantidad de mineral de hierro -por ejemplo, el necesario para fabricar una sierra- tuviera un valor en cambio superior al de medio kilo de oro. (9)
Si un gobierno fuerte regula una moneda inconvertible, el volumen de su _misión se determinará de tal suerte que el valor de cada una de sus utilidades se mantengan a un nivel fijo. Este debe ser tal que, primero, el nivel medio de precios permanezca inalterable según un sistema fidedigno de números índices; segundo, que este nivel medio se ajuste por sí mismo a los cambios generales en los precios en países cuyas monedas están ligadas efectivamente a los metales preciosos; o, tercero, que el gobierno del país en cuestión publique una lista cuidadosamente redactada de los precios generales dentro de su territorio respectivo, ajustando a los mismos el volumen de sus emisiones, es decir, por ejemplo, que un millar de unidades permita la adquisición, por término medio, de una suma uniforme de productos en general, a base de un plan como el sugerido en el capítulo III del libro I de esta obra.
Los billetes "convertibles" -esto es, billetes que puedan ser cambiados con toda certeza, al ser presentados, por oro u otro metal autorizado- ejercen aproximadamente la misma influencia en el nivel nacional de precios que el que ejercen las monedas acuñadas legalmente de valor nominal idéntico. Evidentemente, si surge la más pequeña duda acerca de su convertibilidad absoluta en moneda acuñada legal, cundirá la desconfianza respecto a los mismos, y si llegan a no ser totalmente convertibles, su valor caerá por bajo de la cantidad de oro (o plata) que nominalmente dicen representar.
Debe tenerse en cuenta que este capítulo se refiere a la demanda de dinero sólo cuando las condiciones del crédito en general son normales. Cuando el crédito se conmueve, entonces es aconsejable adoptar medidas anormales, o, si' fuese posible decir, medicinales, en relación a la oferta de dinero. Algo se dice al respecto en relación con las fluctuaciones de crédito en el Libro IV de esta obra.
NOTAS
(1) Este asunto se analiza con mayor detalle en la obra del autor Principios de Economía, Libro III, capítulo VI, así como en las notas del apéndice matemático y en el apéndice C de la misma obra.
(2) Así Petty, en su Taxes and Contributions (1667), consideraba cómo los títulos de propiedad de las tierras, bajo un buen sistema de registro público, y los "certificados expedidos por los depositarios de metales, tejidos, lienzos, cueros y otros productos de primera necesidad", en unión de los "créditos lombardos" y de los bancos de depósito, hacían que "fuese necesario menos dinero para las atenciones del comercio". Quería decir, sin duda, menos cantidad de dinero de poder adquisitivo igual al anterior y la misma cantidad de dinero de un poder adquisitivo inferior. Locke hizo un interesante estudio sobre este asunto, de! que se ocupó también el genio irresponsable y desequilibrado, pero fascinante, de John Law Harris y el agudo, pero menos conocido, CantilIon, en unión de otros, prepararon el camino a Hume y a Adam Smith.
(3) Ricardo es la figura principal entre ellos, y su gran prestigio ha dejado en la sombra la obra de los demás. El profesor Hollander (Quartely Journal of Economics, 1911) ha demostrado cómo casi todas las panes de la doctrina de Ricardo fueron anticipadas por uno u otro de sus predecesores, pero su genio magistral, como ocurre con Adam Smith, le llevó a realizar la superior tarea de construir, con un número de verdades fragmentarias, una doctrina coherente. Y esta doctrina constituye una fuerza constructiva precisamente por ser un todo orgánico.
(4) El profesor Lexis, en el artículo sobre el oro que publicó en Handwörterbuch der Staatswissenschaften, dice que cuatro quintos de la producción de oro entre 1801 y 1908 se obtuvieron durante los últimos sesenta años de dicho período.
(5) Es evidente que una persona particular que compra a base de crédito a largo plazo sin un motivo especial para ello paga más caro por sus compras, por una u otra razón, pues el comerciante trata de obtener una ganancia sobre su capital y los particulares raramente obtienen algo más que un pequeño tipo de interés para el suyo. No siempre beneficia a los comerciantes el llamar la atención sobre este hecho, en parte porque, cuando los clientes tardan mucho en liquidar, no están en posición de reclamar contra los fraudes que observan entre los géneros que se les sirve. El beneficio total que esto produce a los comerciantes, en unión del que les suponen las ventas al contado, varía con el importe del trabajo extraordinario de contabilidad, el riesgo de las malas deudas y otras circunstancias. En algunos casos, el obrero que sólo esté atrasado en sus pagos una semana se encuentra obligado a pagar un interés no menor de medio penique por chelín cada semana, esto es, un 200 % al año, teniendo en cuenta únicamente el interés simple.
(6) Esta exposición reproduce la contestación que di a las preguntas 11,759 a 11,761 formuladas por el Comité para el Estudio de la Situación Monetaria de la India en 1899. Una considerable parte de esta discusión sobre los problemas de moneda y crédito puede asimismo encontrarse en mis contestaciones a las preguntas 11,757 a 11,850 del cuestionario de dicho Comité y en mis contestaciones a las preguntas 9,623 a 10,014 y 10,121 a 10,126 del cuestionario formulado por la Comisión del Oro y de la Plata durante los años 1887 y 1888.
(7) Petty pensaba que el dinero "suficiente" para la nación era "aquél que se necesite para pagar las rentas de medio año de todas las propiedades rurales de Inglaterra, una cuarta parte del alquiler de las propiedades urbanas, los gastos de una semana de toda la población, y alrededor de una cuarta parte del valor de todas las mercancías exportadas". (Véase: preguntas 23 y 25 de Quantulumcunque, el capitulo IX de Political Arithmetic y el capítulo VI de Verbum Sapienti). Locke calculaba que "una cincuentava parte de los salarios, un cuarto de las rentas de los propietarios de tierras y una vigésima parte de los ingresos anuales de un corredor, en moneda disponible, puede ser bastante para mantener el comercio de cualquier país". Cantillon (1755), después de una larga y sutil exposición, deduce que el valor preciso es un noveno de la producción total del país, o, lo que él estima equivalente, un tercio de la renta de la tierra. Adam Smith, más próximo al escepticismo moderno, dice: "es imposible determinar la proporción", aun cuando "diversos autores la han calculado en un quinto, en un décimo, un vigésimo o una treintava parte del valor total de la producción anual".
(8) La complicada y cuidadosa impresión de los billetes de banco determina el que las buenas imitaciones sean muy caras y, por tanto, permite su fácil descubrimiento. La falsificación de los billetes del Banco de Inglaterra se evita, como es bien sabido, por procedimientos y medidas realmente excepcionales.
(9) Este ejemplo puede multiplicarse. Si los diamantes llegaran a ser abundantes, revolucionarían y ampliarían varios tipos de industrias para las cuales el acero no es bastante duro, pero en ese caso sería preciso utilizados con gran mesura para el adorno personal. Por otra parte, si una baja en el precio de la lana, o de cualquier otro producto realmente útil, determinara que se consumiese una mayor cantidad del mismo a un coste total inferior, produciría un aumento aproximadamente proporcional en la riqueza real del mundo; los ricos ganarían solo un poco, pero los pobres podrían tener un abrigo mucho más caliente.
Esta nota biográfica contiene una valoración básica sobre el sistema de ecuaciones del equilibrio de Walras y una referencia a la inspiración teórica del principio de la escasez (rareté, en francés) que constituyó la base de la teoría del valor de los teoricos de la utilidad, como Walras.
LEON WALRAS (1834-1910)
http://www.geocities.com/alcaide_econoh/leon_walras.htm
El trabajo de Jevons y Menger sobre las teorías subjetivas del valor sobre la base de la utilidad marginal, en la década de 1870, converge con el de León Walras. En su obra Elementos de economía política pura, incluía un análisis del valor y de la utilidad marginal similar al de Jevons y Menger. Pero cuando Walras se formó estas ideas no conocía el trabajo de estos dos autores, ni tampoco el libro anterior de Gossen. Fue la influencia intelectual de su padre, Auguste Walras, lo que dio forma a su pensamiento, así como la de Cournot, condiscípulo de su padre, con cuyo trabajo se familiarizó desde su juventud.
Igual que Cournot, Auguste Walras (1801-66) trabajó más bien como administrador de la educación que como economista profesional y sus escritos sobre economía encontraron sólo una débil respuesta en la economía académica de la Francia de su tiempo. Como había hecho Locke antes que él, basó tanto la propiedad como el valor económico en el mismo principio, representado en este caso, no por el trabajo como en los escritos de Locke, sino por la rareté o escasez de los bienes respecto de las necesidades humanas. Fue esta noción de Augustus, la que León transformó en la equivalente de la utilidad marginal. En cuanto a Cournot, Walras encontró en su trabajo una función de demanda y una curva de demanda, que habían sido introducidas por Cournot como datos empíricos, pero que eran ahora deducidas por Walras de la función de utilidad.
A diferencia de Menger, Walras fue tanto un teórico como un reformador social. En sus ideas reformistas, por las que trabajó diligentemente durante toda su vida, siguió también a su padre. Sus propuestas, que tienen cierta afinidad con las ideas relacionadas de Mill, Gossen, Henry George y con las de los primeros fabianos, pedían la nacionalización de la tierra por medio de la compra de ésta a sus propietarios privados. En una sociedad progresiva, afirmaba, los valores de la tierra continuarán aumentando a velocidades crecientes y proporcionarán al estado unos ingresos mayores que aquellas cantidades cuyo valor capitalizado haya sido pagado como indemnización a sus anteriores propietarios. El estado, señalaba, podrá entonces renunciar a la tributación como fuente de ingresos y obtener, en su lugar, lo necesario para sus gastos, de la renta de la tierra nacionalizada. Como Walras, además de otras reformas, apoyaba también la idea de la cooperación, ha sido considerado en ocasiones como socialista, designación que sólo encaja para él en un sentido muy vago o incluso nada en absoluto, si lo que quiere darse a entender es una cierta afinidad entre su pensamiento y el de Marx.
Las aportaciones teóricas de Walras fueron más lejos que as de Jevons y Menger en el desarrollo de la idea del equiibrio económico general y en a expresión de éste en forma de un sistema de ecuaciones simultáneas. Esta parte de su trabajo fue la que había de constituir su principal consecución. El gran problema que intentó resolver fue el de relacionar los numerosos mercados de que se compone la economía. Cournot había avanzado bastante en el estudio de las posiciones de equilibrio particulares de cada mercado, considerado por separado de los otros mercados; se había dado cuenta, sin embargo, de que su análisis era incompleto, ya que no consideraba la interdependencia entre los mercados existentes en la economía, ni la cuestión de la compatibilidad de sus posiciones de equilibrio particulares..
Cournot desesperaba de que pudiera resolverse el problema del equilibrio general, debido a que lo consideraba un problema econométrico, que debía proporcionar valores numéricos para las cantidades y los precios desconocidos. El objeto de Walras no fue, sin embargo, la medición, sino la construcción de un sistema lógicamente coherente de validez teórica o formal, objetivo que le pareció posible conseguir, si bien bajo una serie de hipótesis restrictivas. Su sistema requería competencia perfecta, libertad de entrada, movilidad y flexibilidad de los precios. Los ingresos de las empresas debían ser exactamente iguales a sus costes y otro tanto debía ocurrir con los ingresos de los consumidores respecto a sus gastos en productos. En la primera aproximación de Walras no hay ahorro, ni formación de capital, ni incertidumbre que induzca a los hombres a conservar el dinero. El sistema es cerrado y no está afectado por las transacciones con el extranjero ni por las operaciones de la contabilidad del gobierno. En el equilibrio, la igualdad de las cantidades demandadas y ofrecidas sanea todos los mercados y el exceso de la demanda, positivo en forma de déficit y negativo en forma de superávit, desaparece.
Para construir su sistema de ecuaciones, Walras empieza con la distinción básica entre mercados de productos y mercados de servicios productivos.. En los primeros, los consumidores demandan productos, que son suministrados por las empresas comerciales; e los mercados de servicios productivos, que son abastecidos por el trabajo, tierra y capital, los consumidores, que son también los propietarios de los recursos productivos, venden servicios productivos a las empresas comerciales y reciben a cambio el importe de dichas ventas, que constituye sus ingresos. Los consumidores son, por lo tanto, compradores en los mercados de productos y vendedores en los mercados de servicios productivos. Las empresas comerciales son compradoras en los segundos y vendedoras en los primeros (papel dual).
Las incógnitas del sistema son los precios y las cantidades de productos y de servicios productivos, así como también las cantidades de servicios productivos utilizados para la producción de cada producto, o "coeficientes técnicos" en el lenguaje de Walras. Si hay m productos, n servicios productivos, m precios de productos, n precios de servicios productivos y mn coeficientes técnicos, el número total de incógnitas será:
2m + 2n + mn
Walras reduce el número total de incógnitas en una unidad, quedando:
2m + 2n + mn - 1,
ya que uno de los productos sirve como numeráire (numerario) producto en función del cual se miden todos los demás, es decir, como unidad de medida de valor en el sistema, unidad esta en la que se miden todos los otros precios y que tiene un precio igual a la unidad.
En general, las distintas incógnitas pueden ser determinadas y demostrarse su coexistencia, cuando el número de ecuaciones independientes que se tienen es igual al número de incógnitas, en este caso, el número de aquéllas es igual a m - 1 ecuaciones de demanda para los productos, m ecuaciones de coste, n ecuaciones de cantidad para los servicios productivos y mn ecuaciones de coeficientes técnicos, es decir,
2m + 2n + mn -1
ecuaciones en total.
En las ecuaciones de demanda, la cantidad demandada de un producto depende del precio del producto y también de los precios de todos los otros productos y de los servicios productivos. Los precios de los servicios productivos afectan a los ingresos de los consumidores y, por ello, a la demanda de productos realizada por dichos consumidores; los precios de los otros productos -bienes sustitutivos y complementarios- ejercen también influencia sobre la demanda de un producto determinado, en grado variable y más o menos significativo. Las ecuaciones de demanda se deducen de las funciones de utilidad que están maximizadas para cuando un consumidor, los precios son proporcionales a las utilidades marginales. Se escriben primero para los consumidores individuales y después se suman para los m productos menos 1. La ecuación de demanda para un solo producto debe ser descartada porque no es una ecuación independiente, sino que simplemente proporciona información que puede ser obtenida sacando conclusiones a partir de la información contenida en las demás ecuaciones. Es decir, si la demanda de todos los productos menos uno está determinada, otro tanto le ocurrirá a la demanda de ese uno con tal de que los ingresos de los consumidores sean iguales a sus gastos en productos. A la luz de esta igualdad, que es conocida como ecuación de presupuesto, está claro que lo que se gasta en ese producto es la diferencia existente entre los ingresos y lo que se gasta en todos los demás productos. La proposición general de la que se sigue, que, bajo ciertas condiciones -aquí la ecuación de presupuesto- el equilibrio o la ausencia de exceso de demanda en m - 1 mercados implica también equilibrio o ausencia de exceso de demanda en el mercado restante, ha recibido el nombre de Ley de Walras. Esta ley arroja luz sobre la estructura de las relaciones cuantitativas, implicadas y explica, por ejemplo, por qué el número total de ecuaciones del sistema es m - 1, siendo la ecuación descartada la del precio del dinero.
El sistema de pensamiento de Walras puso orden en el caos y transformó la diversidad en unidad. A quienes podían y querían verlo, les demostró las posibilidades del análisis matemático. El coronamiento de su sistema fue el intento de Walras de demostrar que una economía perfectamente competitiva tiende a aproximarse a las posiciones de equilibrio y fue con esta idea en su mente con la que desarrolló su teoría de los tatonnements -"tanteos" o aproximaciones- que pueden explicar el movimiento progresivo del mercado hacia la posición de equilibrio. Esta teoría supone la fijación de un precio arbitrario, al cual los compradores y vendedores declaran las cantidades que están dispuestos a comprar y a vender. Si dicho precio no sanea el mercado, habrá que fijar otro distinto y seguir con este procedimiento hasta que se alcance el equilibrio.
Walras, después de pasar por diferentes empleos, por fin, en 1870, se le ofreció el puesto recientemente creado de profesor de economía política de la Academia de Lausana, posteriormente designada Universidad de Lausana. La importancia de su doctrina sólo fue reconocida al final de su vida. Cournot, a quien Walras remitió su trabajo, expresó su reacción con las siguientes palabras: "mucho me temo que tus curvas de utilidad te leven sólo a un puro laissez faire , es decir, en la economía interior a una tierra despojada de sus bosques y en la economía internacional a la subyugación de los pueblos corrientes por uno privilegiado, siguiendo la teoría de Darwin".
En relación con el sistema walrasiano surgen problemas respecto a la existencia del equilibrio, a su estabilidad y al camino a lo largo del cual alcanzar dicho equilibrio. Walras intentó dar soluciones para todos ellos, quiso demostrar que el equilibrio existe, que el decrecimiento de la curva de demanda garantiza su estabilidad y que el equilibrio se alcanza con la ayuda de los tanteos. Estas cuestiones, que recibieron también el desafío de Alfred Marshall, fueron sacadas a relucir nuevamente en los años treinta y cuarenta, cuando Kaldor, Hicks y Samuelson abordaron todo este tipo de problemas.
El sistema walrasiano proporcionó el punto de partida para otra nueva aportación al análisis económico. Como se suponía que dicho sistema representaba a la economía clásica y neoclásica en el cenit de su desarrollo, recibió una especial atención por parte de los que argüían que en la economía política clásica y neoclásica existía una dicotomía o divorcio entre la teoría de los precios relativos, y la teoría del dinero y la del nivel de los precios, afirmando que en el sistema walrasiano el nivel de precios está indeterminado. Patinkin, el más destacado exponente de este punto de vista, considera que el sistema walrasiano debía ser complementado por el efecto Pigou -o de saldo real- que hace que los individuos ajusten sus saldos monetarios para mantener una relación conveniente entre dichos saldos y los gastos realizados en mercancías. Un nivel de precios que esté, por ejemplo, por debajo del equilibrio lleva consigo un valor real de los saldos monetarios lo suficientemente alto como para inducir al individuo a cambiar dinero por mercancías, poniendo con ello en movimiento un alza del nivel de precios tendente al equilibrio. En ausencia del efecto del saldo real, afirma Patinkin, la ley de Walras aseguraría el equilibrio en el mercado de dinero, cualesquiera que fueran los márgenes de las mercancías en el equilibrio, es decir, el equilibrio, en dicho mercado, es compatible con cualquier nivel de precios, el cual es, de hecho, indeterminado.
Aunque la continua discusión de esas materias demostraría la pertinencia del pensamiento de Walras para la teoría pura, se puso en duda durante mucho tiempo su significación para la economía práctica, especialmente en relación con el examen de la política económica. Estas dudas tenían en parte su origen en la aguda distinción que había hecho él mismo Walras entra la economía pura y la economía aplicada y aparecían confirmadas por el carácter eminentemente macroeconómico de su sistema de equilibrio general. Algunas de las ecuaciones de este sistema deben ser agregadas, pero el sistema tiene de todas formas su punto de partida en las funciones de preferencia individual, las cuales parecen desafiar a la verificación estadística. Si se le compara con los grandes agregados que constituyen la clave de la economía keynesiana, la economía walrasiana parece incapaz de adquirir un contenido empírico y de llegar a ser operativa.

SISTEMA MONETARIO DE SILVIO GESELL EXPUESTO POR JOHN MAYNARD KEYNES por el Dr. Julio C. González
John M. Keynes (Lord Keynes) en su “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero” [1] en la página 312 escribe: “Es conveniente citar aquí al raro e indebidamente olvidado profeta Silvio Gesell (1862-1930), cuyo trabajo contiene destellos de profunda perspicacia y estuvo al borde de captar la esencia del asunto. En la posguerra [2] sus devotos me bombardearon con copias de sus trabajos... (en ellos ) no logré en absoluto descubrir sus méritos... su importancia no se me aclaró hasta que yo hubiese llegado a formular mis propias conclusiones a mi manera. Entretanto, como otros economistas académicos, juzgué sus esfuerzos profundamente originales...
Ante esta ponderación del pensamiento de Gesell rescatada por Keynes, se impone desarrollar la vida y la obra de Gesell.
I
Silvio Gesell nació el 17 de marzo de 1862 en St. Vith, región de Malmedy, ubicada en la convergencia de Bélgica, Luxemburgo y Prusia. Hablaba correctamente francés y alemán. A los 20 años se trasladó a España donde permaneció dos años. Hablaba, leía y escribía correctamente también en español. Tres idiomas, tres vertientes de pensamiento. Su proveniencia espiritual y lingüística estaba dada: por el catolicismo francés materno y por el rigor alemán protestante de su padre. Sus estudios: primer año de colegio secundario en Alemania. Tres años de empleado público en el Correo del Estado y luego empleado de comercio en negocios de artículos odontológicos. En 1882 se radica en Málaga (España), aprende castellano y se sumerge en la cultura española. Actúa en los ramos comerciales de bodegas y orfebrería. En 1884 vuelve a Alemania. Cumple el servicio militar y actúa en los negocios familiares de artículos odontológicos en Berlín y se desempeña luego en las áreas de fábrica de máquinas de coser y de transportes marítimos. En 1885 emprende su radicación al Río de la Plata para actuar en el negocio propio. Su actividad: artículos para odontología. Su capital: un crédito que un ex empleador suyo en Hamburgo, Alemania, le abre para hacer frente a cualquier riesgo en Buenos Aires.
Se aloja en una pieza alquilada con el capital físico que trae consigo: material odontológico para vender a dentistas.
La competencia es inexistente. Visita a los dentistas y les vende sus productos. Coloca enseguida todas las mercaderías dentales que trae consigo. Debe requerir a Alemania nuevos y sucesivos pedidos. Precios muy satisfactorios. Ha descubierto un mercado que no estaba explotado. Son artículos de demanda elástica. Esos elementos no hacen a la subsistencia diaria, sino a preservar la integridad física de las personas. Vuelve a Alemania y se asegura una remisión –por parte de las empresas fabricantes- de “un flujo regular de importaciones” para vender en el mercado de Buenos Aires. Instala aquí su propia empresa “Casa Silvio Gesell.” Austeridad. Trabajo y ahorro. Se casa, nacen cuatro hijos y amplía su negocio “Silvio Gesell, casa introductora de artículos de farmacia.” Anexa a los artículos odontológicos importados otros artículos para médicos y artículos para bebés. Crece su actividad. Incorpora a sus negocios una fábrica de cajas de cartón para uso del comercio local. La empresa de artículos medicinales y artículos para bebés continúa hasta la actualidad.
La aguda observación del mercado consumidor y sus necesidades es lo que determina su éxito. El comportamiento del consumidor, en razón de sus disponibilidades dinerarias, es lo que determinará que conciba una nueva estructura monetaria. En 1911 vuelve a Europa. Habrá de residir sucesivamente en Alemania y Suiza. Hará viajes continuos y regresará muchas veces a Argentina, donde vive afincada de manera permanente su familia.
En Les Hauts Geneveys, Suiza, y en Berlín, Alemania, entre 1906, 1911 y 1916 aparecen sus primeras obras que, traducidas al inglés por su originalidad importante, se publican con el título de “The Natural Economic Order”, traducidas por Philip Pye. [3] La traducción de la 7ª edición alemana se conoció en Buenos Aires en 1936, después de la muerte de Gesell, ocurrida en Berlín en 1930. Son dos volúmenes titulados “El orden económico natural” “Literatura y libre moneda.” Tomo Primero: “El dinero tal cual es”, y Tomo Segundo: “El dinero como debe y puede ser” “La teoría libre monetaria del interés.”
II
Suspendemos la metodología económica y las conclusiones de la vida, observaciones y obra monetaria de Gesell para sintetizar el valor que Keynes en la “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero” le asigna a su obra y a su tesis monetaria.
Dice Keynes: 1) “En abril de 1919 Gesell formó parte del efímero gabinete soviético de Baviera como Ministro de Hacienda, habiendo sido juzgado posteriormente por un Consejo de Guerra.” (Op. cit. pág. 313)
Ubicamos la época. En el año 1919 se firma el Tratado de Versailles que despedazó territorial y económicamente a la Alemania vencida en la primera guerra. Eso marca el inicio de la crisis total del Estado de Derecho liberal burgués. La consecuencia es que proliferan en toda Europa Oriental movimientos socialistas de distinto tipo que procuraron una solución a la miseria y al desempleo masivo. Cunde la desesperación por la falta de moneda y el cierre masivo de las industrias. Deuda externa imposible de pagar a los usureros dominantes. Manifestaciones masivas pidiendo pan y trabajo. Algo similar a la Argentina de diciembre de 2001 posterior al menemato de una década.
2) Las ideas económicas de Gesell se difunden velozmente en ese ámbito de la posguerra europea de 1914-18, “atrayendo (hacia Gesell) el fervor semirreligioso que antes había rodeado (en Estados Unidos) a Henry George... [4] y vino (Gesell) a ser el profeta reverenciado de un culto con muchos miles de discípulos en todo el mundo.” (Op. cit. pág. 313 )
3) Keynes recuerda que el primer congreso internacional del movimiento doctrinario de Gesell, se realizó en Basilea en 1923, al que concurrieron suizos, alemanes y representantes de las ideas y programas monetarios de varios países del mundo. Agrega Keynes que en Texas (Estados Unidos) el profesor Irving Fisher, fue el único economista académico que reconoció en esa época la “importancia” del pensamiento de Silvio Gesell. (Op. cit. pág. 313)
4) Continúa diciendo Keynes que el libro más importante de Gesell “The Natural Economic Order” (“El orden económico natural por libre tierra y libre moneda”) [5] fue escrito en “lenguaje sereno y científico” aunque “está teñido por él (autor) por una devoción más pasional y emotiva hacia la justicia social de la que algunos encuentran que cuadra a un científico.” (Op. cit. pág. 314)
5) Ideológicamente Keynes califica al pensamiento de Gesell como “el establecimiento de un socialismo antimarxista, una reacción contra el laissez faire, edificada sobre bases teóricas totalmente distintas a las de Marx.” Keynes remarca de seguido la trascendencia futura de las ideas económicas y monetarias de Gesell, con estas palabras: “Creo que el porvenir aprenderá más de Gesell que de Marx.” (Op. cit. pág. 314 )
6) Desarrollando el pensamiento de Silvio Gesell, Keynes continúa: “...Gesell... distingue claramente entre tasa de interés y eficiencia marginal del capital.” (Op. cit. pág. 314)
7) “Luego indica, dice Keynes, que la tasa de interés es un fenómeno puramente monetario y que la peculiaridad del dinero, del cual emana la importancia de la tasa monetaria de interés, reside en el hecho de que su propiedad como medio de atesorar riqueza, impone a quien lo tiene gastos de conservación despreciables...” “...y que formas de riqueza tales como la existencia de bienes... no tienen dichos gastos de conservación.” (Op. cit. pág. 314 )
8) “La estabilidad de la tasa de interés a través de los tiempos... es prueba de que la tasa de interés no depende de caracteres puramente físicos como el capital... sino que depende de caracteres psicológicos constantes...” “...en tanto que... la curva de la eficiencia marginal del capital no ha fijado la tasa de interés y... ha acrecentado las existencias de capital real (cosas).” (Op. cit. pág. 314)
9) Keynes dice a continuación que Gesell en su “diálogo entre Robinson Crusoe y un extranjero... demuestra que la tasa de interés puede resultar negativa... dado el costo que el prestatario debe realizar para conservarle el capital intacto al prestamista.” Pero Keynes aclara enseguida que él no comparte este concepto de Gesell y cuestiona a Gesell no haber tenido en cuenta la “preferencia por la liquidez.” Es decir, las cosas físicas convertidas en dinero, que es una masa monetaria (Op. cit. pág. 315) Nota: con este criterio Keynes justifica la usura. De ahí la promoción de las ideas de Keynes y la no publicidad o difusión de los sólidos conceptos de Gesell.
10) Expresa de seguido Keynes que “el crecimiento del capital real (físico no monetario) está refrenado por la tasa de interés.” “Si se eliminara este freno el crecimiento del capital real (físico no monetario) sería en el mundo moderno tan rápido que probablemente se justificaría una tasa igual a cero.” (Op. cit. pág. 315) Nota: con este criterio Keynes demuestra la exactitud matemática de los conceptos de Gesell.
11) Destaca Keynes el concepto central de Silvio Gesell: “La necesidad primaria consiste en reducir la tasa monetaria de interés, lo que puede lograrse, según indicó Gesell, haciendo que el dinero incurra en costos de conservación, del mismo modo que las otras existencias de bienes infecundos.” (Tal como una máquina o herramienta que se presta)
12) Lo predicho, continúa Keynes, lleva a la proscripción de Gesell del “dinero sellado” que ha “recibido la aprobación del profesor Irving Fisher, que hemos citado en el punto 3) de este estudio. “De acuerdo con esta proposición (de Gesell) los billetes circulantes (lo mismo que otras formas de dinero bancario) solamente retendrían su valor siempre que fuesen sellados mensualmente, como una tarjeta de seguro social, con estampillas compradas en una oficina de correos.” “El costo de estas estampillas podría fijarse... en función al excedente de la tasa monetaria de interés (fuera de las estampillas) sobre la eficiencia marginal del capital... en una ocupación plena.” Nota: es decir que el capital que no se convierte en cosas, sino que se mantiene como dinero líquido, debe depreciarse por su no uso productivo. Por lo tanto, con el sistema monetario de Gesell, toda especulación usuraria sobre la moneda líquida queda descartada y prohibida. Esto se complementa perfectamente con el concepto de Mariano Fragueiro del “servicio público de crédito público” para todos sin interés y a larguísimos plazos “para que sean las cosas las que respaldan el dinero” y no las monedas metálicas o con valor intrínseco de otros países. Esto está establecido en el Estatuto de Hacienda y Crédito de la Confederación Argentina sancionado por la Asamblea General Constituyente el 9 de diciembre de 1853, y que sigue en vigencia porque no ha sido derogado.
13) Continúa Keynes con otros aspectos de la doctrina monetaria de Silvio Gesell y dice: “El gravamen sugerido por Gesell (a la moneda inactiva) era de 1 por mil semanario, equivalente al 5,2 por ciento anual.” (Op. cit. pág. 316)
14) Concluye Keynes: “La idea (de Gesell) del dinero sellado es sólida.” (Op. cit. pág. 316) Empero, agrega Keynes, “la preferencia de la liquidez” provocaría que gran cantidad de sucedáneos de la moneda sellada y con fecha de vencimiento, como ser “dinero bancario, deudas a la vista (o facturas a cobrar), dinero extranjero, alhajas y metales preciosos en general y así sucesivamente.” “Ha habido épocas en que la sed insaciable de posesión de la tierra –con independencia de su rendimiento- fue lo que sirvió para sostener la tasa de interés, y en el sistema de Gesell esa posibilidad habría sido eliminada por la nacionalización de la tierra.”
III
Hasta aquí la síntesis y la valoración futura del sistema de Silvio Gesell elaborada por John M. Keynes en el capítulo VI de “Notas sobre el mercantilismo, las leyes sobre la usura, el dinero sellado y del subconsumo” que integran el libro VI de la “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero” de John Maynard Keynes (Lord Keynes).
La comprobación exacta del sistema monetario de Silvio Gesell, se acreditó en Argentina en el transcurso de los años 2001-2002 y 2003. La ley 23.928 del 28 de marzo de 1991 (Menem-Cavallo) había impuesto el disparate de sobrevaluar el peso haciéndolo equivalente al dólar norteamericano. Argentina carecía de dólares billete permanentes para convertir en dólares su base monetaria o dinero de pesos en circulación y el art. 4° de la ley 23.928 establecía que las reservas de la convertibilidad estarían dadas por títulos públicos nacionales o extranjeros pagaderos en oro, dólares u otras divisas se similar solvencia. De esta manera, los dólares en efectivo de las reservas eran unos pocos provenientes del precio vil de las “privatizaciones” del patrimonio nacional y por títulos que se emitían a cuenta de permanentes y usurarios empréstitos. Así la situación, la convertibilidad no podía mantenerse. Por eso ante el vaciamiento doloso de los bancos que remitieron sus disponibilidades en dólares a sus casas matrices en el exterior a fines del año 2001, se produjo una corrida y se suspendió de hecho la convertibilidad de un peso (sobrevaluado) igual a un dólar norteamericano. El paso siguiente fue la devaluación que se instrumentó con las siguientes normas:
Ø Ley 25.561 de Emergencia Pública y Reforma del Régimen Cambiario del 6 de enero del año 2002: derogó la ley de convertibilidad 23.928 dejando solamente en vigencia el art. 11, que es el que dispone que las obligaciones de dar moneda extranjera, son obligaciones de dar sumas de dinero y sólo se cancelan dando la especie de moneda prometida. Con este artículo 11, todas las monedas extranjeras adeudadas (por acuerdo de partes) pasaron a tener curso legal y ser exigibles.
Ø Decreto 214 del 3 de febrero de 2001: Por su artículo 2° estableció que los depósitos bancarios en dólares fuesen devueltos por los bancos a razón de $ 1,40 por cada dólar estadounidense.
· Por su artículo 3° dispuso que todas las deudas en dólares norteamericanos con el sistema financiero (cualquiera fuese su monto o naturaleza) serán convertidas a pesos a razón de un peso por cada dólar norteamericano que adeude.
La situación descripta generó una escasez de circulante en pesos en todo el ámbito del país. Para que no se produjese un caos por la recesión que sobrevino, dieciséis gobiernos provinciales emitieron bonos de cancelación con los que se pagaron los sueldos y jubilaciones. Fueron tales los patacones de la provincia de Buenos Aires y otras cuasi monedas de cambio que instrumentaron como circulante otras provincias.
¿Qué ocurrió entonces? Sencillamente que esos bonos llamados “patacones” en la provincia de Buenos Aires y otros similares en las demás provincias al tener fecha de vencimiento no podían darse en préstamo a interés ni depositarse como ahorros. Había que gastarlos para comprar cosas (bienes y servicios) con toda premura. Entonces la velocidad de circulación aumentó las transacciones y la economía física tuvo un auge productivo poniendo fin a la recesión.
De esta manera la teoría de Gesell sobre los efectos multiplicadores de la economía física (cosas) por tener fecha de vencimiento los billetes circulantes, se demostró en Argentina con toda exactitud: más transacciones motivaron mayor reactivación de todo el aparato productivo. Se detuvo la especulación con el dinero.
Otro caso análogo se había dado entre 1932 y 1933 en la ciudad austríaca de Wörgl. Allí se dispuso aplicar la moneda concebida por Gesell que estaba gravada con una tasa de utilización del 1% mensual (12% anual).
¿Y qué ocurrió?
Que los 32.000 chelines libres que se emitieron con fecha de vencimiento y con gravamen del 1% mensual por su no uso, circularon en un año 463 veces creando bienes y servicios físicos por valor de 14.816.000 chelines. En cambio, el chelín común circuló tan sólo 21 veces. La existencia de un dinero, de simple intermediación en los cambios sin inflación ni tasa de interés posible es por consiguiente la moneda no especulativa usuraria que posibilitará otra humanidad para el siglo XXI y el tercer milenio de la historia. Todo es cuestión de comenzar y convencer. Es lo que estamos haciendo con este estudio.
Nota: una monografía - tesis sobre un nuevo sistema monetario para multiplicar las transacciones económicas de bienes y servicios sin inflación y sin interés, que ponga fin inmediato a la recesión y al desempleo, es lo que hemos realizado en el segundo cuatrimestre del año 2003 con los alumnos de la cátedra de Estructura Económica Argentina a nuestro cargo, en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Profundizando en estos estudios, el 17 de noviembre de 2003 se realizó una reunión conjunta de las cátedras de Macroeconomía a cargo del Dr. Juan Latrichano, Microeconomía a cargo del Dr. Jorge Putica y los alumnos de nuestra cátedra de Estructura Económica Argentina. La misma tuvo por objeto escuchar al Dr. Carlos Louge, quien fue becario durante dos meses en Alemania para estudiar el sistema monetario de Silvio Gesell. Esto indica el renacer del pensamiento de Silvio Gesell en las universidades europeas frente a la actual crisis terminal del sistema monetario y financiero del Fondo Monetario Internacional.
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[1] “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero” – Edición del Fondo de Cultura Económica – México 1974. [2] Se refiere al período posterior a la Primera Guerra Mundial de 1914-1918. [3] Confr. Keynes:“Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”, op. cit. pág. 313. [4] Henry George (economista norteamericano, muerto en 1897) autor de “La cuestión de la tierra”, que propugna el establecimiento de un impuesto único y progresivo sobre la tierra. Fue la reactualización en el siglo XIX del programa agrario de la fisiocracia. Procuraba una reforma agraria mediante medidas fiscales. [5] “El Orden Económico Natural por Libretierra y Libremoneda” - Tomo I “El dinero tal cual es” y Tomo II “El dinero como debe y puede y ser” – “La teoría libremonetaria de interés”, traducción castellana de la 7ª edición alemana, editados por Ernesto Fridolim Gesell (hijo de Silvio Gesell) en Buenos Aires, 1936 | | |
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La obra completa "El Orden Económico Natural" de Silvio Gessel puede decargarse y consultarse en línea en: http://www.systemfehler.de/es/ | |
La Escuela Austríaca de Economía, fundada por Carl Menger, es una escuela de pensamiento económico que se opone a la utilización de los métodos de las ciencias naturales para el estudio de las acciones humanas, y prefiere utilizar métodos lógicos y la introspección (praxeología). La praxeología, desarrollada con mayor profundidad por Ludwig von Mises en su magnus opus La Acción Humana posee fuertes vínculos con la sociología comprensiva weberiana y ha servido de base a posteriores estudios sociológicos que toman de la Escuela Austríaca su individualismo metodológico.
Su origen se halla en el debate metodológico con la Escuela Histórica Alemana, que en un ánimo historicista intentaba confinar las leyes del mercado a diferentes etapas de la historia.
Aportes fundamentales
Esta escuela se ha caracterizado por su fuerte criticismo hacia programas de investigación como el Marxismo, el Socialismo fabiano, el Nazismo, el Fascismo y el Keynesianismo. Se debe a Eugen von Böhm-Bawerk la conocida monografía La conclusión del sistema marxiano en que refuta desde la praxeología la teoría marxista del valor-trabajo y el concepto de plusvalía, ante una evidente contradicción que se producía en la aplicación de la misma cuando la llamada tasa de ganancia no cumplía la predicción de Karl Marx en su tendencia decreciente, sino que por el contrario, se incrementaba. Dicha contradicción fue reconocida por Marx en el tercer volumen de su compleja obra El Capital, respondiendo en consecuencia que si bien dicha aparente contradicción se registra en casos puntuales, en la economía general luego se superan manteniendo vigente su sistema, lo que lo llevó a introducir una modificación notable en este: la ley del valor (que afirma 'las mercancías se intercambian por su valor') ya no ha de cumplirse en cada caso individual, sino a escala general considerando el sistema económico en su conjunto. Böhm-Bawerk constató que estos "casos puntuales" eran en relidad prácticamente todos. La obra ha hecho famoso a Böhm-Bawerk, y mostrado los rasgos deliberadamente críticos de la Escuela Austríaca.
Lo mismo puede decirse de Ludwig von Mises, quien ha dedicado un volumen a dicha empresa, en su conocido libro El Socialismo donde expone su argumento contra las doctrinas socialistas al tiempo que justifica la propiedad privada en términos economicistas, demostrando que sólo ésta posibilita la libre formación de precios en un mercado, y esto otorga a quienes intervienen en él información sobre la escasez y utilidad de un bien económico. Sólo con propiedad privada será posible minimizar la escasez, que la Escuela Austríaca considera como propiamente humana.
Sin propiedad privada habrá, declara Mises, un irracional manejo de la escasez. Mises afirma que será imposible en ausencia de precios El Cálculo Económico en la Comunidad Socialista[1], monografía con la cual introduce su argumento, posteriormente aceptado por el socialista de mercado Oskar Lange, quien adopta para su análisis la praxeología miseana.
Principales exponentes
Entre sus principales teóricos y seguidores se encuentran Carl Menger, Eugen von Böhm-Bawerk, Friedrich von Wieser, Ludwig von Mises, Friedrich von Hayek, Murray Rothbard, Israel Kirzner, Hans-Hermann Hoppe y Jesús Huerta de Soto. La Escuela Austríaca, algo alejada de la corriente principal de la teoría neoclásica, ha sido muy influyente por su cuestionamiento de la teoría del comportamiento de dicha corriente. Se les suele asociar con los liberales y los libertarianos por sus ideas sobre la organización social, política y económica. Los partidarios de esta escuela suelen ver en la Escuela de Salamanca una antecesora de la suya.
Interesante nota de Keynes en wikipedia. Refiere sus principales aportes de Teoría Económica, su papel como inversor, las relaciones familiares con la élite intelectual inglesa, su papel en el Tratado de Versalles y sus preferencias homosexuales, al menos cuando era estudiante y el curioso dato de su estatura de casi dos metros. La reproducimos:
Vida personal y matrimonial
John Maynard Keynes fue hijo de John Neville Keynes, profesor de economía en la Universidad de Cambridge, y Florence Ada Brown, una exitosa autora y reformista social. Su hermano menor Geoffrey Keynes (1887-1982) fue cirujano y un bibliófilo, su hermana menor Margaret (1890-1974), se casó con el fisiólogo ganador del premio Nobel Archibald Hill.
Keynes tenía una gran estatura, erguido media aproximadamente unos 2m. Tuvo una serie de relaciones homosexuales durante sus días en la universidad, incluyendo una relación seria con el pintor Duncan Grant del grupo de Bloomsbury, entre 1908 y 1915. Keynes continuó asistiendo financieramente a Grant por el resto de su vida. En Octubre de 1918 conoció a Lidya Lopokova, una afamada bailarina rusa, con quien contrajo matrimonio. Según la mayoría de los relatos de la época, Keynes disfrutó del matrimonio con Lopokova,una bailarina rusa,a pesar de que no pudieron tener hijos. Keynes fue un inversor exitoso, construyendo de esa manera una considerable fortuna. Durante el Crack del 29 casi queda en bancarrota, pero pudo recuperarse en poco tiempo. Disfrutaba coleccionando libros, incluyendo muchos artículos de Isaac Newton. Estaba interesado en la literatura en general y el drama en particular, y ofreció apoyo económico al Teatro de Artes de Cambridge. Gracias a esto, la institución se convirtió durante un tiempo en el más importante escenario británico fuera de Londres.
Educación
Keynes disfrutó una educación media de elite en el Eton College, donde mostró talento en casi cada campo de su inusualmente amplio rango de intereses. Sus habilidades fueron sorprendentes por su absoluta diversidad. Ingresó en el King´s College de Cambridge para estudiar matemáticas, pero su interés en la política lo llevó hacia el campo de la economía, que estudió en Cambridge, asistiendo a clases de Arthur Cecil Pigou y Alfred Marshall
Carrera
Keynes aceptó una cátedra de economía en Cambridge, financiada personalmente por Marshall, desde la cual comenzó a construir su reputación. Pronto fue nombrado para la Comisión Real para la Moneda y Finanzas de la India, donde mostró considerable talento para aplicar la teoría económica a los problemas prácticos.
Sus habilidades fueron muy demandadas durante la Primera Guerra Mundial. Trabajó para el consejero del Chancellor of the Exchequer, ministro británico para asuntos financieros, y para el HM Treasury, el Tesoro de Su Majestad, en asuntos financieros y económicos. Entre sus responsabilidades se encontraba el diseño de los contratos crediticios entre Gran Bretaña y sus aliados continentales durante la guerra, y la adquisición de divisas escasas.
En este último encargo, "el temple y la maestría" de Keynes "se volvieron legendarios", en palabras de Robert Lekachman, un caso ejemplo es cuando logró - con dificultad - juntar un pequeño suministro de pesetas españolas y luego venderlas en conjunto logrando romper el mercado: funcionó, y las pesetas se hicieron menos escasas y menos valiosas. Estos logros llevaron finalmente al nombramiento que tendría un profundo efecto en la vida y carrera de Keynes: representante financiero del Tesoro en la conferencia de paz de París de 1919.
La carrera de Keynes despegó como asesor del Departamento de Finanzas del Reino Unido desde 1915 a 1919 durante la primer guerra mundial y como representante en el Tratado de Versalles en 1919. Sus observaciones aparecieron en el altamente influencial libro Las consecuencias económicas de la paz de 1919, seguido de Una revisión del Tratado de 1922. En tales escritos argumentó que las reparaciones que se obligaba a Alemania pagara a los países victoriosos en la guerra eran excesivas, que llevarían a la economía alemana a la ruina y resultarían en futuros conflictos para Europa. Estas predicciones resultarían confirmadas al sufrir la economía alemana la hiperinflación de 1923. Solo una fracción de las reparaciones exigidas fueron pagadas.
Keynes publicó su Tratado sobre Probabilidad en 1920, una notable contribución a las bases matemáticas y filosóficas de la teoría de la probabilidad. Atacó las políticas deflacionarias de los años 20 en Un Tratado sobre la Reforma Monetaria de 1923, un incisiva argumentación sobre el porque los países deberían apuntar a la estabilidad de los precios domésticos al tiempo de proponer el uso de tipos de cambio flexibles. En el Tratado sobre el Dinero de 1930 (en 2 volúmenes) expone su teoría de tipo Wickselliana sobre ciclo de crédito.
Su obra central, la Teoría General del Empleo, Interés y Dinero, desafió el paradigma económico imperante al momento de la publicación en 1936. En este libro Keynes presenta una teoría basada en la noción de demanda agregada para explicar las variaciones del nivel general de actividad económica, tales como las observadas durante la Gran Depresión de los años 30. Según su teoría, el ingreso total de la sociedad esta definido por la suma del consumo y la inversión; y en una situación de desempleo y capacidad productiva no utilizada, "solamente" puede aumentarse el empleo y el ingreso total, incrementando primero los gastos, sean en consumo o en inversión.
La cantidad total del ahorro en la sociedad es determinado por ingreso total y por tanto, la economía podría alcanzar un incremento del ahorro total, aún si las tasas de interés se bajaran para estimular los gastos en inversión. El libro avocaba por políticas económicas activas por parte del gobierno para estimular la demanda en tiempos de elevado desempleo, por ejemplo a través de gastos en obras públicas. El libro es a menudo visto como la fundación de la macroeconomía moderna. Los historiadores concuerdan en que Keynes influyó en el Nuevo Trato del presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt, pero discuten aún sobre el grado de dicha influencia. Una política de gasto deficitario del tipo del emprendido en el New Deal comenzó a efectuarse en 1938, que había sido llamada pump priming, y había sido aprobada por el presidente Herbert Hoover. Pocos economistas renombrados en los EE.UU. comulgaron con las ideas de Keynes durante los años 30. Con el tiempo, sin embargo, sus ideas fueron más ampliamente aceptadas.
Para 1942 Keynes era ya un economista ampliamente reconocido, fue admitido a la Cámara de los Lores con el título de Baron Keynes, de Tilton en el Condado de Sussex, ubicándose en la bancada del Partido Liberal Británico. Durante la Segunda Guerra Mundial, Keynes argumentó en ¿Cómo pagar la guerra? (1940) que el esfuerzo bélico debería ser mayormente financiado por mayores impuestos, en lugar de gasto deficitario, para de esa manera evitar la inflación. A medida que la victoria Aliada parecía más segura, Keynes estuvo muy involucrado en las negociaciones que establecieron el sistema Bretton Woods, en su papel de líder de la delegación Británica y presidente de la comisión del Banco Mundial. El plan de Keynes, referente a una unión internacional de clearing propuesta para un sistema de administración de divisas, involucraba un banco central mundial, el Bancor, que sería responsable de una unidad mundial única de cambio. Sin embargo, el peso de los EE. UU. en las negociaciones fue determinante para que el resultado final estuviera más acorde a los planes más moderados de Harry Dexter White.
Keynes escribió Ensayos en Biografía y Ensayos en Persuasión, el primero aportando retratos de economistas y otras personas notables, mientras que el segundo presenta algunos de los intentos del autor de influir en los formadores de políticas durante la Gran Depresión. Keynes fue editor jefe para el Economic Journal desde 1912. También fue miembro del Partido Liberal Británico.
Inversor
El brillante desempeño de Keynes como inversor bursátil está demostrado por la información pública del fondo que administró en nombre del King's College de Cambridge.
Desde 1928 a 1945, a pesar de recibir un gran golpe durante el Crac de Wall Street de 1929, el valor del fondo de Keynes mostró un considerable crecimiento anual promedio de 13,2 %, comparado con un nivel general en el mercado del Reino Unido que se redujo en un promedio del 0,5 % anual.
El enfoque generalmente adoptado por Keynes con sus inversiones él lo resumió en:
Una selección cuidadosa de unas pocas inversiones considerando su bajo precio en relación a su valor intrínseco actual probable, y el potencial en un dado período de años, y en relación a otras inversiones disponibles en ese momento. Una tenencia firme de estas relativamente grandes cantidades contra viento y marea, quizás por varios años, hasta que, o bien han satisfecho la expectativa que se tenía sobre ellas o sea evidente que su compra fue un error.
Una posición equilibrada de la inversión, es decir una variedad de riesgos a pesar de que las tenencias individuales sean grandes, y riesgos contrapuestos si es posible (por ejemplo, una tenencia de oro entre otras inversiones en acciones, ya que probablemente se moverán en direcciones opuestas cuando haya fluctuaciones generales.
Keynes argumentó que "Es un error el pensar que uno limita sus propios riesgos diversificando mucho entre empresas de las cuales uno sabe poco y no se tiene ninguna razón particular para confiar... El conocimiento de uno y su experiencia son en definitiva limitados y raramente hay, en cualquier momento dado, más de dos o tres empresas en las cuales siento que puedo depositar una confianza completa." ("It is a mistake to think one limits one's risks by spreading too much between enterprises about which one knows little and has no reason for special confidence ... One's knowledge and experience are definitely limited and there are seldom more than two or three enterprises at any given time in which I personally feel myself to put full confidence.")
Algunos pueden considerar que el consejo de Keynes respecto a la especulación mantiene su vigencia:
(Invertir es) intolerablemente aburrido y sobre exigente para cualquier que esté exento del instinto apostador; mientras que quien lo tiene debe pagar a esta propensión el precio adecuado.
Cuando revisaba un importante trabajo en inversión de valores, Keynes argumentó que "compañías industriales bien manejadas, como regla, no distribuyen el total de sus beneficios a sus accionistas. En los buenos años, si no en todos los años, retienen parte de sus beneficios y los reinvierten en sus negocios. Por ende hay un elemento de interés compuesto operando en favor de una inversión industrial razonable."
Principales contribuciones al pensamiento económico
En su obra principal Teoría general del empleo, interés y el dinero, Keynes escribió sobre sus opiniones en lo referente al empleo, teoría monetaria, y el ciclo de comercio, entre otros temas. Su obra dedicada al empleo se oponía a todo lo que los economistas clásicos habían enseñado. Keynes decía que la causa real del desempleo era el insuficiente gasto en inversión. Él creía que la cantidad de trabajo entregada es diferente cuando el decremento en los salarios reales (el producto marginal del trabajo) se debe al decremento de la salario monetario, que en el caso cuando se debe a un incremento del nivel de precios, asumiendo que el salario monetario se mantenga constante.
En su Teoría del Dinero, Keynes dijo que los ahorros e inversión estaban determinados en forma independiente. La cantidad destinada a ahorro tenía poco que ver con las variaciones en las tasas de interés que a su vez tenían poco que ver con cuanto se destinaba a inversión. Keynes pensó que los cambios en la cantidad destinada a ahorro dependían en la predisposición para consumir que resultaba de cambios incrementales, marginales, al ingreso. Por tanto, la cantidad destinada a inversión estaba determinada por la relación entre tasa esperadas de retorno sobre la inversión y la tasa de interés.
Muerte
Keynes murió de un infarto, sus problemas cardíacos fueron agravados por la presión de su trabajo en los problemas financieros internacionales de la posguerra. Su padre, John Neville Keynes (1852–1949), sobrevivió a su hijo por 3 años. El hermano de Keynes, Sir Geoffrey Keynes (1887–1982) fue un distinguido cirujano, profesor universitario y bibliófilo. Sus sobrinos fueron el fisiólogo Richard Keynes (nacido en 1919); y Quentin Keynes (1921–2003), aventurero y bibliófilo.
Antecedentes y actualidad de la medición macroeconómica en Cuba (*)
Elier Méndez Delgado
María Elena Figueroa Gonzáles
María del Carmen Lloret Feijóo
CAPITULO I
ANTECEDENTES DE LA CONTABILIDAD NACIONAL Y LA ESTADÍSTICA ECONÓMICA EN CUBA
Con este epígrafe se realiza un análisis de la evolución histórica que ha sufrido la Contabilidad Nacional (en adelante CN) a nivel internacional. En él, se exponen las causas que han provocado la construcción de un complejo modelo contable y las sucesivas revisiones a las que han sido sometidos tanto el Sistema de Cuentas Nacionales elaborado por la ONU, como el Sistema de Cuentas Nacionales y regionales elaborado por el Eurostat que actualmente están vigentes a escala internacional.
1.1 Evolución histórica de la Contabilidad Nacional en el ámbito internacional.
Las Cuentas Económicas han llegado a ser una herramienta muy valiosa para el análisis de la economía de una nación y es difícil imaginar cómo podríamos hacerlo sin ellas. Estas cuentas han sido llamadas “el gran descubrimiento” para el análisis económico del siglo XX, pero realmente no es un evento de dicho siglo, ya que fueron desarrolladas gradualmente durante varios siglos, produciéndose una evolución acelerada en los tiempos de la II Guerra Mundial (Kendrick, 1996, p.6).
Desde las primeras estimaciones de Rentas Nacionales (en adelante, RN), origen de la CN, hasta la construcción de Sistemas Contables en los que se relacionaba dicha magnitud con otras para formar los denominados Sistemas de Cuentas Nacionales, se produce toda una evolución que podemos dividir en dos fases:
La primera de ellas, comprende el período que va desde las estimaciones de la RN hasta la aparición del primer Sistema Contable Nacional.
La segunda fase, engloba el lapso temporal que va desde la aparición del primer Sistema de Cuentas Nacional, pasando por el proceso de evolución y, por tanto, el perfeccionamiento sufrido por dicho Sistema hasta llegar al sistema que actualmente está vigente.
1.1.1. Antecedentes de las estimaciones de la renta nacional en el ámbito internacional.
Los conceptos de Producción y de Renta Nacional han estado estrechamente ligados desde sus orígenes, siendo la Renta el lado monetario de la Producción.
Las primeras estimaciones de la RN fueron elaboradas en Inglaterra a finales del siglo XVII por William Petty (1691) en su artículo “Verbum Sapienti” donde obtenía una serie de agregados económicos mediante unas estimaciones básicas con el objetivo de hacer el sistema fiscal más equitativo. Un seguidor de la metodología empleada por Petty fue Gregory King. Este autor utilizó sus estimaciones para realizar comparaciones internacionales, como las efectuadas en 1696 entre la economía inglesa y la de sus dos principales rivales comerciales y políticos, Francia y Holanda (Stone, 1997).
Posteriormente, los autores Boisguillebert (1843) y Vauban (1843) hicieron estimaciones de la RN francesa para los períodos 1695 y 1707 respectivamente. Ambos trabajaron independientemente con el mismo fin: lograr un apoyo para solicitar una reforma del sistema fiscal existente, el cual suponía un perjuicio para el estado del bienestar del país. Asimismo, en Rusia también se realizaron estimaciones sobre la renta a finales del siglo XVIII. En cambio, en Estados Unidos las primeras estimaciones conocidas sobre la RN datan de 1843, pero no comenzaron a publicarse hasta 1934, cuando el Congreso de los Estados Unidos autorizó a ello al Departamento de Comercio, el cual estaba asistido por Kuznets . El profesor Kuznets venía trabajando desde 1930 en el desarrollo de un conjunto de cuentas económicas nacionales, además, de haber elaborado estimaciones de la RN para el National Bureau of Economic Research.
Durante el siglo XIX más de veinte países europeos prepararon estimaciones con distintos propósitos, tales como evaluaciones de los ingresos fiscales y sobre la distribución de la renta, entre otros. Muchas de estas estimaciones fueron elaboradas por Mulhall y publicadas en “Dictionary of Statistics” cuya primera edición está fechada en 1884 (Kendrick, 1970, pp. 284-315).
En el período 1925-1939, un gran número de naciones europeas realizaron estimaciones oficiales de la RN y series relacionadas con el fin de fortalecer la información de base de las decisiones tomadas en políticas económicas. A pesar de la gran evolución de dichas estimaciones, existía un problema reconocido por el League’s Committee on Statistics que consistía en la imposibilidad de comparar las estimaciones realizadas por distintos países. En 1944, con el objetivo de elaborar estimaciones comparables y más útiles (Denison, 1947) , se encontraron representantes de las Oficinas de Estadísticas Británica, Americana y Canadiense para tratar los conceptos, métodos de estimación y representación de información macroeconómica.
Al margen de la evolución de las estimaciones de la RN, también encontramos innovaciones metodológicas y/o conceptuales. Una de ellas fue la realizada por Quesnay, médico y economista francés. Este autor propuso, a través de su obra “Tableau Economique” (1758) , el análisis de los flujos intersectoriales. En palabras de Leontief (1996, p.48) “el análisis input-output no es más que una consecuencia práctica de aquella teoría clásica que postula la interdependencia general de las variables económicas”.
Otra aportación importante en CN fue la realizada por Marx , quien desarrolló su propia teoría apoyada en el concepto de producción material , esbozado anteriormente por Adam Smith. Los conceptos de Marx fueron implantados por la Unión Soviética y otros países socialistas en el llamado Sistema del Producto Material (SPM) de cuentas nacionales, el cual prevaleció hasta la caída de la URSS. En el SPM únicamente era considerado como trabajo productivo aquel mediante el cual se obtenía los productos materiales y los servicios materiales –necesarios para poner en circulación los denominados productos materiales–.
Un importante progreso de carácter conceptual fue aportado por Marshall en su obra “Economics of Industry” (1879) . Este autor identificó la producción con la creación de utilidad, ampliando así los límites de la frontera de la producción, incluyendo tanto los servicios como los bienes. Además, fue el primero en hacer la diferenciación entre Renta Nacional Bruta (RNB) y Renta Nacional Neta (RNN).
Como se puede apreciar, en la historia de la CN han existido dos conceptos de producción distintos, uno de ellos aportado por Marx, que dio origen a los Sistemas de Productos Materiales y el otro, defendido por Marshall, que lo identificamos como el germen de los Sistemas de Cuentas Nacionales del mundo occidental. Con esta idea queremos subrayar que aquellos países con economías capitalistas siguieron los sistemas cuyo origen se encuentra en el concepto de producción defendido por Marshall, mientras que los países con economías de corte socialista siguieron aquellos sistemas basados en los conceptos económicos de Marx.
Posteriormente, el economista neoclásico Pigou (1932, p. 11) da un paso más en la definición de RN marshalliana , estableciendo que formarán parte de ella los bienes y servicios que puedan ser vendidos directa o indirectamente y medidos en unidades monetarias. En esa época, ya algunas estadísticas individuales habían intentado incluir estimaciones de actividades económicas no retribuidas (tales como las actividades realizadas por las amas de casa) en la RN, pero los organismos estadísticos gubernamentales optaron por la prudencia y limitaron las estimaciones de la RN y de la producción a bienes y servicios vendidos o que podían ser vendidos en mercados organizados.
En los años treinta, Leontief retomó las tablas que Quesnay había presentado en 1758 y Marx en 1885, denominándolas Tablas Input-Output y realizó un desarrollo teórico de dicho análisis.
A nuestro entender, uno de los hitos más importantes en la CN y en la evolución de los Sistemas de Cuentas Nacionales (SCN), fue la utilización de la contabilidad de doble entrada . El primer autor en sugerir su empleo para la estimación de la RN fue Fisher en su libro “La Naturaleza de la Renta y el Capital” (1906) , aunque no fue hasta principios de la II Guerra Mundial cuando comenzó a utilizarse dicho método en Inglaterra. Con esta innovación nació el enfoque de la Contabilidad en esta rama de nuestra disciplina. Meade en 1940 fue el primer autor que realizó estimaciones de las CN usando el método contable de la partida doble. Más tarde Meade continuó trabajando en la misma línea junto a Richard Stone . Los estudios de ambos autores eran amparados por Keynes quien recomendó que fueran publicados junto al White Paper titulado “An Analysis of the Sources of War Finance and an Estimate of the National Income and Expenditure in 1938 and 1940” en abril de 1941 . A partir de éste trabajo Stone, junto a sus colaboradores de la Oficina Central de Estadística de Inglaterra, realizó grandes avances tales como la construcción de cuentas de ingresos y gastos para cada sector de la economía relacionadas con la cuenta de producción nacional. Estos estudios realizados por Meade y Stone evidencian el nacimiento de lo que en la actualidad conocemos por marco contable.
En éste mismo período, Estados Unidos entró en guerra y el Departamento de Comercio publicó unas series anuales del Producto Nacional Bruto (PNB) desde el lado de los gastos y de los ingresos (1942) . El objetivo de estas publicaciones consistía en servir de base para planificar en tiempos de guerra la distribución de los recursos entre los sectores públicos y privados y para otros asuntos políticos.
1.1.2 Evolución del marco contable y antecedentes históricos.
En 1949 la OCDE articuló una Oficina de Estudio de las Cuentas Nacionales en Cambridge para fomentar la comparabilidad de las estadísticas de cuentas nacionales entre los países miembros. En 1950, dicha oficina publicó “Un Sistema Simplificado de Cuentas Nacionales” cuya versión revisada fue denominada “Un Sistema Normalizado de Cuentas Nacionales” y publicada en 1952. El objetivo fundamental de éste sistema consistía en “administrar la ayuda financiera y fomentar el crecimiento económico en los países miembros, y para ello necesitaba una información sistemática acerca de la situación y condiciones económicas y de los resultados económicos obtenidos en dichos países” (Stone, 1963, p.33).
Para conseguir la requerida uniformidad en la presentación de las estimaciones de la RN, las Naciones Unidas elaboraron el SCN en 1952, el cual fue publicado en 1953. El origen de este sistema se encuentra en un memorándum de Richard Stone elaborado a partir de sus trabajos realizados en Gran Bretaña y publicado en un informe del Comité de expertos estadísticos de la Liga de Naciones, bajo el título de “Measurement of National Income and the Construction of Social Accounts” (Geneva, 1947).
Con la publicación del SCN de 1953 se proporcionaron las directrices necesarias para que los distintos países comenzaran a elaborar sus Cuentas Nacionales, de tal forma que “facilitaron un marco coherente para el registro y presentación de las principales corrientes relativas a la producción, el consumo, la acumulación y el comercio exterior” (SCN68, epígrafe 1.1.). No obstante, se dejaron conscientemente algunas cuestiones sin resolver con el propósito de tratarlas en futuros SCN. A modo de ejemplo podemos citar algunas deficiencias, tales como: las estimaciones de los flujos fueron expresadas únicamente a precios corrientes sin entrar en su elaboración a precios constantes, tampoco se abordó el análisis input-output ni las corrientes financieras y no se introdujeron las guías necesarias para la construcción de balances.
Por ello, el Sistema de 1953 no proporcionaba las directrices necesarias para elaborar una CN completa, pero supuso un paso adelante en el establecimiento de un marco claro y conciso; dentro del cual se pudiera organizar e interrelacionar la información estadística necesaria para estudiar el proceso económico en todos sus múltiples aspectos.
Desde que se publicara el SCN53, los países integrantes de las Naciones Unidas realizaron numerosos trabajos, comunicados, informes, etc. sobre aquellos temas no tratados en el mismo, con el objetivo de servir como base aceptable a la hora de fijar futuras normas internacionales. Dichos estudios fueron debatidos en conferencias internacionales, oficiales y privadas, contribuyendo al acercamiento de posturas sobre algunos de los temas pendientes y a la manifestación de la necesidad de revisar el antiguo SCN (SCN68, p. iv).
Tras cuatro años de estudios y discusiones internacionales se elaboró el nuevo SCN en 1968 , con la ayuda y asesoramiento de un Grupo de Expertos , aunque en España no fue publicado hasta 1970 . Este sistema “proporciona un marco amplio y detallado para el registro sistemático y completo de las corrientes y fondos de una economía, presentando de forma articulada y coherente, datos cuyo grado de agregación va desde las cuentas consolidadas del antiguo SCN hasta los cuadros detallados de input-output y de las corrientes financieras” (SCN68, p.iii). A continuación enumeramos las novedades introducidas en el nuevo sistema:
- Se proporciona una base para preparar cuentas y cuadros normalizados más amplios y mejorados. Un ejemplo lo encontramos en la cuenta de producción. Dicha cuenta ha sido detallada y articulada para las actividades de cada una de las clases de productores y se relacionan las industrias con los productos.
- Se clarifican los conceptos y definiciones contenidas en el antiguo SCN, con el fin de mejorar la comparabilidad de datos obtenidos a partir del SCN y del SPM (Sistema de Producto Material).
- Se introduce en el Sistema de Cuentas Nacionales las tablas input-output.
- Se elaboran las cuentas financieras.
- Permite la elaboración de estimaciones a precios constantes de la oferta y demanda de bienes y servicios.
Entendemos que el SCN68 supone un gran avance para la CN, como hemos podido comprobar al enumerar las novedades que contiene con respecto al sistema anterior, aunque creemos que sigue siendo un sistema incompleto. Desde nuestro punto de vista, la confección de balances y por tanto, el análisis de las variables fondos, es imprescindible para obtener una imagen clara y real de la economía de un país o región y, éste sistema no proporcionaba las guías necesarias para su elaboración. Relevantes autores defienden la idea de que en primer lugar hay que mejorar las cuentas nacionales de flujos y, sólo cuando éstas tengan una fiabilidad mínima, podrá pensarse en completarlas con un balance de la riqueza nacional (Schwartz, 1997, p. 22). Aunque nosotros también compartimos esta idea, esta concepción implicaría que ante la falta de fiabilidad de la información proporcionada por el SCN68, los elaboradores de dicho Sistema optaron por no desarrollar las directrices necesarias para la elaboración de balances; idea con la que discrepamos. A nuestro entender el SCN68, sí era lo suficientemente fiable como para permitir la construcción de balances, pero las personas encargadas de su elaboración, no creían que la medición de la riqueza de un país tuviera un carácter imperioso y destinaron sus esfuerzos hacia otras cuestiones que creían más relevantes.
Por otro lado, es importante señalar otra deficiencia sufrida por el SCN68 que consiste en la ausencia de las directrices necesarias para elaborar una Contabilidad Regional. En el SCN68 (apartado e), p.16) se establece que “el desarrollo de las cuentas regionales plantea diversos problemas conceptuales de pequeña importancia y numerosos problemas de medición. No obstante, al no ser dicha cuestión de carácter urgente, se dejará para plantearla en el futuro”.
En 1986 la Naciones Unidas junto con otras cuatro organizaciones internacionales –Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión de las Comunidades Europeas, la OCDE y el Banco Mundial– formaron un Grupo de Trabajo con el objeto de revisar diversas cuestiones, tales como, la ampliación del concepto de producción o la inclusión de balances y, realizar recomendaciones para la revisión del SCN68.
El nuevo SCN fue presentado por la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas en febrero de 1993 y publicado a principios de 1994 bajo el título “Sistema de Cuentas Nacionales 1993” (Naciones Unidas, 1993). El SCN93 “constituye un conjunto coherente, consistente e integrado de cuentas macroeconómicas, balances y tablas basados en un conjunto de conceptos, definiciones, clasificaciones y reglas contables internacionalmente aceptados. Proporciona un marco contable dentro del cual los datos económicos pueden ser recopilados y presentados en un formato único diseñado para propósitos de análisis económico, toma de decisiones y actuaciones políticas” (SCN93, 1.1). Como establece Carson (1996) “los Sistemas de Cuentas Nacionales son sistemas conceptuales que proporcionan un marco para elaboración de informes sobre la economía de una nación”
La mayoría de las diferencias entre el SCN68 y SCN93 están relacionadas con la clarificación y mejora de los conceptos y definiciones con respecto a las unidades estadísticas, sectores y subsectores, instrumentos financieros, valoración y otras cuestiones similares. Aunque existen más diferencias, ninguna de ellas altera el marco básico teórico del SCN68, pero se ajustan a las exigencias de nuevos análisis que orienten la política de los países y las necesidades de información de las organizaciones internacionales. Los cambios introducidos en el nuevo SCN93 los resumimos a continuación :
- Se producen cambios en la frontera de la producción. Esta frontera se extiende a los denominados activos intangibles tales como: prospección minera y petrolera, software informático, los originales de obras artísticas y literarias, etc. Con relación a las actividades de los hogares, aquella producción de servicios por los propios hogares destinados al auto consumo (por ejemplo, los servicios de las amas de casa), sigue estando excluida, excepto los servicios prestados por los empleados del hogar y la renta imputada al propietario de su residencia por ocuparla.
Es importante señalar que el SCN93 sugiere que los servicios producidos y consumidos por los propios hogares, a pesar de no ser incluidos en la estimación de la producción, sean analizados mediante cuentas satélites , pudiendo así obtener estimaciones del PIB alternativos (Naciones Unidas, 1993, p. 522). El Profesor Eisner , de la Universidad de Northwestern, señaló que el vehículo propuesto por el SCN93, las Cuentas Satélites, permitirán “el uso de conceptos alternativos o complementarios de la inversión y la producción, cuando sea necesario presentar una dimensión adicional al marco conceptual de la CN”
- Se establecen guías acerca de la inclusión de las actividades ilegales. El SCN93 aclara que las actividades ilegales por el hecho de serlo no deben ser excluidas de la CN (Naciones Unidas, 1993, pp. xxxiii). La utilización de la contabilidad de la partida doble explica esta consideración, ya que si los gastos legales son la contrapartida de una producción ilegal, ¿por qué se contabiliza la aplicación y no el origen de una transacción?. Esta consideración provocaría un desequilibrio contable.
- Se ha introducido un cambio importante en la definición de consumo final, desglosándose en: (I) Gasto en consumo final y (II) Consumo final efectivo. Dicho desglose busca clarificar qué agentes económicos realizan el consumo y cuáles efectúan el gasto, poniendo de manifiesto el papel redistribuidor que desempeña las Administraciones Públicas y las Instituciones Sin Fines de Lucro al Servicio de los Hogares (ISFLSH). Para ello, existe un paso previo que consiste en la diferenciación entre consumo individual y consumo colectivo.
- Otra modificación importante viene del lado de la renta, ya que la partida denominada en el SCN68 “Excedente Bruto de Explotación (EBE)” es desglosada en: (I) EBE y (II) Renta Mixta. Éste último concepto, aunque lo hemos considerado como “nuevo”, realmente es un concepto rescatado de los orígenes de la CN . Se utiliza con el fin de recoger aquellas rentas de empresas pertenecientes al sector hogares –que no están constituidas en sociedad– para las que resulta imposible separar la remuneración del trabajo percibidas por el propietario, de las rentas obtenidas en concepto de beneficios como empresarios.
- Otra novedad se produce en el concepto de Formación Bruta de Capital (FBC), el cual ha sido extendido para incluir las inversiones militares susceptibles de uso civil –aeropuertos, hospitales, etc.– en lugar de ser contabilizado como consumo intermedio de las Administraciones Públicas. De la misma forma se incluye como FBC los objetos valiosos –joyas, antigüedades, etc.–.
- Por último, la inclusión de los balances, permitiéndonos elaborar una Contabilidad Nacional completa. En el nuevo sistema se proporcionan las guías necesarias para elaborar los balances para cada una de las unidades, habilitando la medición de los activos y de los pasivos y, por tanto, estimar la riqueza o el patrimonio.
Aunque se hayan introducido cambios importantes que han mejorado significativamente el marco contable de la CN facilitándonos su análisis desde un enfoque contable, todavía quedan cuestiones pendientes que consideramos relevantes. En el grupo de expertos donde se elaboró el SCN93 hubo bastantes discusiones acerca del tratamiento que debería darse a los desembolsos que se realizaban en una economía en concepto de investigación y desarrollo. Aunque, no llegó a un consenso, por tanto, esta partida no fue tratada como inversión, no obstante recomendaron que fuera analizada mediante Cuentas Satélites. De la misma forma fueron tratadas las inversiones en capital humano tales como la educación y la formación.
A nuestro entender, los gastos en investigación y desarrollo deberían ser tratados en la CN de la misma forma que en la Contabilidad Empresarial. Ya que, si una empresa realiza un gasto en investigación y desarrollo y lo contabiliza como una inversión y como consecuencia aparece en el balance como activo. ¿Por qué en la CN, que es una imagen razonable de la economía de un país, no recoge fielmente aquellos datos obtenidos de las empresas?.
Nota aclaratoria: Por la importancia que representa para la autoría del trabajo este epígrafe se consideró oportuno tomarlo casi en forma integra. Sus autores son: Guillermo J. Sierra Molina, J. Ángel Pérez López, Teresa Duarte Atoche; todos de la Universidad de Sevilla en España.
(*) Ya hemos mencionado que en la historia del pensamiento de la Economía Política se refiere que William Petty fué, quien en Inglaterra, sentó las bases de la Ciencia incluyendo el uso del término "Artimética Política". También se ha relacionado a Petty como el fundador de la Estadística Económica. Este segmento de un libro, destaca antecedentes del Sistema de Cuentas Nacionales que en la actualidad se utiliza internacionalmente y entre ellos, el concepto de Renta Nacional de Petty y otros economistas políticos constituye la base teórica, insistimos, de los sistemas de cuentas nacionales que están vigentes en el mundo globalizado de nuestros tiempos.
Un "ramillete" seleccionado de sitios que proporcionan estadísticas, mundiales y por países y clasificados por algunas temáticas muy importantes como agricultura, energía y otras, se encuentra en:
http://www.redem.buap.mx/destadisticas.htm
Una perla, como decía Lenin, de la aplicación renovada de la Economía Política en función de los intereses de organismos financieros internacionales, como el BID, se presenta en este estudio relacionado con la Economía Política de las Reformas de Salud. Puede verse en:
http://idbdocs.iadb.org/wsdocs/getdocument.aspx?docnum=945723
Este artículo sugiere nuevas dimensiones en la teoría y metodología de la Economía Política debidos al desarrollo de la producción genética y a la automación, por ejemplo, que impactan las estructuras económicas y de poder. A nuestro juicio es solamente una sugerencia teórica sobre el contenido de la Economía Política, pero lo suficientemente sustentada y que pone de relieve que el contenido esencial de nuestra ciencia no son los números, peor, la operación con los números.
DEL BIOPODER A LA BIOPOLÍTICA *
Maurizio Lazzarato
1.
Michel Foucault, a través del concepto de biopolítica, nos había anunciado desde los años setenta lo que hoy día va haciéndose evidente: la "vida" y lo "viviente" son los retos de las nuevas luchas políticas y de las nuevas estrategias económicas. También nos había mostrado que la "entrada de la vida en la historia" corresponde al surgimiento del capitalismo. En efecto, desde el siglo XVIII, los dispositivos de poder y de saber tienen en cuenta los "procesos de la vida" y la posibilidad de controlarlos y modificarlos. "El hombre occidental aprende poco a poco lo que significa ser una especie viviente en un mundo viviente, tener un cuerpo, condiciones de existencia, probabilidades de vida, una salud individual y colectiva, fuerzas que se pueden modificar..."1 Que la vida y lo viviente, que la especie y sus condiciones de producción se hayan convertido en los retos de las luchas políticas constituye una novedad radical en la historia de la humanidad. "Durante miles de años, el hombre ha permanecido siendo lo que era ya para Aristóteles: un animal vivo y, además, capaz de una existencia política; el hombre moderno es un animal en la política cuya vida, en tanto que ser vivo, está en cuestión"2
La patente del genoma y el desarrollo de las máquinas inteligentes; las biotecnologías y la puesta a trabajar de las fuerzas de la vida, trazan una nueva cartografía de los biopoderes. Estas estrategias ponen en discusión las formas mismas de la vida.
Pero los trabajos de Foucault no estaban sino indirectamente orientados en la descripción de estos nuevos biopoderes. Si el poder toma la vida como objeto de su ejercicio, Foucault está interesado en determinar lo que en la vida le resiste y, al resistírsele, crea formas de subjetivación y formas de vida que escapan a los biopoderes. Definir las condiciones de un nuevo "proceso de creación política, confiscado desde el siglo XIX por las grandes instituciones políticas y los grandes partidos políticos", me parede ser el hilo rojo que atraviesa toda la reflexión de Foucault. En efecto, la introdución de la "vida en la historia" es positivamente interpretada por Foucault como una posibilidad de concebir una nueva ontología que parte del cuerpo y de sus potencias para pensar el "sujeto político como un sujeto ético", contra la tradición del pensamiento occidental que lo piensa exclusivamente bajo la forma del "sujeto de derecho."
Foucault interroga al poder, sus dispositivos y sus prácticas, no ya a partir de una teoría de la obediencia y sus formas de legitimación, sino a partir de la "libertad" y de la "capacidad de transformación" que todo "ejercicio de poder" implica. La nueva ontología que la introducción de la "vida en la historia" afirma, permite a Foucault "hacer valer la libertad del sujeto" en la constitución de la relación consigo y en la constitución de la relación con los otros, lo que es, para él, la "materia misma de la ética." Habermas y los filósofos del Estado de derecho no se han equivocado al tomar el pensamiento de Foucault como un blanco privilegiado, ya que representa una alternativa radical a una ética transcendental de la comunicación y de los derechos del hombre.
2.
Recientemente Giorgio Agamben, en un libro que se inscribe explícitamente en las búsquedas emprendidas alrededor del concepto de biopolítica, afirma que la distinción entre la vida y la política que los antiguos establecían entre zoé y bios, entre vida natural y vida política, entre el hombre como simple viviente que tenía su lugar de expresión en la casa y el hombre como sujeto político que tenía su lugar de expresión en la polis, de esta distinción, "nosotros no sabemos nada." Como en Foucault, la introducción de la zoé en la esfera de la polis constituye el acontecimiento decisivo de la modernidad, que marca una transformación radical de las categorías políticas y filosóficas del pensamiento clásico. Pero esta imposibilidad de distinguir entre zoé y bios, entre el hombre como simple viviente y el hombre como sujeto político, ¿es el producto de la acción del poder soberano, o es el resultado de la acción de las nuevas fuerzas sobre las cuales el poder soberano no tiene "ninguna influencia"? La respuesta de Agamben es muy ambigua y oscila continuamente entre estas dos alternativas. Totalmente diferente es la respuesta de Foucault: la biopolítica es la forma de gobierno de una nueva dinámica de las fuerzas que expresan entre ellas relaciones de poder que el mundo clásico no conocía.
Esta dinámica será descrita, a lo largo del desarrollo de la búsqueda, como la emergencia de una potencia múltiple y heterogénea de resistencia y creación que pone radicalmente en cuestión todo ordenamiento transcendental y toda regulación que sea exterior a su constitución. El nacimiento de los biopoderes y la redefinición del problema de la soberanía son para nosotros comprensibles sólo sobre esta base. Si la dinámica de esta potencia, fundada sobre la "libertad" de los "sujetos", y su capacidad de tratar sobre la "conducta de los otros" es enunciada de manera coherente sólo al final de la vida de Foucault, me parece que toda su obra conduce a este fin.
La entrada de la "vida en la historia" es analizada por Foucault a través del desarrollo de la economía política. Foucault demuestra cómo las técnicas de poder cambian en el momento preciso en el que la economía (en tanto que gobierno de la familia) y la política (en tanto que gobierno de la polis) se integran la una en la otra.
Los nuevos dispositivos biopolíticos nacen en el momento en el que se plantea la cuestión de "la manera de gobernar como es debido a los individuos, los bienes, las riquezas, como puede hacerse dentro de una familia, como puede hacerlo un buen padre de familia que sabe dirigir a su mujer, a sus hijos, a sus domésticos, que sabe hacer prosperar a su familia, que sabe distinguir para ella las alianzas que le conviene. ¿Cómo introducir esta atención, esta meticulosidad, este tipo de relación del padre con su familia dentro de la gestión de un Estado?"3
¿Pero por qué hay que buscar la "arcana imperii" de la modernidad en la economía política? La biopolítica entedida como relación entre gobierno-población-economía política remite a una dinámica de las fuerzas que funda una nueva relación entre ontología y política. La economía política de la que habla Foucault no es la economía del capital y del trabajo de los economistas clásicos, ni la crítica de la economía marxiana del "trabajo vivo." Se trata de una economía política de las fuerzas, a la vez muy próxima y muy lejana de estos dos puntos de vista. Muy próxima del punto de vista de Marx, ya que el problema de la coordinación y del mando de las relaciones de los hombres en tanto que vivientes y de los hombres con las "cosas", con el objeto de extraer "más fuerza", no es un simple problema económico, sino ontológico. Muy lejana porque Foucault reprocha a Marx y a la economía política reducir las relaciones entre fuerzas a relaciones entre capital y trabajo, haciendo de esas relaciones simétricas y binarias el origen de toda dinámica social y de todas relaciones de poder. La economía política de la que habla Foucault gobierna, por el contrario, "todo un campo material complejo en el que entran en juego los recursos naturales, los productos del trabajo, su circulación, la amplitud del comercio, pero también la disposición de las ciudades y carreteras, las condiciones de vida (hábitat, alimentación, etc.), el número de habitantes, su longevidad, su vigor y su actitud para con el trabajo."4
La economía biopolítica, como sintagma de lo biopolítico, comprende, así, los dispositivos de poder que permiten maximizar la multiplicidad de las relaciones entre fuerzas que son coextensivas al cuerpo social, y no sólo, como en la economía política clásica y su crítica, la relación entre capital y trabajo.
En la economía política de las fuerzas se expresan nuevas relaciones de poder, y para describirlas, Foucault necesita una nueva teoría política y una nueva ontología. En efecto, la biopolítica se "incorpora" y se "afianza" sobre una multiplicidad de relaciones de mando y de obediencia entre fuerzas que el poder "coordina, institucionaliza, estratifica, concluye", pero que no son su proyección pura y simple sobre los individuos. El problema político fundamental de la modernidad no es el de una causa de poder único y soberano, sino el de una multitud de fuerzas que actúan y reaccionan entre ellas según relaciones de obediencia y mando. Las relaciones entre hombre y mujer, entre maestro y alumno, entre médico y enfermo, entre patrón y obrero, con las que Foucault ejemplifica la dinámica del cuerpo social, son relaciones entre fuerzas que implican en cada momento una relación de poder. Si, según esta descripción, el poder se constituye partiendo desde la base, entonces hay que partir de los mecanismos infinitesimales que más tarde son "investidos, colonizados, utilizados, plegados, transformados, institucionalizados, por mecanismos siempre más generales y por formas de dominación globales."
La biopolítica es entonces la coordinación estratégica de estas relaciones de poder dirigidas a que los vivientes produzcan más fuerza. La biopolítica es una relación estratégica y no un poder de decir la ley o de fundar la soberanía. "Coordinar y dar una finalidad" son, según las palabras de Foucault, las funciones de la biopolítica que, en el momento mismo en el que obra de este modo, reconoce que ella no es la causa del poder: Coordina y da finalidad a una potencia que, en propiedad, no le pertenece, que viene de "afuera." El biopoder nace siempre de otra cosa que de él.
3.
Históricamente, es la asociación de las fuerzas que la economía política quiere gobernar lo que pone en crisis la firma del poder soberano y quien fuerza a la biopolítica a una "inmanencia" cada vez más extendida de sus tecnologías de gobierno de la "sociedad". Y es siempre ella quien obliga al poder a desdoblarse en dispositivos a la vez "complementarios" e "incompatibles" que se expresan, en nuestra actualidad, por una "transcendencia inmanente", es decir una integración del biopoder y del poder soberano.
En efecto, la emergencia de la serie solidaria entre arte de gobernar-población-riqueza desplaza radicalmente el problema de la soberanía. Foucault no descuida el análisis de la soberanía, él afirma solamente que la potencia fundadora no está ya del lado del poder, puesto que este es "ciego e impotente"5, sino del lado de las fuerzas que constituyen el "cuerpo social" o la "sociedad." Que el poder soberano sea impotente y ciego no significa, de ninguna manera, que haya perdido su eficacia: su impotencia es ontológica. Desde este punto de vista, no hacemos ningún favor al pensamiento de Foucault cuando describimos su trayectoria en el análisis de las relaciones de poder como una simple sucesión y sustitución de los diferentes dispositivos, ya que el dispositivo biopolítico no reemplaza la soberanía, pero desplaza su función volviendo aún más "agudo el problema de su fundación."
"De suerte que hay que comprender bien las cosas, en absoluto como el reemplazamiento de una sociedad de soberanía por una sociedad de disciplina, después una sociedad de disciplina por una sociedad de, digámoslo, gobierno. Tenemos, en efecto, un triángulo: soberanía-disciplina, gestión gubernamental, de la que el objetivo principal es la población."6 Más bien hay que pensar la presencia simultánea de los diferentes dispositivos que se articulan y se distribuyen diferentemente bajo la potencia del encadenamiento gobierno, población, economía política.
¿ Podemos entonces leer el desarrollo de la biopolítica no como la organización de una relación de poder unilateral, sino como la necesidad de asegurar una coordinación inmanente y estratégica de las fuerzas? Lo que nos interesa señalar es la diferencia de los principios y de las dinámicas que rigen la socialización de las fuerzas, el poder soberano y el biopoder. Las relaciones entre estos dos últimos pueden ser comprendidas sólo sobre la base de la acción múltiple y heterogénea de las fuerzas. Sin la introducción de la "libertad" y de la resistencia de las fuerzas, los dispositivos del poder moderno permanecen incomprensibles, y su inteligibilidad será inexorablemente reducida a la lógica de la ciencia política, cosa que Foucault expresa de la manera siguiente: "En primer lugar está la resistencia, y ella permanece superior a todas las fuerzas del proceso; ella obliga, bajo su efecto, a cambiar las relaciones del poder. Considero entonces que el término "resistencia" es la palabra más importante, la palabra-clave de esta dinámica."7
4.
En los años setenta Foucault piensa esta nueva concepción del poder fundamentalmente a través del modelo de la batalla y de la guerra. En esta forma de entender el poder y las relaciones sociales hay, seguro, una "libertad" (una autonomía y una independencia) de las fuerzas en juego, pero se trata más bien de una libertad que sólo puede ser comprendida como "poder de arrebatársela a los otros." En efecto, en la guerra hay fuertes y débiles, pícaros e ingenuos, vencedores y vencidos, y todos son "sujetos actuantes" y "libres", incluso si esta libertad consiste sólo en la apropiación, la conquista y el sometimiento de otras fuerzas.
Foucault, quien hace funcionar ese modelo de poder como "enfrentamiento guerrero de las fuerzas" contra la tradición filosófico-jurídica del contrato y de la soberanía, está ya sólidamente instalado en un paradigma en el que la articulación de los conceptos de potencia, diferencia y libertad de las fuerzas sirve para explicar la relación social. Pero esta "filosofía" de la diferencia corre el peligro de aprehender todas las relaciones entre los hombres, de la naturaleza que sean, como relaciones de dominio. Impasse al que habría sido confrontado el pensamiento de Foucault. Pero los cuerpos no están capturados de forma absoluta por los dispositivos de poder. El poder no es una relación unilateral, una dominación totalitaria sobre los individuos, tal y como la ejerce el ejercicio del Panóptico8, sino una relación estratégica. El poder es ejercido por cada fuerza de la sociedad y pasa por los cuerpos, no porque sea "omnipotente y omnisciente", sino porque las fuerzas son las potencias del cuerpo. El poder viene de abajo; las relaciones que le constituyen son múltiples y heterogéneas. Lo que llamamos poder es una integración, una coordinación y una dirección de las relaciones entre una multiplicidad de fuerzas. ¿Cómo liberar a esta nueva concepción del poder fundado sobre la potencia, la diferencia y la autonomía de las fuerzas del modelo de la "dominación universal"? ¿Cómo hacer advenir una "libertad" y una potencia que no fuera sólo de dominación o de resistencia?
Es en respuesta a esta interrogante que Foucault desarrolla el paso del modelo de la guerra al del "gobierno." Esta temática del gobierno estaba ya presente en las reflexiones de Foucault, ya que ella definía el ejercicio del poder en la biopolítica. El desplazamiento que Foucault opera, alrededor de los años ochenta, consiste en el hecho de considerar el "arte de gobernar" no ya sólo como una estrategia del poder, incluso biopolítico, sino como acción de los sujetos sobre ellos mismos y sobre los otros. En los antiguos busca la respuesta a esta cuestión: ¿de qué modo los sujetos devienen activos; cómo el gobierno de sí y de los otros da paso a subjetivaciones independientes del arte de gobernar de la biopolítica? De este modo el "gobierno de las almas" es el desafío de luchas políticas, y no exclusivamente la modalidad de acción del biopoder.
Este paso a la ética es una necesidad interna al análisis foucaultiano del poder. Gilles Deleuze tiene razón al señalar que no hay dos Foucault, el Foucault del análisis del poder y el Foucault de la problemática del sujeto. Un interrogante atraviesa toda la obra de Foucault: ¿cómo aprehender estas relaciones de poder infinitesimales, difusas, heterogéneas, para que no se resuelvan siempre en dominación o en fenómenos de resistencia9? ¿Cómo esta nueva ontología de las fuerzas puede dar lugar a procesos de constitución políticos inéditos y a procesos de subjetivación independientes?
5.
Es sólo en los años ochenta, tras un largo rodeo por la ética, que Foucault regresará al concepto de "poder". En sus últimas entrevistas Foucault se dirige a sí mismo una crítica, ya que considera "que al igual que muchos otros, no ha sido muy claro y no ha utilizado las palabras correctas para hablar del poder." Él ve retrospectivamente su trabajo como un análisis y una historia de diferentes modos de subjetivación del ser humano en la cultura occidental, más bien que como análisis de las transformaciones del poder. "No es entonces el poder, sino el sujeto, lo que constituye el tema general de mis búsquedas."10
El análisis de los dispositivos del poder debe así partir sin ninguna ambigüedad, no de la dinámica de la institución, aunque sea biopolítica, sino de la dinámica de las fuerzas y de la "libertad" de los sujetos, puesto que si se parte de las instituciones para plantear la cuestión del poder, se desembocará, inevitablemente, en una teoría del "sujeto de derecho." En esta última y definitiva teoría del poder, Foucault distingue tres conceptos diferentes que son normalmente confundidos en una única categoría: las relaciones estratégicas, las técnicas de gobierno y los estados de dominación.
En primer lugar precisa que es necesario hablar de las relaciones de poder antes que del poder, pues el acento debe ser puesto en la misma relación y no sobre sus términos, siendo estos últimos los resultados, y no los presupuestos. La caracterización de las relaciones estratégicas en tanto que juegos de poder "infinitesimales, móviles, reversibles, instables" se obtiene ya en los años setenta. La novedad que Foucault introduce en esta época, y que estaba ya contenida en el concepto nietzscheano de "fuerzas", de donde Foucault toma su concepción de "relaciones estratégicas", es la modalidad por la que el poder se ejerce en el interior de una relación amorosa, de la relación profesor-alumno, marido-mujer, de los hijos a los padres, etc... Esta modalidad es definida como "acción sobre una acción" y se despliega por la voluntad de "conducir los comportamientos de los otros."
"Creo que es necesario distinguir entre relaciones de poder como juegos estratégicos entre libertades -que hacen que unos traten de determinar la conducta de los otros, a lo que responden procurando no dejar determinar su conducta, o tratando,como respuesta, de determinar la de los otros- y los estados de dominación, que son eso que de ordinario se llama el poder."11 El poder es de este modo definido como la capacidad de estructurar el campo de acción del otro, de intervenir en el dominio de sus acciones posibles. Esta nueva concepción del poder muestra aquello que estaba implícito en el modelo de la batalla y la guerra, pero que aún no hallaba una expresión coherente, a saber: que hay que presuponer, para pensar el ejercicio del poder, que las fuerzas implicadas en la relación son virtualmente "libres." El poder es un modo de acción sobre "sujetos activos", sobre "sujetos libres, en tanto que libres."
"Una relación de poder, por el contrario, se articula sobre dos elementos que le son indispensables para ser precisamente una relación de poder: que "el otro" (aquél sobre el que se ejerce la relación) sea reconocido y mantenido hasta el final como sujeto de acción; y que se abre, ante la relación de poder, todo un campo de respuestas, reacciones, efectos, invenciones posibles."12 En este marco, que los sujetos sean libres significa que ellos "tienen siempre la posibilidad de cambiar la situación, que esta posibilidad existe siempre." Esta modalidad del ejercicio del poder permite a Foucault responder a las críticas que desde el comienzo de sus trabajos sobre el poder le eran dirigidas: "Yo no he querido decir que estamos siempre atrapados, sino al contrario, que somos siempre libres. Finalmente, que hay siempre la posibilidad de transformar las cosas."13
Los "estados de dominación", por el contrario, son caracterizados por el hecho de que la relacion estratégica se ha establecido en las instituciones y que la movilidad, la reversibilidad y la instabilidad de la "acción sobre otra acción" son limitadas. Las relaciones asimétricas que toda relación social contiene son cristalizadas y pierden la libertad, la "fluidez" y la "reversibilidad" de las relaciones estratégicas. Entre las relaciones estratégicas y los estados de dominación Foucault coloca las "tecnologías gubernamentales", es decir la unión de las prácticas por las cuales se puede "constituir, definir, organizar, instrumentalizar las estrategias que los individuos, en su libertad, pueden tener los unos en relación con los otros."14
Para Foucault, las tecnologías gubernamentales juegan un papel central en las relaciones de poder, porque es a través de ellas que los juegos estratégicos pueden estar cerrados o abiertos; es por su ejercicio que se cristalizan y se fijan en relaciones asimétricas institucionalizadas (estados de dominación) o en relaciones fluidas y reversibles, abiertas a la creación de las subjetivaciones que escapan al poder biopolítico.
En la frontera entre "relaciones estratégicas" y "estados de dominación", sobre el terreno de las "técnicas de gobierno", la lucha ético-política adquiere pleno sentido. La acción ética es así concentrada sobre el vínculo entre relaciones estratégicas y tecnológicas de gobierno, y tiene dos finalidades mayores: 1) permitir las relaciones estratégicas con el minimun posible de dominación15, al darse reglas de derecho, técnicas de gestión de las relaciones con los otros y también de las relaciones consigo. 2) aumentar la libertad, la movilidad y la reversibilidad de los juegos de poder, pues son ellas las condiciones de la resistencia y de la creación.
6.
La relación entre resistencia y creación es el último límite que el pensamiento de Foucault había pretendido franquear. Es en el interior de las relaciones estratégicas y de la voluntad de los sujetos virtualmente libres de "dirigir la conducta de los otros", donde se pueden encontrar las fuerzas que resisten y que crean. Lo que resiste al poder, a la fijación de las relaciones estratégicas en relaciones de dominación, a la reducción de los espacios de libertad en el deseo de dirigir las conductas de los otros, hay que buscarlo en el interior de esta dinámica estratégica. Es en este sentido que la vida y lo viviente deviene así la "materia ética" que resiste y crea a la vez nuevas formas de vida.
En una entrevista de 1984, un año antes de su muerte, se le plantea una cuestión acerca de la definición de la relación entre resistencia y creación:
"-Es sólo en términos de negación que hemos conceptualizado la resistencia. No obstante, tal y como usted la comprende, la resistencia no es únicamente una negación: es proceso de creación. Crear y recrear, transformar la situación, participar activamente en el proceso, eso es resistir.- Sí, es así como yo definiría las cosas. Decir no, constituye la forma mínima de resistencia. Pero naturalmente, en ciertos momentos, es muy importante. Hay que decir no y hacer de ese no una forma de resistencia decisiva..."16
Y en la misma entrevista, destinada a la revista Body Politic, Foucault afirma que las minorías (homosexuales) en las que la relación entre resistencia y creación es una cuestión de supervivencia política, no deben sólo defenderse y resistir, "sino crear nuevas formas de vida, crear una cultura. Nosotros debemos también afirmarnos y afirmarnos no sólo en tanto que identidad, sino en tanto que fuerza creadora."17
Las relaciones consigo, las relaciones que debemos mantener con nosotros mismos, por las cuales Foucault había llegado a esta nueva definición del poder, no son relaciones de identidad, "deben ser más bien relaciones de diferenciación, de creación, de innovación."18
Y es sobre la cima de la relación entre resistencia y creación que hay que prolongar el trabajo de Foucault. El itinerario de Foucault permite pensar el vuelco del biopoder en una biopolítica, el "arte de gobernar" en producción y gobierno de nuevas formas de vida. Es proseguir el movimiento del pensamiento foucaultiano establecer una distinción conceptual y política entre biopoder y biopolítica.
TRADUCCIÓN DE MUXUILUNAK
*Este texto aparece en Marzo- 2000, en el nº 1 de la revista francesa MULTITUDES. Traducimos desde ahí. Para todas las citas dedidimos mantener las referencias originales por entender suficiente para la comprensión del texto la traducción de dichas citas. (N. del T.).
1 Michel Foucault, La volonté de savoir, p.187.
2 Idem, p. 188.
3 Michel Foucault, "La gouvernementalité", Dits et Écrits, Tome IV,pp. 641-642
4 Michel Foucault, La politique de la santé au XVIII siècle, p. 729.
5 "El poder no es omnipotente, omnisciente, ¡al contrario! Si las relaciones de poder han producido formas de investigación, de análisis de los modos de saber, es precisamente porque el poder no es omnisciente, sino que era ciego[...] Si asistimos al desarrollo de tantas fuerzas de poder, de tantos sistemas de control, de tantas formas de vigilancia, es precisamente porque el poder es siempre impotente." Michel Foucault, Précisions sur le pouvoir. Réponses à certaines critiques, p. 625.
6 Michel Foucault, "la gouvernementalité", op.cit., p. 654.
7 Michel Foucault, Dits et Écrits, IV, p. 741.
8 Foucault ha explicado, respondiendo a los críticos "marxistas" lanzados contra él por el actual alcalde de Venecia Massimo Cacciari, que su concepción de las relaciones de poder no "se reduce, de ninguna manera, a esta figura."
9 Gilles Deleuze, Foucault, Editions de Minuit, 1986.
10 Michel Foucault, Deux essais sur le sujet et le pouvoir, p. 298 11 Michel Foucault, Dits et Écrits, IV, p. 729.
12 Michel Foucault, Deux essais sur le sujet et le pouvoir, p. 313. La relación entre amo y esclavo es una relación de poder, cuando la huida es una posibilidad de acción para este último; de otro modo se trata de un simple ejercicio de la fuerza física.
13 Michel Foucault, Dits et Écrits, p.740.
14 Michel Foucault, Dits et Écrits, p. 728.
15 Siempre en la última parte de su vida Foucault se plantea el problema de cómo volver simétricas las relaciones estratégicas. Esta temática es sólo esbozada a través del tema de la "amistad." Gabriel Tarde, un autor del que he confrontado, en otro lugar, su pensamiento con el de Foucault, expresa la necesidad, partiendo de las mismas "relaciones estratégicas" foucaultianas, de fundar su dinámica no sólo sobre la asimetría, sino también sobre la simpatía. "Más estrecha aún y más alejada de la verdad es la definición ensayada recientemente por un sociólogo distinguido, quien da como prioridad característica a los actos sociales el ser impuesto desde afuera como obligación. Eso es no reconocer como relaciones sociales más que las relaciones entre amo y sujeto, entre profesor y alumno, entre padres e hijos, sin tener ninguna consideración a las libres relaciones de los iguales entre ellos. Y es cerrar los ojos no ver que, en los mismos colegios, la educación que los niños se dan libremente imitándose entre ellos, respirando, por así decir, sus ejemplos, o incluso los de los profesores, que interiorizan, tiene más importancia que la que reciben o sufren por fuerza." Gabriel Tarde, La logique Sociale, Institut Synthélabo, Paris,1999, p. 62. 16 Michel Foucault, Dits et Écrits, IV, p. 741.
17 Michel Foucault, Dits et Écrits, p. 736
18Michel Foucault, Dits et Écrits, p. 739
Utilizando conceptos de Ciencia Política, Teoría Económica y Metodología de análisis no materialista histórica, este artículo es una muestra del campo de estudio de la Economía Política Aplicada. Lo reproducimos:
La Economía Política de los Desastres
Beta Gamma S.A.
Publicado - Published: 04/03/2007
Los conflictos violentos normalmente se constituyen en catalizadores de cambios económicos y políticos estructurales en los lugares donde ocurren. No sólo el contendor ganador del conflicto cuenta con la oportunidad de agendar las políticas que hacen a su particular visión, sino que el costo del conflicto normalmente determina una serie de eventos indirectos que pueden modificar sustancialmente la economía, la política y la sociedad. Ejemplos de esta realidad pueden ser las modificaciones al sistema tributario para financiar los costos de la reconstrucción y los obvios efectos en la redistribución de la riqueza. Los desastres naturales cuentan con concretas diferencias respecto de los conflictos violentos, sin embargo, pueden constituirse también en catalizadores de importantes dinámicas de cambio. Estas dinámicas por lo general suelen ignorarse aunque por sus características generen efectos de mediano y largo plazos.
Los desastres naturales pueden ocasionar dinámicas de cambio o contención económica y política desde al menos dos campos: i) el nivel de capacidades del gobierno para enfrentar una crisis y la gestión de las mismas una vez que ésta ocurre, y ii) la capacidad de grupos específicos de interés para utilizar y aprovechar políticamente la crisis para implementar sus agendas o políticas públicas. Estas dos vertientes pueden darse de forma aislada o paralela y generar importantes modificaciones en la arena política de un país.
Comúnmente los desastres naturales son fenómenos que no pueden preverse, prevenirse o detenerse a voluntad. Tampoco son fenómenos que permiten identificar clara e indiscutiblemente los culpables de la devastación que dejan como secuela. Sin embargo, el daño ocasionado por los desastres naturales en una particular sociedad puede ser mitigado si se cuentan con adecuadas políticas y programas tanto por aspectos de prevención general (p.e. las consideraciones de ingeniería que deben tomarse en cuenta cuando se construye infraestructura en áreas con fallas geológicas) como a través de inversiones específicas (p.e. muros de contención construidos para evitar inundaciones en épocas estacionales de lluvias donde se producen crecidas de las aguas de los río o lagos cercanos a un área poblada o productiva). Más aún, el contar con acceso a recursos financieros de forma inmediata cuando los desastres ocurren puede apoyar de satisfacer de forma fundamental las privaciones que supone la crisis.
La magnitud de un particular tipo de desastre generará mínimamente las condiciones para iniciar un debate público (sino una crisis política para el gobierno, sea que la merezca o no), sobre la necesidad de enfrentar este tipo de fenómeno de forma consistente en el tiempo, en vez de la coyuntural y tradicional manera en la que estos asuntos son administrados. El hecho de que el fenómeno de El Niño, que afecta hoy al país, sea un evento climático recurrente y predecible en el tiempo, ciertamente incide en que el debate o las críticas al gobierno se acentúen. El número de muertos y heridos y el monto total de daños económicos resultantes del desastre determinará la intensidad del debate, así como también lo hará, la capacidad del gobierno de responder eficazmente al fenómeno.
Las regiones y actores afectados tendrán importantes incentivos para modificar sus alianzas políticas o incrementar sus niveles de frustración con el gobierno dependiendo de los niveles de ayuda recibidos (también jugará un papel importante la percepción de la población sobre la magnitud de la ayuda). En el caso específico del fenómeno de El Niño, el efecto podrá ser importante pues desafortunadamente para el Presidente Morales las regiones más afectadas son aquellas donde menores niveles de apoyo político tiene, individualmente como gubernamentalmente.
Más compleja aún se hace la situación pues el desastre natural ha generado un inesperado fortalecimiento en la agenda política de ciertos grupos de interés y ha desequilibrado el balance de poder de algunas pugnas políticas estratégicas. La solicitud de los ganaderos de postergar la entrada en vigencia de las reformas a la Ley INRA es un claro ejemplo de lo mencionado.
Los ganaderos son además los mayores poseedores de tierra en el Beni, y han sido uno de los grupos de interés de mayor oposición a las reformas a la Ley INRA que impulsó el gobierno del Presidente Morales. Si bien El Niño les está causando importantísimas pérdidas económicas a los ganaderos, también les ha favorecido en la reciente aprobación de la retardación de la vigencia de la Ley INRA anunciada por el gobierno.
De forma similar, la flexibilidad otorgada por el gobierno a las prefecturas para la utilización de los recursos del IDH en la atención de los efectos del desastre es otro ejemplo muy concreto. Las consideraciones políticas de este impuesto se han constituido en un factor de contención entre las prefecturas y el gobierno nacional, en especial en el marco de la demanda autonómica.
La connotación de estos eventos, generados a partir de un fenómeno climático, pueden percibirse como coyunturales o transitorios, sin embargo, dadas las características políticas de Bolivia esto puede constituirse en un error, pues una vez acabado el fenómeno de El Niño, los ganaderos argüirán que requieren mayor tiempo para recuperarse de los efectos del mismo; mientras que por su parte, las prefecturas tratarán de mantener la flexibilidad y/o discrecionalidad en la utilización de los recursos del IDH una vez que las emergencias hayan pasado.
Más allá del ejercicio de prospección, es aún muy temprano para predecir acertadamente los efectos económicos y políticos de los actuales desastres naturales. Sin embargo, lo que si es predecible es que las pugnas políticas entre el oficialismo y la oposición, y entre el gobierno nacional y los departamentos se verá claramente acentuada y reemarcada como consecuencia de la magnitud del desastre y la capacidad de acción del gobierno en su mitigación.
Partiendo del enfoque político que identifica a la Economía Política como la Ciencia de la Asignación de los Recursos Escasos y los Actores Políticos Involucrados, un concurso de este año (2007) del Banco Central del Ecuador ilustra opciones teórico metodológicas e ideológicas y la actualidad y necesidad de estudios de Economía Política. Las bases del concurso pueden verse en:
http://www.bce.fin.ec/documentos/Eventos/Economicos/BasesJCC2007.pdf
Es importante destacar que la finalidad pragmática de un Banco, destaca un componente esencial de la Economía Política: generar planteamiento de Política Económica, es decir de lineamientos para tratar en este caso el poder estatal relacionado con la producción de bienes y servicios en espacios regionales. El Banco del Ecuador propone para el concurso los siguientes puntos a considerar en el estudio:
"Ser inéditos, de evidente calidad científica, elaborados con las técnicas de investigación y presentación apropiadas y rigurosas, debiendo tomar en cuenta los siguientes aspectos:
Conclusiones y recomendaciones de política económica
Gráficos
Cuadros en los que consten las series estadísticas utilizadas
Notas al texto (citas bibliográficas)
Bibliografía
Indices
Resumen ejecutivo de la investigación"
Esta puntualización puede dar una idea del contenido formal de un análisis de Economía Política, repetimos, ES ESENCIAL NO PERDER NUNCA DE VISTA QUE EL RESULTADO ES LA FORMULACION O EVALUACION DE POLITICA ECONOMICA.
En el Marco Teórico y Conceptual se aplican los métodos políticos, sociológicos, históricos, filosóficos que corresponden a las Ciencias Sustantivas de la Economía Política y los métodos contables, estadísticos y matemáticos que están relacionados con las Ciencias Adjetivas de la Economía Política.
Un ejemplo de análisis aplicado de Economía Política al Cine, puede verse en:
http://www.ucm.es/BUCM/revistas/inf/11357991/articulos/CIYC0606110095A.PDF
Una aplicación del análisis de Economía Política a los Medios de Comunicación puede encontrarse en:
http://www.ucm.es/BUCM/revistas/inf/11357991/articulos/CIYC0606110223A.PDF
Friedrich Engels nació en Barmen, Renania, en 1820. Hijo de un importante industrial textil, trabajó en la empresa familiar, primero en Barmen y, más tarde en Manchester (1842-1844).
Su formación filosófica se desarrolla en contacto con los hegelianos de izquierda, en particular Feuerbach. Posteriormente, su experiencia en la empresa Ermen-Engels de Manchester le lleva a estudiar la condición obrera y a formular las primeras críticas científicas a la economía capitalista.
Defensor convencido de las ideas socialistas, Engels afirma la necesidad de la emancipación del proletariado en sus obras Esbozo de una crítica de la economía política (1844) y La situación de la clase obrera en Inglaterra (1845).
Junto con Marx, a quien había conocido en París, Engels escribió La idelogía alemana (no publicada entonces), La sagrada familia (1845, contra Bauer y los jóvenes hegelianos) y el Manifiesto del partido comunista (1848), para la Liga de los Comunistas, organización en la que Engels luchó contra el socialismo pequeño-burgués de pensadores como Proudhon. Al Manifiesto pertenece el famoso lema: ìProletarios del mundo entero, uníosî, acuñado por Engels un año antes.
De regreso a Alemania, Engels participó en la revuelta armada de los republicanos en Barmen y en Colonia, así como en el Palatinado, dando muestras de una gran habilidad táctica. Tras el fracaso de esta insurrección, Engels escribió La guerra de los campesinos (1850), análisis histórico de las luchas por la tierra en la época de la Reforma (siglo XVI), y Revolución y contra-revolución en Alemania (1851-1852).
Desde 1850 hasta 1869 trabajó de nuevo en el negocio familiar en Manchester, lo que le permitió ayudar económicamente al movimiento socialdemócrata, en general, y a la familia Marx, en particular. Durante este tiempo se dedicó al estudio de las lenguas, para poder comprender mejor el desarrollo histórico de las distintas sociedades, y publicó numerosos artículos, especialmente sobre cuestiones militares, como, por ejemplo, La Guerra Civil de los Estados Unidos; La cuestión militar en Prusia y el partido obrero alemán (1865).
El año 1879 se instaló definitivamente en Londres y se reincorporó a las actividades de la Internacional Socialista, sin por ello dejar de seguir el desarrollo del movimiento social-demócrata alemán.
Las obras que escribe desde este momento hasta su muerte, acaecida en Londres en 1895, tratan de cuestiones teóricas relacionadas con las bases políticas y económicas del socialismo o con el desarrollo histórico y sociológico de algunos temas filosóficos. Así, por ejemplo, el Anti-Dühring (1877), crítica del materialismo positivista y del reformismo de Dühring, El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884), estudio histórico y sociológico sobre estos puntos, o Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana (1888).
Tras la muerte de Marx, Engels terminó y publicó los volúmenes segundo y tercero de El capital. Por su parte, dejó una obra inacabada, Dialéctica de la naturaleza, en la que intenta aplicar la dialéctica a las ciencias naturales, que no sería publicada hasta el año 1925, en Rusia.
Sobre todo por esta última obra, por querer extrapolar los métodos de análisis económico-políticos a la esfera de las ciencias naturales, Engels ha sido acusado, a veces, de convertir el marxismo en un pensamiento cósmico y metafísico y en un materialismo mecanicista.
Pero su obra, inseparable de la de Marx, pasará a la historia por su contribución decisiva a la creación y difusión del materialismo dialéctico e histórico.
David Ricardo
(*18 de abril de 1772 - †11 de septiembre de 1823)
http://es.wikipedia.org/wiki/David_Ricardo
Economista inglés, miembro de la corriente de pensamiento clásica, nacido y fallecido en Londres. También fue un hombre de negocios y especulador exitoso, y amasó una considerable fortuna.
Nació en Londres, en una familia judía de origen holandés. De formación científica deficiente, fue, como su padre, agente de bolsa. La lectura de las obras de Adam Smith le impulsó, desde 1799, a dedicar gran parte de su tiempo al estudio de la economía. Después de haber adquirido una gran fortuna en poco tiempo en la Banca de Londres, se convirtió en terrateniente. En 1819 fue elegido miembro del Parlamento por Portarlington; retuvo el cargo hasta su muerte, aunque nunca visitó Irlanda. Su retiro de los negocios le permitió dedicarse a trabajos intelectuales desde muy joven.
Su obra más importante, Principios de economía política y tributación, constituye la exposición más madura y precisa de la economía clásica; en el prefacio afirma que "el principal problema de la economía política es determinar las leyes que regulan la distribución". Con ese fin desarrolló una teoría del valor y una teoría de la distribución. Escribió también gran número de ensayos, cartas y notas que contienen aportaciones de importancia. Sin embargo, sus escritos resultan tan condensados y complejos que muchos lectores encuentran mejor expuestas sus ideas en los trabajos de J. B. Say, Malthus y McCulloch.
Este economista, cuya labor es particularmente importante por el lugar destacado en que colocó al problema del valor -especialmente al poner de manifiesto con claridad que los problemas de la distribución dependen de la teoría del valor-, falleció en Londres
Ricardo fue el tercer de diecisiete hijos de una familia sefardí judía (de Portugal) que emigró de Holanda a Inglaterra antes de su nacimiento. Cuando cumplió catorce años, Ricardo siguió los pasos de su padre al trabajar en el London Stock Exchange, donde aprendió lo básico sobre finanzas. Este comienzo lo ayudó en su futuro éxito en el mercado de valores y bienes inmuebles.
Entre sus aportaciones destaca especialmente la teoría de la ventaja comparativa, que defiende las ventajas del comercio internacional y en esencia es una ampliación de la división del trabajo propuesta por Adam Smith.
También se la atribuye la ley de hierro de los salarios que afirma que el salario real de los trabajadores permanecerá cercano al nivel de subsistencia, aunque haya intentos de incrementarlos.
Además propuso la que actualmente se conoce como equivalencia ricardiana, una idea que sugiere que en algunas circunstancias la decisión de un gobierno de cómo financiarse (utilizar impuestos o emitir deuda) puede no tener efecto en la economía. Irónicamente, aunque esta equivalencia lleva su nombre, Ricardo nunca estuvo totalmente convencido. Robert Barro hizo unas variaciones de la misma idea utilizando la teoría de las expectativas racionales.
La Teoría de la ventaja comparativa es un argumento a favor del libre comercio, formulada por David Ricardo. Si el país A produce un bien a un menor costo que el país B, conviene a este último comprarlo que producirlo. Se dice entonces que el país A tiene una ventaja comparativa respecto al B. Consecuentemente,los aranceles tienen un efecto negativo sobre la economía, ya que privan al consumidor de productos baratos, y a los que producen el bien más barato, de beneficios.
La teoría de David Ricardo constituye la escencia del argumento a favor del libre comercio. En la actualidad los supuestos de D. Ricardo han sido criticados fundamentalmete porque él consideraba los costos constantes, a cualquier nivel de producción y no tomó en cuenta los rendimientos decrecientes.
La ley del hierro de sueldos es el argumento según el cual los sueldos tienden "naturalmente" hacia un nivel mínimo, que corresponde a las necesidades mínimas de subsistencia de los trabajadores. Cualquier incremento en los salarios sobre este nivel llevará a un incremento de la población, y entonces el aumento de la competencia por obtener un empleo hará que los salarios se reduzcan de nuevo a ese mínimo.
Título de un folleto publicado en 1817 por el economista clásico David Ricardo, fue adoptado luego por Karl Marx, e influyó en su temprana visión pesimista acerca de la posibilidad de que los trabajadores puedan beneficiarse del capitalismo.
Ludwig von Mises argumentó que si se adopta este razonamiento para demostrar que a largo plazo no es posible un incremento en el salario medio por encima del mínimo, debe asumirse también que tampoco una bajada de ese valor puede ocurrir.
La equivalencia ricardiana, o la proposición de equivalencia Barro-Ricardo, es una teoría económica que sugiere que el déficit fiscal no afecta a la demanda agregada de la economía. Fue propuesta por el economista inglés David Ricardo en el siglo XIX.
La argumentación en que se basa la teoría es la siguiente: el gobierno puede financiar su gasto mediante los impuestos cobrados a los contribuyentes actuales o mediante la emisión de deuda pública. No obstante, si elige la segunda opción, tarde o temprano tendrá que pagar la deuda subiendo los impuestos por encima de lo que estos se ubicarían en el futuro si otra fuera la elección. La elección es entre pagar impuestos hoy o pagar impuestos mañana.
Supóngase, por ejemplo, que el gobierno decide financiar un gasto adicional a través de déficit, esto es, mediante cobrar impuestos mañana. Ricardo argumentaba que aunque los ciudadanos tienen más dinero hoy, ellos se darían cuenta que tendrían que pagar impuestos mayores en el futuro y, por lo tanto, ahorrarán un dinero adicional para poder pagar los impuestos futuros. Este mayor ahorro por parte de los consumidores compensaría exactamente el gasto adicional del gobierno, de modo tal que la demanda agregada permanecerá inmodificada.
Posteriormente, Robert Barro publicó un artículo intitulado "Are Government Bonds Net Wealth?" [Son riqueza neta los bonos del gobierno?] en el Journal of Political Economy (Vol. 82, No. 6. (Nov. - Dec., 1974), pp. 1095-1117). Este modelo supone que las familias actúan como dinastías que viven hasta el infinito, debido al altruismo intergeneracional, que los mercados de capitales son perfectos (en el sentido de que todos pueden prestar y endeudarse a la misma tasa de interés) y que la senda de los gastos del gobierno está dada. En estas condiciones, si el gobierno financia los gastos mediante emisión de bonos de deuda, las familias dejarán donaciones a sus hijos los suficientemente grandes como para compensar los mayores impuestos que se necesitarán para pagar esos bonos. Este artículo es una contribución importante a la Nueva Macroeconomía Clásica, construida en torno a la hipótesis de las expectativas racionales.
La teoría de la equivalencia ricardiana sugiere que los intentos del gobierno de influir sobre la demanda agregada mediante la política fiscal están condenados al fracaso. Esta idea se opone frontalmente a la teoría keynesiana, que afirma que la política fiscal, debido a los efectos del multiplicador de la renta, será efectiva logrando que los incrementos de déficit público logren incrementos mayores en proporción de la demanda agregada.
La investigación empírica rechaza la equivalencia ricardiana en su forma pura, aunque algunos estudios han encontrado efectos ricardianos en el comportamiento del ahorro. Para una revisión técnica de la literatura, véase M. Gabriella Briotti, “Economic Reactions to Public Finance Consolidation: a Survey of the Literature”, European Central Bank Occasional Paper No. 38, Oct. 2005.
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David Ricardo
(1772-1823)
Economista británico
http://www.marxismoeducar.cl/ricardo.htm
Nació el 19 de abril de 1772 en Londres. Fue el tercero de los diecisiete hijos de un banquero judío que emigró de Holanda a Inglaterra. Abandonó la escuela a los 14 años para trabajar en una agencia de corretaje. La lectura de las obras de Adam Smith le impulsó, desde 1799, a dedicar gran parte de su tiempo al estudio de la economía. Cuando contaba 25 años de edad ya era rico gracias a sus inversiones en bolsa. Su retiro de los negocios le permitió dedicarse a trabajos intelectuales desde muy joven. En su primer título de teoría económica, The High Price of Bullion, a Proof of the Depreciation of Bank Notes (El elevado precio de los lingotes, una prueba de la depreciación de los billetes bancarios, 1809), defendía una unidad monetaria fuerte cuyo valor dependiera de algún metal precioso. En su obra más importante, Principles of Political Economy and Taxation (Principios de Economía Política y Tributación, 1817), expone teorías basadas en sus estudios sobre la distribución de la riqueza a largo plazo. Sostenía que el crecimiento de la población provocaría una escasez de tierras productivas. Apoyó la teoría del comercio internacional, subrayando la importancia de la especialización internacional y la libre competencia. Su teoría del valor trabajo, que influyó en el pensamiento de Karl Marx, afirma que los salarios dependen del precio de los alimentos, que a su vez dependen de los costes de producción, los cuales dependen de la cantidad de trabajo necesario para producir los alimentos. En su doctrina se inspiraron Marx y Henry George y también se basaron muchas concepciones conservadoras. Sus ideas monetarias, que tuvieron una influencia decisiva en Inglaterra, fueron el resultado de una lucha polémica contra la inflación -para evitar una exagerada expansión del crédito bancario-, y son un claro reflejo de la realidadDurante los últimos cuatro años de su vida fue miembro del Parlamento británico.
TEORIA DEL VALOR Y DEL REPARTO
En su "Historia del Pensamiento Económico", Henri Denis expone en los siguientes términos el planteamiento de Ricardo sobre la distribución del ingreso nacional:
"Si hacemos abstracción de la renta agraria, el beneficio es la diferencia entre el precio de venta y el precio del costo. Y a escala nacional, el precio de costo de la producción neta, es el importe de salarios. Por consiguiente, para explicar los beneficios es preciso conocer:
1) Las leyes que determinan los salarios;
2) Las leyes que determinan los precios de venta de los productos."
Al referirse a los precios de venta de los productos, Ricardo al igual que Smith, piensa en los precios de mercado que pueden ser muy variables y estar determinados por su escasez relativa.
Para Ricardo el precio "normal" o, si se prefiere, el valor de una mercancía, está determinada por la cantidad de trabajo que contiene. Por tanto, el valor de una mercancía aumenta cuando aumenta la cantidad de trabajo necesaria para su fabricación y disminuye en caso contrario. En términos relativos, puede decirse que los valores de cambio relativos aumentan o disminuyen de acuerdo al mismo principio, inclusive si disminuye la cantidad de trabajo incorporada en todas las mercancías.
No escapa a Ricardo que esta es una aproximación general al problema del valor. Tampoco que el trabajo necesario para la producción de una mercancía incluya el trabajo anterior en la fabricación de "herramientas, máquinas y edificios"; esto es de "trabajo muerto" en la terminología de Marx, en gran medida un ricardiano.
Tampoco dejó de lado Ricardo una preocupación que fuera planteada por el mismo Adam Smith: los beneficios del capital están incluidos en los precios de las mercancías. Y ello en proporción al capital movilizado puesto que hay, teóricamente, una tendencia a la simetría de los beneficios obtenidos en diferentes actividades.
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De la obra clásica, Principios de Economía Política y Tributación de David Ricardo, se puede obtener el texto completo en inglés, su idioma original, en:
http://socserv2.mcmaster.ca/~econ/ugcm/3ll3/ricardo/Principles.pdf
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Una nota curiosa sobre aspectos personales de David Ricardo, relacionada con su ascendencia judía. Desde luego que los judíos, como nacionalidad y como raza, han dado grandes pensadores a la humanidad...y grandes destructores también. La posición de lo justo y lo injusto, digamos parodiando o más bien evocando a Marx sobre la cuestión judía, no es un problema de nacionalidad o de raza, es un problema de clase social, si se está del lado de los explotadores o del lado de los explotados. Al parecer a David Ricardo, le pasaron la cuenta no por estar al lado de los explotados, sino al lado de su mujer. La nota por demás curiosa y sujeta a verificación, la reproducimos porque puntualiza al mismo tiempo, elementos básicos de la teoría de David Ricardo:
Los extraños funerales de David Ricardo
Francisco Cabrillo
Casi todos estamos bastante seguros de que la muerte es un acontecimiento del que nadie puede escapar y de que, afortunadamente, sólo se pasa una vez por tan desagradable trance. Pero hubo un economista cuyos parientes y amigos celebraron sus funerales en dos ocasiones. Se llamaba David Ricardo. ¿Murió Ricardo dos veces? No parece fácil que así sucediera. Pero las circunstancias le hicieron, en cierta forma, pasar por el poco grato expediente de unos funerales en vida.
David Ricardo (1772-1823) es la gran figura de la escuela inglesa de economía política. Su libro más importante, los Principios de economía política y tributación, cuya primera edición se publicó el año 1817, es una de las obras básicas de la historia de las doctrinas económicas. La estructura y la redacción misma de esta obra reflejan una mente con una capacidad analítica extraordinaria, capaz de extraer del mundo real unos principios básicos, de aplicación general, que constituyen el núcleo de su teoría económica. Una de las razones por las que Ricardo escribía así es, sin duda, su propia trayectoria vital y su actividad profesional. No fue un erudito ni un profesor universitario, sino un financiero, que hizo una gran fortuna en la bolsa de Londres; y sólo leyó el gran libro de economía de la época, La riqueza de las naciones de Adam Smith, un poco por casualidad mientras se encontraba ocioso pasando una temporada en la ciudad balnearia de Bath el año 1799.
Su nombre refleja, evidentemente, que sus orígenes no eran británicos. Ricardo era un judío sefardí, con orígenes familiares en la península ibérica. Dados los malos vientos que para los hebreos soplaban en estas tierras bajo el gobierno de los Austrias, sus antepasados se habían trasladado a Holanda, país desde el que, más adelante, marcharían a Inglaterra. Nuestro personaje nació en Londres y, tras una estancia en Amsterdam, entró de la mano de su padre en el mundo de los negocios cuando sólo contaba catorce años. A los veintiuno decidió dar un cambio a su vida y se casó con Priscilla Ann Wilkinson. El matrimonio no estuvo libre de problemas, sin embargo. La novia no era judía, sino cuáquera y en una familia como la de Ricardo aquello significaba algo tan grave como la ruptura con la fe de sus mayores. Su decisión no sentó nada bien, por tanto, a sus parientes. A pesar de que sus antepasados habían sufrido los efectos de la intolerancia, sus familiares no dudaron en mostrarse absolutamente intolerantes. O judío o muerto, parece que fue su veredicto. Y como nuestro economista ya había tomado su decisión, optaron, simplemente, por darlo por muerto. Y como no era cosa de dejarlo sin el apoyo divino en la otra vida, se celebraron los correspondientes funerales y se leyeron en la sinagoga plegarias por el hermano fallecido.
No parece, sin embargo, que tan pintoresca actitud afectara demasiado a Ricardo. Es cierto que hizo más difícil su situación en el mundo de los negocios, al cerrársele muchas puertas de financieros judíos. Pero él demostró ser lo suficientemente hábil e inteligente como para abrir otras y triunfar plenamente en el mundo de los negocios. Más tarde fue diputado en el Parlamento británico, aprovechando la oportunidad que le daba su escaño para defender sus ideas económicas, actividad que iría acompañada, además, de la publicación de una serie de trabajos sobre cuestiones económicas de actualidad que ejercerían una gran influencia en la Inglaterra de la época.
Años después, en 1823, se celebró su segundo funeral. Ricardo era aún un hombre joven, ya que tenía sólo 51 años; y su muerte fue tan repentina como inesperada. Este nuevo funeral debió ser bastante diferente del primero, no sólo porque, en esta ocasión, había fallecido realmente, sino también porque ya se había convertido en un personaje ilustre. Pero su extraña relación con la intolerancia religiosa no acabaría con su muerte. Un siglo más tarde, John M. Keynes, que siempre fue muy crítico con las ideas económicas de Ricardo, acuñó una de sus famosas frases para explicar la gran influencia que la teoría de nuestro economista había ejercido en Gran Bretaña: “Ricardo conquistó Inglaterra –escribió– de una forma tan absoluta como la Santa Inquisición había conquistado España”. Sin dudar de su brillantez, creo que la frase no fue afortunada.
Adam Smith es antes filósofo, interesado en la investigación sobre el egoísmo humano, lo que plasmó en su teoría de los sentimientos morales, cuyo texto, en inglés puede localizarse en:
http://www.ibiblio.org/ml/libri/S/SmithA_MoralSentiments_p.pdf
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El texto completo en inglés de "Una inquisición sobre la causa de la riqueza de las naciones", que podría ser una traducción textual, a la letra, del libro clásico de Adam Smith, se encuentra en:
http://metalibri.incubadora.fapesp.br/portal/authors/s/adam-smith/an-inquiry-into-the-nature-and-causes-of-the-wealth-of-nations/
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Una fotografía parcial de la teoría de Smith, contenida en su obra cumbre, se encuentra en este extracto biográfico:
ECONOMIA
La riqueza de las naciones, según Adam Smith
PALOMA CORREDOR
Cómo definirías la riqueza? Parece sencillo, pero no lo es tanto cuando hay que expresarlo en una frase. Hay un concepto que es la riqueza de las naciones, y que fue elaborado por el histórico economista Adam Smith. El afirmó que “el origen de la riqueza proviene del trabajo de la nación, que será tanto más productivo cuanta mayor división del trabajo exista; ésta depende, a su vez, de la dimensión del mercado; y ésta, de los precios”.
Para entender una definición como ésta, lo mejor es tomar cada palabra por separado. Así que vayamos por partes. La división del trabajo es un concepto que resume la idea de conseguir una mayor productividad a base de especializar a los trabajadores en partes u operaciones concretas del proceso de producción. Por ejemplo, la especialización de los obreros de una cadena de montaje. El mercado se divide en varias categorías según el número de ofertantes: puede ser de competencia perfecta -cuando son muchos-, de duopolio -si son dos-, oligopolio -pocos- o monopolio -uno solo-. En la economía de mercado, los cambios en los precios constituyen el mecanismo básico que rige la asignación de recursos; es decir, la aplicación de recursos a una determinada finalidad económica.
Por cierto, ¿sabes quién fue Adam Smith, el autor de esta definición? Se le considera nada menos que el padre de la ciencia económica y fundador de la llamada escuela clásica. Nació en Escocia en 1725 y murió en 1790. Durante mucho tiempo ocupó la cátedra de Filosofía de la Universidad de Edimburgo, pero sobre todo se le conoce por la obra a la que dedicó 12 años de su vida, La riqueza de las naciones. Publicada en 1776, está considerada como el fundamento de la economía moderna, porque defiende el principio de división del trabajo y libertad de comercio. Smith pensaba que la satisfacción del propio interés individual, limitado por el de los demás, es el mejor medio para conseguir el mayor beneficio para el mayor número de gente. Sin embargo, Smith apoyó la intervención del Estado en materia de justicia, educación, salud y todas aquellas empresas que la iniciativa privada fuese incapaz de abordar.
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Me ha llamado la atención esta biografía de Smith, primero por el "portal" de donde proviene de enlaces para economistas latinoamericanos, segundo porque muy pocas notas biográficas empiezan indicando que las clases sociales son una preocupación teórica directa de Smith y tercero porque establece contactos entre la Teoría de los Sentimientos Morales y la Riqueza de las Naciones:
http://www.geocities.com/pjabad/smith.htm
La nota biográfica dice:
ADAM SMITH
Economista y filósofo escocés. Es el fundador de la economía política. Analiza la ley del valor y enuncia la problemática de la división de clases.
Adam Smith considera el capitalismo como el estadio natural de las relaciones sociales. De hecho, fundó el liberalismo económico. En su obra principal "Investigaciones sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones" el laissez faire aparece como el motor del progreso económico.
EL PADRE DE LA ECONOMIA POLITICA
Adam Smith nació en 1723 en Escocia. Su padre, juez y oficial de aduanas, murió al nacer él. Su madre lo educó en Kilcardy. A los catorce años entró en la Universidad de Glasgow, donde tomó contacto con Francis Hutcheson, que también había sido profesor de David Hume. Hutcheson tuvo mucha influencia sobre Smith y le debe en gran parte sus ideas sobre la libertad política.
En 1740, Adam Smith ganó una beca para Oxford, pasando los años siguientes en el Balliol College. Oxford estaba en decadencia y, a pesar de que recibió poca educación formal, hizo un buen uso de su tiempo y leyó mucho.
En 1747 volvió a Kilcardy y, poco después, empezó a dar clases en la Universidad de Edimburgo. Pocos años después fue nombrado catedrático de Lógica de la Universidad de Glasgow, pasando a la Cátedra de Filosofía Moral cuando quedó vacante en 1752.
Sus clases en Glasgow dieron lugar a una de sus principales obras, The Theory of Moral Sentiments, que se publicó en 1759. Este libro tuvo mucho éxito y fue a parar a manos de Charles Townshend, el político, que quedó tan impresionado, que ofreció a Adam Smith el cargo de tutor del joven duque de Buccleuch. Smith aceptó la oferta, dimitió de su cátedra en 1764, iniciando un gran viaje alrededor de Europa con el duque.
En Toulouse desarrolló parte de sus conferencias de Glasgow; este fue el inicio de su obra principal, An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations.
Volvió a Gran Bretaña en 1766, retirándose a Kilcardy para revisar y terminar su obra. Se publicó finalmente en 1776, y le valió una gran fama. El libro fue esencialmente, un estudio de la creación de la riqueza. De por sí no representaba nada nuevo, puesto que el tema ya había preocupado a los mercantilistas y a los fisiócratas, pero, mientras que los primeros creyeron que la riqueza derivaba de una balanza comercial favorable y los segundos de la tierra, Smith sostuvo que la riqueza procedía del trabajo.
Empezó con la celebrada descripción del trabajo que incrementa la riqueza debido a que aumenta la destreza de la fuerza de trabajo, ahorra tiempo, y permite el empleo de ingenios mecánicos. Los límites de la división del trabajo vienen determinados por el tamaño del mercado y del "stock de capital".
El problema del crecimiento económico lo desarrolló en su famoso Libro IV, en el cual Smith adelantó la tesis de que la libertad dentro de una sociedad llevaría a la máxima riqueza posible. En muchos sentidos, el argumento se basa en The Theory of Moral Sentiments, debido a que la armonía social que exponía dependía, en muchos sentidos, del delicado equilibrio de los motivos en conflicto del hombre. La búsqueda para satisfacer el propio interés beneficiaría a toda la sociedad y estará limitado por el propio interés en el prójimo. Los productores intentan obtener el máximo beneficio pero, para lograrlo, deben producir los bienes que desea la comunidad. Además, deben producirlos en las cantidades adecuadas, de lo contrario, un exceso daría lugar a un beneficio y precio bajo, mientras que una oferta demasiado pequeña originaría un aumento del precio y finalmente un aumento de la oferta.
El delicado mecanismo de la "mano invisible" entraba en juego también en el mercado de los factores de producción, asegurando la armonía siempre que los factores buscaran las rentas máximas posibles. Se producirían los bienes adecuados a los precios adecuados y el conjunto de la comunidad obtendría la máxima riqueza posible mientras rigiera la libre competencia; sin embargo, si se restringiese la libre competencia, la "mano invisible" dejaría de funcionar y la sociedad cargaría con las consecuencias.
El éxito inmediato del libro se debió a su brillante sistematización del pensamiento económico alrededor del concepto central de los mercados, y en la justificación intelectual que proporcionaba a los nuevos industriales que estaban interesados en librar a Gran Bretaña de los controles mercantilistas. En un corto tiempo, La Riqueza de Las Naciones entró en las estanterías de los políticos y economistas proporcionando el código del comportamiento económico que sirvió a Gran Bretaña durante la mayor parte del siglo siguiente, y cuyas brillantes perspectivas únicamente quedaron paliadas por las predicciones lúgubres del reverendo Thomas Malthus y David Ricardo. Adam Smith "persuadió a su propia generación y gobernó a la siguiente".
Jeremías Bentham
“Los dictados de la utilidad no son ni más ni menos que los dictados de la benevolencia más extendida e iluminada (es decir, bien informada)."
An Introduction to the Principles of Morals and Legislation, x, § 4, www.benthamlinks.com
El texto completo de la “Introducción a los Principios de Moral y Legislación” en su idioma original, inglés, puede verse, pero no puede “bajarse”, en:
http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k93974k
Una síntesis biográfica de Bentham, padre de la teoría de la utilidad, se presenta a continuación.
Destaca el hecho de que Bentham ya pensaba en la expresión aritmética de la moral y queda, casi listo el paso inmediato a la expresión matemática de la utilidad que se construyó, sistemáticamente con Walras y Marshall. En la exposición de Stuart Mill, que podría ubicarse, estirando el término, entre los economistas clásicos, Bentham es progresista y debía serlo en una sociedad todavía marcada por los restos del conservadurismo feudal. La relación de Bentham con los Mill, el padre y el hijo, fue estrecha y esa relación fue una especie de cadena teórica para Stuart Mill que ni pudo ser el padre de la teoría de la utilidad ni pudo ser ubicado totalmente como economista clásico. La utilidad, destino moral y material del capitalismo se imponía progresivamente y ya casi plenamente en la sociedad inglesa de Bentham, en los albores de la primera revolución industrial. Bentham fue el más ilustrado creador, defensor y difusor de la teoría de la utilidad en sus albores. Pero el horizonte de Bentham también era parcial, no alcanzó a ver que el capitalismo generaba una nueva forma de pobreza, de desutilidad.
En Bentham encontramos, cierto, referencias a la situación de los trabajadores como creadores de la riqueza, por ejemplo, dice en su Manual de Economía Política:
“No es entre los pobres donde se encuentra la repugnancia al matrimonio; es decir, no es entre los trabajadores: esta clase cuya multiplicación interesa verdaderamente al público; esta clase que forma la fuerza y crea la riqueza del Estado; esta clase que es la última en el vocabulario insensato del orgullo, pero que sin embargo, la política esclarecida mira como la primera.”
Sin embargo, como se podrá apreciar en su mismo Manual de Economía Pollítica, al momento de examinar la construcción de una situación favorable para la clase social que “la política esclarecida mira como la primera” sostiene: la no injerencia del Estado en el proceso productivo y distributivo, siendo que los trabajadores “son la fuerza y crean la riqueza del Estado”. No dice que los trabajadores crean la riqueza de la burguesía. Bentham no solo es precursor de la teoría económica de la utilidad marginal sino también de la teoría económica neoliberal.
Jeremy Bentham (1748-1832)
Moralista y jurisconsulto inglés. En su teoría ética, reducía los motivos de la conducta al placer y al dolor; la moralidad, al acto útil (Utilitarismo). La moralidad, según Bentham, puede ser calculada matemáticamente como balance de satisfacciones y sufrimientos, resultado de determinadas acciones cualesquiera que sean. En Bentham, el carácter metafísico y mecanicista en la concepción de la moralidad («aritmética moral») se completa con la apología franca de la sociedad capitalista, por cuanto se declara que la satisfacción del interés particular («principio del egoísmo») es el medio que permite «lograr la mayor felicidad para el mayor número de personas» («principio del altruismo»). Criticaba la teoría del derecho natural. Negaba la «religión natural», que construía el concepto de Dios por analogía con los soberanos de la tierra, y defendía la «religión revelada». En la teoría del conocimiento, era nominalista. Sobre la base de los manuscritos de Bentham, Boole formuló la teoría de la cuantificación del predicado. Obra principal: «Deontología o ciencia de la moral» (1834).
Diccionario Soviético de Filosofía, Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo 1965, página 43. www.eumed.net
Nota biográfica en www.wikipedia.org
Jeremy Bentham nació el 15 de febrero de 1748 en Houndsditch y falleció en Londres el 6 de junio de 1832. Pensador inglés, padre del utilitarismo.
Fue reconocido como niño prodigio por su padre al encontrarlo en su escritorio leyendo varios volúmenes de la Historia de Inglaterra. A los tres años leía tratados, tocaba el violín a los cinco y estudiaba latín y francés a los seis. Hijo de una familia acomodada, estudio primero en Westminster School y a los 12 años ingresó en la Universidad de Oxford y empezó a ejercer como abogado a los 19 años. Pero enseguida se mostró crítico con la educación de su época y con la práctica jurídica, dedicándose por completo a tareas intelectuales.
Dotado de una fuerte personalidad, a lo largo de su vida escribió largos manuscritos donde proponía ambiciosas ideas de reformas sociales, pero también escritos como An Outline of a New System of Logic (1827), fuente de un debate entre los principales lógicos contemporáneos sobre la prioridad de la autoría de la cuantificación del predicado.
Desde 1814 convirtió su casa en centro de intercambio intelectual y foco de un activo movimiento utilitarista. Entre sus amigos y seguidores más cercanos se encontraba James Mill, el cual quiso hacer de su hijo, John Stuart Mill, el heredero de Bentham al frente del movimiento. Ambos fueron editores de importantes obras de Bentham, quien tenía la costumbre de escribir mucho, pero dejando la mayor parte de los textos inacabados para que los completaran sus editores.
Este prólogo de Marx es con razón citado constantemente. Resume varias cosas: los temas principales bajo los que aborda su crítica; una cronología de sus estudios sistemáticos en Economía Política; una síntesis, no un resumen de sus principales conclusiones en lo que hoy conocemos como Materialismo Histórico y la referencia a que fué Engels quien llegó de manera independiente y por otra vía a las mismas consideraciones. Es un material de estudio obligado en Economía Política. He subrayado las conclusiones fundamentan la concepción materialista histórica del desarrollo de la economía y la sociedad.
PROLOGO A "CONTRIBUCIÓN A LA CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLITICA".
1859
Karl Marx
Estudio el sistema de la economía burguesa por este orden: capital, propiedad del suelo, trabajo asalariado, Estado, comercio exterior, mercado mundial. Bajo los tres primeros títulos, investigo las condiciones económicas de vida de las tres grandes clases en que se divide la moderna sociedad burguesa; la conexión entre los tres títulos restantes salta a la vista. la primera sección del libro primero, que trata del capital, contiene los siguientes capítulos: 1. La mercancía; 2. El dinero o la circulación simple; 3. El capital en general. los dos primeros capítulos forman el contenido del presente fascículo. Tengo ante mí todos los materiales de la obra en forma de monografías, redactadas, con grandes intervalos de tiempo para el esclarecimiento de mis propias ideas y no para su publicación; la elaboración sistemática de todos estos materiales con arreglo al plan apuntado, dependerá de circunstancias externas.
Aunque había esbozado una introducción general, prescindo de ella, pues, bien pensada la cosa, creo que el adelantar los resultados que han de demostrarse, más bien sería un estorbo, y el lector que quiera realmente seguirme deberá estar dispuesto a remontarse de lo particular a lo general. En cambio, me parecen oportunas aquí algunas referencias acerca de la trayectoria de mis estudios de economía política.
Mis estudios profesionales eran los de Jurisprudencia, de la que, sin embargo, sólo me preocupé como disciplina secundaria, al lado de la filosofía y de la historia. En 1842-1843, siendo redactor de la Rheinische Zeitung, me vi por vez primera en el trance difícil de tener que opinar acerca de los llamados intereses materiales. Los debates de la Dieta renana sobre la tala furtiva y la parcelación de la propiedad del suelo, la polémica oficial mantenida entre el señor Von Schaper, a la sazón gobernador de la provincia renana, y la Rhinische Zeitung, sobre la situación de los campesinos del Mosela, fue lo que me movió a ocuparme por vez primera de cuestiones económicas. Por otra parte, en aquellos tiempos en que el buen deseo de “marchar a la vanguardia” superaba con mucho el conocimiento de la materia, la Rheinische Zeitung dejaba traslucir un eco del socialismo y del comunismo francés, teñido de un tenue matiz filosófico. Yo me declaré en contra de aquellas chapucerías, pero confesando al mismo tiempo francamente, en una controversia con la Allgemeine Augsburger Zeitung, que mis estudios hasta entonces no me permitían aventurar ningún juicio acerca del contenido propiamente dicho de las tendencias francesas. Lejos de esto, aproveché ávidamente la ilusión de los gerentes de la Rheinische Zeitung, quienes creían que suavizando la posición del periódico iban a conseguir que se revocase la sentencia de muerte ya decretada contra él, para retirarme de la escena pública a mi cuarto de estudio.
Mi primer trabajo, emprendido para resolver las dudas que me asaltaban, fue una revisión crítica de la filosofía hegeliana del derecho, trabajo cuya introducción vio la luz en los Deutsch-Franzosische Jahrbücher, publicados en París en 1844. Mis investigaciones desembocaban en el resultado que sigue:
Tanto las relaciones jurídicas como las formas de Estado no pueden comprenderse por sí mismas ni por la llamada evolución general del espíritu humano, sino que radican, por el contrario, en las condiciones materiales de vida cuyo conjunto resume Hegel, siguiendo el precedente de los ingleses y franceses del siglo XVIII, bajo el nombre de, y que la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la economía política. En Bruselas, adonde me trasladé en virtud de una orden de destierro dictada por el señor Guizot, hube de proseguir mis estudios de economía política, comenzados en París. El resultado general a que llegué, y que, una vez obtenido, sirvió de hilo conductor a mis estudios, puede resumirse así: en la producción social de su existencia, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se eleva un edificio [Uberbau] jurídico y político y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material determina [bedingen] el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes, o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí.
De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica se revoluciona, más o menos rápidamente, todo el inmenso edificio erigido sobre ella. Cuando se estudian esas revoluciones, hay que distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos en las condiciones económicas de producción y que pueden apreciarse con la exactitud propia de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en una palabra, las formas ideológicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de sí, no podemos juzgar tampoco a estas épocas de revolución por su conciencia, sino que, por el comentario, hay que explicarse esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan, o, por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización. A grandes rasgos, podemos designar como otras tantas épocas progresivas de la formación económica de la sociedad, el modo de producción asiático, el antiguo, el feudal, y el moderno burgués. Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso social de producción; antagónica no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que proviene de las condiciones sociales de vida de los individuos. pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la solución de este antagonismo. Con esta formación social se cierra, por tanto, la prehistoria de la sociedad humana.
Friedrich Engels, con el que yo mantenía un constante intercambio escrito de ideas desde la publicación de su genial bosquejo sobre la crítica de las categorías económicas, en los Deutsch-Franzoisische Jahrbücher, había llegado por distinto camino (Véase su libro La Situación de la Clase Obrera en Inglaterra) al mismo resultado que yo. Y cuando en la primavera de 1845 se estableció también en Bruselas, acordamos contrastar conjuntamente nuestro punto de vista con el ideológico de la filosofía alemana. En el fondo, deseábamos liquidar nuestra conciencia filosófica anterior. El propósito fue realizado bajo la forma de una crítica de la filosofía posthegeliana. El manuscrito -dos gruesos volúmenes en octavo- llevaba ya la mar de tiempo en Westfalia, en el sitio en que había de editarse, cuando nos enteramos de que nuevas circunstancias imprevistas impedían su publicación. En vista de esto, entregamos el manuscrito a la crítica roedora de los ratones, muy de buen grado, pues nuestro objeto principal: esclarecer nuestras propias ideas, estaba conseguido. Entre los trabajos dispersos en que por aquel entonces expusimos al público nuestras ideas, bajo unos u otros aspectos, sólo citaré el Manifiesto del Partido Comunista, redactado en colaboración con Engels, y mi Discurso sobre el Libre Cambio. Los puntos decisivos de nuestra concepción fueron expuestos por vez primera, científicamente, aunque sólo en forma polémica, en mi escrito Miseria de la Filosofía, publicada en 1847 y dirigida contra Proudhon. La publicación de un estudio escrito en alemán sobre el Trabajo Asalariado, en el que recogía las conferencias dictadas por mí en la Asociación obrera alemana de Bruselas, fue interrumpida por la revolución de Febrero, que trajo como consecuencia mi alejamiento forzoso de Bélgica.
La publicación de la Neue Rheinische Zeitung, en 1844-1849, y los acontecimientos posteriores, interrumpieron mis estudios económicos, que no pude reanudar hasta 1850, en Londres. Los inmensos materiales para la historia de la economía política acumulados en el British Museum, la posición tan favorable que brinda Londres para la observación de la sociedad burguesa, y, finalmente, la nueva fase de desarrollo en que parecía entrar ésta con el descubrimiento de oro de California y de Australia, me impulsaron a volver a empezar desde el principio, abriéndome paso de un modo crítico, a través de los nuevos materiales. estos estudios me llevaban, a veces, por sí mismos, a campos aparentemente alejados en los que tenía que detenerme durante más o menos tiempo, pero fue la imperiosa necesidad de ganarme la vida lo que redujo el tiempo de que disponía. Mi colaboración desde hace ya ocho años en el primer periódico anglo-americano, el New York Tribune, me obligaba a desperdigar extraordinariamente mis estudios, ya que sólo en casos excepcionales me dedico a escribir crónicas periodísticas. Los artículos sobre los acontecimientos más salientes de Inglaterra y el continente formaban una parte tan importante de mi colaboración, que esto me obligaba a familiarizarme con una serie de detalles de carácter práctico situados fuera de la órbita de la ciencia económica propiamente dicha.
Este esbozo sobre la trayectoria de mis estudios en el campo de la economía política tiende simplemente a demostrar que mis ideas, cualquiera que sea el juicio que merezcan, y por mucho que choquen con los prejuicios interesados de las clases dominantes, son el fruto de largos años de concienzuda investigación. Y a la puerta de la ciencia, como a la puerta del infierno, debiera estamparse esta consigna:
Qui si convien lasciare ogni sospetto
Ogni viltá convien che que sia morta
“Abandónese aquí todo recelo. Mátese aquí cualquier vileza”. (Dante).
Karl MARX
Londres, enero de 1859
Aunque se refiere como el fundador de la Teoría de la Utilidad en Economía Política a Carl Menger, se considera que Alfred Marshall, elaboró la Síntesis Neoclásica. Una referencia general a Marshall se encuentra en la siguiente dirección:
http://es.wikipedia.org/wiki/Alfred_Marshall
Buscando la versión original de Principios de Economía de Alfred Marshall, me encontré con estos artículos, que aportan resumidamente, una visión panorámica de la vida y obra de un fundador, diría, de la economía matemática.
ALFRED MARSHALL: EL PENSADOR (I)
Manuel Andrés Guerrero, en gestiopolis.com
Alfred Marshall, (1842-1924). Se considera como uno de los padres de la economía ortodoxa moderna, junto a León Walras. Durante su juventud logro una excelente preparación universitaria en matemáticas, pero a parte de esto también se distinguió por sus fuertes sentimientos humanitarios, relativos a mejorar la calidad de vida de las personas, permaneció en Cambridge después de graduarse de su licenciatura en matemáticas, pero pronto incursionó en la lectura de la metafísica, la ética y la economía, siendo esta última por la que más interés mostró, al punto de impartir la cátedra de economía en la misma universidad de Cambridge.
Si bien Jevons se había declarado el campeón de la teoría marginalista, Marshall experimentó entre sus estudiantes y colegas durante más de 20 años antes de exponer sus ideas en 1890, cuando publicó sus Principios De Economía.
Marshall era consciente del cambio a través del tiempo de las teorías y las ideas alimentadas por la inquietud humana, así que trataba de combinar su preparación matemática con sus fundamentos en historia, para así poderse adaptar más fácilmente a esas fluctuaciones.
Como mencionamos anteriormente, ya en 1870 había comenzado su trabajo en la fundamentación matemática de su teoría, complementándola con técnicas gráficas, pero solo cuando tuvo todo el material listo, lo que incluye un desarrollo matemático más riguroso, con gráficas más elaboradas, pies de página e inclusive apéndices, entregó al mundo su trabajo para que fuera discutido. Sin embargo sus juicios en extremo equilibrados lo llevaron en varias ocasiones a emitir declaraciones vagas e indecisas cayendo en lo que parecía ser un inoperante relativismo.
Para Marshall "la economía política o economía, es el estudio de la humanidad en las ocupaciones ordinarias de la vida; examina esa parte de la acción individual y social que está mas estrechamente conectada con la obtención y el uso de los requisitos materiales del bienestar" |
Si bien aquí se hace referencia a la economía política y a la economía debe distinguirse que mientras la una reflejaba la relación entre economía y la política la segunda está íntimamente conectada con los juicios normativos, es decir, que abarca cuales debían de ser las metas de la sociedad, sin embargo el trabajo de Marshall, refleja que su fuerte se hallaba en el arte de la economía que es capaz de relacionar la ciencia positiva con las metas normativas; es decir que se concentró en la aplicación de la teoría y en la teoría aplicada.
Como era de esperarse asumió una posición bastante conciliadora en cuanto a la definición particular de la economía y planteaba que cada economista podía asumir el concepto como mejor se ajustara a sus inclinaciones, esto con el fin de optimizar su desempeño.
A diferencia de los clásicos, Marshall estaba convencido que la economía tenia la tarea principal, de eliminar la pobreza a tal punto que reclamó a Ricardo el hecho de no entender que la pobreza genera más pobreza, dado que la falta de recursos en las familias no garantizan, ni la salud, ni la preparación para permitirles ganar más.
Al considerar el método de Marshall se debe tener muy presente que su habilidad matemática le había permitido manejar con destreza esa herramienta en el campo de la economía y que también comprendía que la construcción de modelos abstractos era un punto vital dentro de las construcciones económicas; sin embargo pudo señalar que considerar a la sociedad estable era un error clásico que la combinación de teoría abstracta y análisis histórico podía corregir; talvez por esto tampoco prestó gran atención a que si los economistas usaban tal o cual método, o inclusive si usaban varios a la vez, de hecho, aceptó esta diversidad que proporcionaba diferentes puntos de vista sobre el funcionamiento de la economía.
El método marshalliano era consciente que las comodidades del laboratorio y que las facilidades para la experimentación no estaban disponibles para los economistas así que como estos no pueden mantener constantes todas las variable deben experimentar a nivel teórico, imponiendo supuestos; la técnica central en este caso es el llamado CETERIS PARIBUS que quiere decir “siendo otras cosas igual” y resulta ser una excelente opción siendo que la pérdida de realismo es controlada.
En sí el procedimiento marshalliano limitaba el problema al equilibrio parcial con la mayoría de las variables constantes para luego con mucho cuidado ir permitiendo su movilidad de “una cosa a la vez”.
Esta técnica metodológica estaba relacionada muy de cerca con el convencimiento que los análisis y conclusiones del corto plazo de una causa en particular pueden ser incorrectos al ser aplicados en el largo plazo. Más concretamente, se considera que a través del tiempo la oferta refleja cambios más marcados que la demanda.
Los cuatro tiempos convencionales de Marshall son: el periodo de mercado, en el cual la oferta es fija y perfectamente inelástica. El corto plazo en este se alcanza a cambiar la producción y la oferta mas no la planta instalada. El largo plazo, ya a este nivel todos los costos son variables. El periodo secular, en este no solo varía la tecnología sino la composición poblacional.
Pasando a otro tema, se había formado a finales del siglo XIX una gran controversia alrededor de la teoría del precio o del valor en cuanto a la mayor o menor influencia de la oferta y de la demanda. Mientras los clásicos enfatizaban en la oferta, los neoclásicos lo hacían en el lado de la demanda.
Marshall se había situado en un punto donde trataba de defender según él la verdad, a parte de que sus planteamientos eran inclusive anteriores a los de Jevons, Menger y Walras, para él entre más corto fuera el periodo más importante sería el poder de la demanda para fijar el precio; por el contrario en cuanto más se prolongaba el factor tiempo, cobraba mayor relevancia la influencia de la oferta. En sí Marshall condenaba al fracaso cualquier intento unicausal de explicación de las variaciones del precio y del valor.
Una de las criticas más interesante generada por Marshall es la del mal uso por parte de los economistas del análisis marginal, como si este fuera el omnipotente determinante del valor del todo, cuando la verdad se trata de entender la marginalidad como el campo donde actúan las fuerzas que gobiernan el valor del todo y no de afirmar que la utilidad marginal o el costo marginal determinan el precio, ya que estos, gracias a la mutua interacción de los factores también son determinados en el margen.
La anterior observación está muy relacionada con la concepción de la causación unidireccional que Jevons y Menger habían señalado; es decir, que la demanda, la oferta y el precio interactúan entre sí mutuamente en el espacio marginal para determinar sus respectivos valores.
Siempre se mostró muy interesado por la economía ricardiana, tanto así que rechazó la declaración de la demolición de la teoría del valor de Ricardo por parte de Jevons y de otros Marginalistas, con el triunfo aplastante de la teoría de la demanda.
En el siguiente artículo profundizaremos más en los detalles de los planteamientos del equilibrio parcial de Marshall el cual nos ayudará a llegar al análisis de la economía agregada a través de modificaciones al hacerlo cada vez menos parcial.
ALFRED MARSHALL: SUS CONCEPTOS ECONÓMICOS (II)
Manuel Andrés Guerrero, en gestiopolis.com
En el artículo anterior pudimos apreciar los fundamentos que hacen de Marshall uno de los más grandes pensadores de la historia económica. Ahora ahondaremos un poco en sus conceptos y en sus principios económicos.
En primer lugar señalemos que la contribución más importante de Marshall a la teoría de la demanda fue la formulación clara del concepto de elasticidad precio de la demanda, donde el precio y la cantidad demandada se relacionan inversamente.
El grado de la relación entre el cambio en el precio y el cambio en la cantidad demandada se manifiesta mediante el coeficiente de la elasticidad del precio, que es la relación de signo negativo entre el porcentaje de cambio de la cantidad demandada sobre el porcentaje de cambio en los precios.
Es decir que si el precio disminuye en un 1% y la cantidad demandada aumenta en un 1% el gasto o el ingreso total permanecerán sin cambio y el coeficiente será 1. Si el; precio disminuye y el gasto o el ingreso aumenta el coeficiente será mayor a 1 y se dirá entonces que el precio es elástico, por el contrario si el precio disminuye y la cantidad demandada aumenta en un porcentaje menor entonces el coeficiente será menor a 1 y entonces el precio será inelástico.
En cuanto a como asumía la utilidad, Marshall manejó una función aditiva. Y suponía que los individuos consumían por la utilidad obtenida. Así que su función consideraba la utilidad de cada bien por separado, por lo tanto se ignoraron las relaciones de complementariedad y sustitución.
Para facilitar su trabajo, Marshall supuso que la utilidad era medible a través del precio. Pero también señaló que la principal preocupación de la teoría de la demanda era determinar la forma de las curvas de la misma. El, aceptó la utilidad marginal decreciente y formuló la condición de equilibrio que daría el máximo de utilidad a un individuo que consumiera muchas mercancías. Esto es que en equilibrio el consumidor gastará de modo que la ultima unidad monetaria gastada en cualquier bien final tenga la misma utilidad marginal que si la gastara en cualquier otro bien.
De lo anterior se desprende el concepto de utilidad marginal del dinero, la utilidad marginal de un solo bien es igual a su precio multiplicado por la utilidad marginal del dinero. En efecto Marshall supuso que el efecto ingreso debido a pequeños cambios en la cantidad de dinero eran despreciables y no supo distinguirlo del efecto sustitución ya que no tenia las herramientas teóricas necesaria.
Por lo anterior Marshall incursiono en la economía del bienestar empezando por el concepto de excedente del consumidor donde los consumidores miden por el precio la utilidad marginal del ultimo bien consumido, pero también miden los intramarginales. La diferencia entre lo que realmente pagan y lo que estarían dispuestos a pagar es el excedente del consumidor. Un elemento importante es que el asumió el agregado del excedente de los consumidores antes que el individual.
El excedente de Marshall es un medio válido para representar las ganancias en la utilidad obtenida por consumir el bien, pero dentro de los supuestos que existe una función de utilidad aditiva que ignora las relaciones de sustitución y complementariedad y que el efecto ingreso es despreciable o sea que la utilidad marginal del dinero es constante.
En cuanto a los impuestos y el bienestar utilizó su excedente de los consumidores llegando a la conclusión que para empresas con costos constantes los impuestos y los subsidios eran indeseables, sin embargo en el caso de una empresa con costos decrecientes los impuestos y los subsidios podían contribuir a un aumento del bienestar y la sociedad se vería beneficiada de gravar estas industrias.
Lastimosamente ya que las bases no son sólidas la practicidad de la política es cuestionable. Sin embargo el motor de fondo que se quería mostrar era que los mercados libres no eran del todo eficientes y que la intervención podía acercarlos mas al optimo.
En la teoría de la oferta contribuyó acertadamente con la conceptualización de los tiempos, el corto plazo dividió los costos en fijos y variables con lo cual evalúo una serie de circunstancias de la empresa en las cuales señalo sus características. En el largo plazo diferencio entre las economías internas y las externas para explicar los procesos de crecimiento de las empresas.
La distribución también fue tocada por sus escritos donde solucionó el problema de medir los productos marginales al calcular lo que el llamó producto neto en el margen, así que si se necesita un trabajador extra su producto neto es la adición del trabajador al ingreso total menos el costo agregado de la herramienta que usa.
Con su concepto de cuasi renta no solo ayudó a la comprensión del funcionamiento del sistema de mercado sino que resolvió parte de la controversia entre clásicos y neoclásicos en cuanto a la línea de causa efecto de los precios. Mientras los clásicos argumentaban que los pagos de los factores de producción a excepción de la tierra determinaban los precios. Los precios de los bienes finales dependían de los costos de producción en el margen debido a que no hay renta en el margen los salarios la ganancia y el interés determinaban los precios. O sea que los precios se determinaban en el lado de la oferta. Para los marginalistas en cambio, los pagos de los factores de producción son determinados por el precio.
Para Marshall, ya sea que un pago del factor de producción determina el precio o que sea determinado por el precio, depende del tiempo que se considere y de la perspectiva que se asuma. Así que para la tierra, los salarios, la ganancia y el interés juegan un papel importante las elasticidades y los puntos de vista para determinar quien determina a quien y bajo que circunstancias.
En cuanto al equilibrio se puede diferenciar entre equilibrio estable e inestable pero lo más curioso es que Marshall a diferencia de Walras tomó como variable independiente la cantidad y no los precios con lo que el decía que los ajustes se darían a través de la oferta que se pusiera en el mercado y que el precio dependía de esta.
Los conceptos de estable e inestable dependen de que los puntos de equilibrio bajo presiones que cambien este estado regresan o no a la posición de equilibrio o en un caso más especial se crea otro equilibrio. Pero no importa como lo tomemos es importante entender que las conclusiones son las mismas cuando la curva de demanda es descendente y la de oferta ascendente. No es lo mismo cuando la curva de oferta se sesga hacia abajo y a la derecha la estabilidad del equilibrio dependerá de los sesgos relativos de las curvas de oferta y demanda y de los supuestos de comportamiento utilizados.
Las sugerencias de Marshall en cuanto a política económica de empleo y depresión estaban inscritas en los pensamientos de J.S. Mill, primero sugirió que había que controlar los mercados para que el crédito no se expanda excesivamente en periodos de confianza empresarial, y la segunda cuando la recesión ocurre los gobiernos pueden ayudar a restaurar la confianza empresarial al garantizar a las empresas contra el riesgo.
Para terminar es importante anotar que Marshall inspiró una gran serie de discusiones alrededor de sus escritos, conceptos y propuestas, con lo que es mas claro el papel tan importante que jugó dentro de la creación y consolidación de la línea ortodoxa de la economía contemporánea.
En el Diario Co Latino, recibí una serie de ataques por parte de Roberto Salazar Candel, un ex docente de la Facultad de Ciencias Económicas, del que tengo un vago recuerdo y no me explico las causas de estas agresiones. Sin embargo por la magnitud de las mentiras y el respeto a la comunidad universitaria, envié la siguiente respuesta al Co Latino.
Ciudad Universitaria, San Salvador, 27 de Abril de 2007
Director.
Diario Latino.
Señor Director:
Un respetuoso saludo. En atención al derecho de respuesta, solicito se publique en su periódico la presente, de ser posible en el mismo espacio en donde he sido atacado con bajeza. He sido agredido con mentiras como las que el Señor Roberto Salazar Candel profiere en su columna “Aunque Usted no lo crea…desde Chile”, del viernes 27 de abril del corriente año.
El Señor Salazar Candel se refiere a mi persona de la manera siguiente:
“Un sociólogo frustrado que creo nunca se graduó de nada. Sin postgrados, sin experiencia académica profesional…” Esto es simplemente una mentira, una agresión escrita basada en que él (Salazar Candel) “cree” que nunca me gradué de nada. La misión de Salazar Candel es desinformar sobre mi persona y por ello aclaro que miente sobre mi formación académica. Para empezar tengo estudios de post grado, soy Maestro en Administración de Empresas en Consultoría Empresarial, de la Universidad de El Salvador. Salazar Candel ignora (debe ser ignorante en muchas cosas más, con seguridad) que también soy Licenciado en Economía de la Universidad de El Salvador y soy también Licenciado en Sociología de la Universidad de Costa Rica. Si verdaderamente existiera interés en decir la verdad debería Salazar Candel indagar en las Universidades mencionadas la validez de mis afirmaciones y luego disculpar públicamente la flojera de su pluma o de su cerebro; a Usted Señor Director por el respeto que merece, le puedo enviar fotocopias o archivos electrónicos de mis títulos en caso de ser requerido. Salazar Candel MIENTE sobre mi formación académica.
Sobre mi experiencia académica profesional, el (Salazar Candel) dice que no la tengo. También MIENTE. Tengo más de 20 años de ser profesor e investigador universitario. He impartido diversas materias especializándome en Economía Política; cuando él (SC) llegó de visita a su ex Facultad, “ tipo 6 de la tarde” no me encontró porque a esa hora imparto mi clase de Economía Política. Es decir desarrollo mi trabajo como Director de Escuela de Economía combinándolo con el de profesor. Creo que todo funcionario académico no debe despegarse de su función docente, aún cuando la Facultad o Universidad se encuentren sin tener habilitadas todas sus instalaciones y servicios. También he sido consultor de organismos nacionales e internacionales. Toda esta información se encuentra en mi currículum vitae, copia de atestados correspondientes enviaré en caso de ser requeridos.
Salazar Candel no puede creer que soy el Director de la Escuela de Economía. Menos podrá creer que fui Secretario de Planificación y Secretario de Relaciones Internacionales de la UES y Sub Director del Instituto de Investigaciones Económicas.
No veo porqué tenga que sentirme frustrado en el campo de la Sociología. Recibí, considero, una de las mejores formaciones en la disciplina en el último tramo del programa regional de la Escuela Centroamericana de Sociología. Me propuso para una beca en la UCR el Doctor Rafael Menjívar, considerándome un estudiante aventajado que asimilaría la formación científica. Yo recuerdo como Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y como Rector de la UES al Doctor Menjívar, pero no recuerdo como Decano ni como Director de Departamento a Salazar Candel. En mi vida académica tiendo siempre a recordar a personalidades significativas. En algunas ocasiones he iniciado la lectura de la columna de Salazar Candel en Diario Latino, pero la dispersión con que escribe, me han hecho abandonarla. Un compañero investigador me insistió en que leyera el artículo con el ataque a mi persona y aún así me fue difícil leerlo completo. Salta de una cosa a la otra, no trata los temas sistemáticamente. En mi caso, en pocas líneas escribe una gran cantidad de denuestos y falsedades, incluso, en contra de la UES.
Cuando hice la defensa de mi tesis para graduarme de Licenciado en Sociología en la UCR el tribunal examinador sugirió la publicación de los temas centrales que aparecieron en la Revista de la Universidad de Costa Rica. No veo porqué tenga que sentirme como un Sociólogo frustrado por esto, al contrario me sentí estimulado para continuar con mi formación en la disciplina. Probablemente para Salazar Candel los estudios de Sociología sean frustrantes pero para mí son apasionantes. Incursioné varios años en investigaciones en Polemología, por si no lo sabe Salazar Candel, es la designación para la Sociología Militar y publiqué mis trabajos en Francia y Costa Rica. Tengo cerca de 25 artículos publicados, en revistas y libros, algunos de ellos están disponibles en Internet. Me han dado mucha satisfacción por los reconocimientos vía electrónica que he recibido que confirman que han sido de utilidad académica. En la actualidad hago esfuerzos por vincular a la Escuela de Economía con la corriente mundial de la nueva rama de la Ciencia, la Socioeconomía y hemos propuesto la creación de una Maestría en Economía del Desarrollo, en cooperación con la Universidad Nacional de Costa Rica. Hemos realizado el Primer Seminario Docente Estudiantil sobre la Enseñanza de la Matemática en Ciencias Económicas y montado el primer blog de la Escuela de Economía. No veo que esto tienda a formar personas que se vuelvan pandilleros de la UES o de la calle como afirma Salazar Candel. Y los que huyen al Norte o a otro país, no son responsabilidad de la UES, sino de un modelo y sistema económico y gobierno represivo, excluyente, dependiente, inepto y pro oligárquico.
Estoy luchando porque la materia de Sociología en la Facultad de Ciencias Económicas, sea impartida por profesionales de la Sociología exclusivamente. Creo que esto garantizará la transmisión de un conocimiento sistemático sobre esta Ciencia.
He recibido a mucha honra, la propuesta de la Junta Directiva de la Asociación Salvadoreña de Sociología, de respaldarme en una candidatura a Rector de la Universidad de El Salvador en el proceso electoral que se avecina. Me siento honrado, realizado y no frustrado al ser Sociólogo.
Carlos Evaristo Hernández
Director
Escuela de Economía
Universidad de El Salvador
Lo que Salazar Candel escribió en Co Latino (Aunque Usted no lo crea...desde Chile, 27 de abril del 2007) en lo que se refiere a mi persona y a la UES, fué lo siguiente:
"Y me queda la UES; visitada durante la huelga pero cuando aún había clases. Fui a mi antigua Facultad de Ciencias Económicas, de la cual fui Director de Departamento y Decano. Querría ver cómo andaba mi ex casa y aprovechar saludar algún conocido o autoridad. Y siendo vespertina llegué tipo 6 de la tarde. Todo era un basurero. No había nadie, solo alguien que salía y comentó que Evaristo Hernández era el jefe de economía (que tampoco estaba). No podía creerlo. Un sociólogo frustrado que creo nunca se graduó de nada. Sin postgrados, sin experiencia académica profesional, y dirigiendo “mi” Escuela de Economía: cuna de los postgrados, maestrías, docencia en universidades de América Latina, asesorías a gobiernos de la misma, experto de CEPAL, consultor internacional, publicaciones en revistas de prestigio, etc. Y gracias a profesores como Rafael Menjívar, Carlos Rodríguez, Oscar Quinteros, Gustavo Cañas Viana y otros. Con la cuna actual estaría de pandillero (de la UES o la calle) o huyendo al norte. Este es el ejemplo idiota que ilustra hasta donde ha llegado la corrupción en el país: nuestra Alma Máter, saqueada por verdaderas pandillas de seudo académicos docentes, coaligados a camarillas de falsos estudiantes, engañando a miles de jóvenes que, juntos a sus familias, sueñan con ser profesionales; y a costillas de un pueblo con más del 40% de pobres y cuya única salida para el desarrollo es elevar la educación, a todo nivel, incluyendo la superior. Y un país sin una Universidad de Verdad -como lo fue la UES- no tiene salida, aún con…¡¡las benditas remesas!!"
REINICIAMOS CLASES EL LUNES 23 DE ABRIL
PARA TODA LA UES ES DIA NORMAL DE TRABAJO
NUEVA DIRECCION DEL BLOG DE LA ESCUELA DE ECONOMIA:
http://escuela-de-economia.blogspot.es/
POR FAVOR TOMEN NOTA
1. El material que "entra" para el primer parcial es el comprendido en la "noticia" denominada "Sobre el Concepto de Economía Política", en este mismo blog. Desde luego que el libro en francés de Montchretien, no será evaluado, pero sí se requiere tener los conocimientos básicos de aspectos teóricos e históricos: concepcto científico de economía politica, principales contenidos teoricos en Aristóteles, marxismo y marginalismo, temática principal. Hasta la lección dos del "panorama de la economía política".
2. A pesar del cierre de las instalaciones de la UES, que puede ser objeto de estudio de la Economía Política porque son intereses económicos expresados políticamente, con actos de violencia no armada, mantendremos la fecha de las evaluaciones.
3. La forma de comunicarnos será por medio de este blog.
Una puntualización de los contendios de la denominada Nueva Economía Política, pone de relieve el énfasis político de la economía, en el mundo actual y pese a los intentos de constuir una economía divorciada de los problemas del poder y casada con los problemas del comportamiento individual o la medición de los recursos y su uso.
http://es.wikipedia.org/wiki/Nueva_econom%C3%ADa_pol%C3%ADtica
EVALUACIONES
- PRIMER EXAMEN PARCIAL : 20%
CONTENIDO: CONCEPTO DE ECONOMIA POLITICA
FECHA: MATES 17 Y MIERCOLES 18 DE ABRIL DE 2007
- SEGUNDO EXAMEN PARCIAL: 20%
CONTENIDO: ANTECEDENTES HISTORICOS
ARISTÓTELES
ADAM SMITH
FECHA: MIÉRCOLES 30 Y JUEVES 31 DE MAYO DE 2007
- TERCER EXAMEN PARCIAL: 20%
CONTENIDO: CORRIENTES Y ESCUELAS
CAPITALISTA
SOCIALISTA
FECHA: JUEVES 05 Y VIERNES 06 JULIO DE 2007
ESCRITO
SELECCIÓN TEMA: 5%
PRIMER AVANCE: 5%
SEGUNDO AVANCE: 10%
EXPOSICIÓN
PRESENTACION: 5% (PERSONAL)
MATERIAL DIDACTICO: 5%
CONTENIDO: 10% (DOMINIO DEL TEMA)
ANGIE CALDERON
GRUPOS DE ECONOMÍA POLÍTICA I
1. Chávez Hernández Dennis Gerardo CH03026
Ticas Cerén José Cristóbal TC03006
2. Garay Jandres José Abraham GJ03002
Cruz Jorge Luís CC04033
3. Sánchez Cruz Jennifer Mewsette SC05017
Martínez Mejía Evelin Patricia MM05038
Corvera Alvarado Kelly Marlene CA05007
4. Zelaya Montes Gloria Evelin ZM03012
Martínez Díaz Susana Beatriz MD04006
García Fabián Salvador Alexander GF98014
5. Quinteros Escalante Iveth Guadalupe QE05002
Bonilla Quinteros Iliana Marcela BQ05001
Alas Alas Flor Margarita AA05061
6. Gutiérrez Martínez Armando Antonio GM01064
Orellana Hernández Carlos Manuel OH95009
7. Castillo Hernández Sandra Carolina CH04034
Meza Quezada Santiago Josué MQ04006
Vásquez Carmona Jorge Alberto VC05019
8. Soriano Ramírez Karen Abigail SR04045
Pintin Hernández Álvaro Enrique PH04017
Rosa Pasasin Abner Neftali RP04030
9. Landaverde Santos Arminda LL99006
Rivas Ramos Thelma Yesenia RR04087
Ticas Cerén José Cristóbal TC03006
10. Cáceres Gómez Melvin Arnulfo CG04003
Osorto Rivera Guiselle Cecilia OR01015
Hernández Flores Keila Yamileth HF03007
11. Palacios Chávez Herbert Nahum PC01005
Paniagua Menjivar Juan Carlos PM04007
Meléndez Quevedo José Alejandro MQ00004
12. Solórzano Oscar Alejandro SS02033
Tejada Geovanny Alexander TT04001
Fuentes González Cristian Alexander FG04029
13. Jiménez Pérez Victor Alfonso JP03001
Recinos Irma Elena
Castillo Orellana José Elmer CO03004
14. López Guillen Ivania Yamileth LG03019
Vásquez Vásquez Iveth Noemí VV02026
Suria Valencia Yeny Carolina SV03021
NOTAS:
• L@s alumn@s que no se encuentren en la lista o su nombre este incorrecto presentarse al Centro de Computo.
• Recordatorios:
Primer Parcial 17 y 18 de Abril de 2007 (martes y miércoles)
Segundo Parcial 30 y 31 de Mayo de 2007 (miércoles y jueves)
Tercer Parcial 05 y 06 de Julio de 2007 (jueves y viernes)
Presentación de Tema de Trabajo: 18 de Abril de 2007
Primer Avance de Trabajo: 31 de Mayo de 2007
Avance Final y Exposiciones: desde 18 de Junio de 2007
Economía Política: Una definición
La Economía Política puede definirse, a nuestro juicio, como la ciencia que estudia la producción de la riqueza social, su distribución entre las clases sociales en relación con el funcionamiento del Estado. La ciencia tiene dos componentes, la Economía y la Política, cada una de ellas tiene sus propias dimensiones: la Economía trata de la riqueza y la Política del poder; la Economía Política, para decirlo de una manera simple, trata de la riqueza del poder o del poder de la riqueza, sin que ello sea un juego de palabras.
En Economía, como ciencia tenemos dos definiciones básicas: es la ciencia que trata de las relaciones sociales de producción, distribución y consumo de bienes y servicios o es la ciencia que trata de la escasez, del uso de recursos limitados para satisfacer necesidades ilimitadas. En la primera definición se va al encuentro del concepto de conflicto o lucha de clases por la propiedad o no de medios de producción y en la segunda definición al consenso social, histórico, psicológico y matemático para la optima utilización de los recursos y el poder de mercado. La primera examina el valor en la producción y la segunda en la circulación: en una, la riqueza social se mide por el acto objetivo del trabajo en otra, se mide por el acto subjetivo del consumo.
Sobre la relación entre Petty y Hobbes
Interesante nota que proporciona el dato de que Petty fué Secretario de Hobbes.
Sobre el principio filosófico social que establece el contrato social sobre la base del miedo individual, según Hobbes, puede verse un resumen en:
http://www.webdianoia.com/moderna/hobbes/hobbes_fil.htm
Nos parece que Hobbes dejó a "tiro de gol" el principio de Adam Smith de que el ser humano al perseguir su propio bienestar beneficia sin proponérselo a sus semejantes. El ser humano agresivo por naturaleza necesita para su propio beneficio la paz y cede a otros, buscando su momento de descanso en la lucha diaria, la acción natural de agresividad, se puede expresar del planteamiento de Hobbes.
Otro dato interesante sobre Petty es que se le considera fundador de la Estadística Económica.
Además, desde luego de ser uno de los primeros economistas en usar el término Economía Política.
La nota biográfica de Petty en:
http://www.libertaddigital.com/php3/opi_desa.php3?cpn=31265
Las obras de William Petty, en inglés, incluyendo su clásica "Aritmética Política" pueden verse en:
http://www.cpm.ehime-u.ac.jp/akamachomepage/Akamac_E-text_Links/Petty.html
Una breve biografía y recuento de trabajos de Stanley Jevons:
http://cepa.newschool.edu/het/profiles/jevons.htm
Definición elemental de Economía Política
En wikipedia se encuentra una definición elemental de Economía Política. Me parece que un aspecto sustancial del artículo sobre la definición es el señalamiento de que a finales del siglo XIX el "apellido" se cambia en el intento de castrar a la Economía de su contenido Político, que en definitiva es el estudio de la distribución de la riqueza entre clases sociales. Se destaca que la Economía Política tiene como fundamento a tres grandes pensadores: Adam Smith, David Ricardo y Carlos Marx. Yo añadiría a Federico Engels, cuyos trabajos de sociología política no se contienen en los trabajos de Marx, además de que fué Engels quien hizo primero la crítica de Economía Política. La Ciencia Económica Pro Capitalista, o burguesa, ha revivido el término de Economía Política y enfrenta el problema de las clases sociales con todo un arsenal teórico de Carl Menger, William Jevons, León Walras y John Keynes, que ponen como punto de partida la conducta del consumidor, incluso bajo la forma de propensión marginal a consumir en el caso de Keynes. Seguiremos investigando al respecto.
Definición de Economía Política:
http://es.wikipedia.org/wiki/Econom%C3%ADa_pol%C3%ADtica
Un momento clave en la evolución del concepto de Economía Política
Si se hiciera una explicación política de la evolución del concepto de Economía Política, podría decirse que a la ciencia se le quita el apellido (Política) con Marshall, quien resumió la Economía Clásica pegada a la Teoría Subjetiva del Valor como una reacción a la Teoría del Valor Trabajo desarrollada por Marx. Ya no es la lucha de clases el motor del desarrollo económico, como en Marx, sino la elección del consumidor para lograr su satifacción.
Un breve recorrido sobre la etimología de la palabra economía política puede encontrarse en:
http://etimologias.dechile.net/?economi.a
Problemas conceptuales originales de Economía Política: Diferencia entre los conceptos de Economía y Crematística en Aristóteles
La economía como administración patrimonial (oikos, casa; nomos, encargado) era normal en la época de Aristóteles y era anormal, pero real, el enriquecimiento por el enriquecimiento mismo, el dinero que llama dinero, el pisto que llama pisto, decimos en El Salvador. A esta dimensión del enriquecimiento per se, llama Aristóteles, crematística; con el devenir histórico la crematística vino a ser no solamente normal, sino una necesidad general y básica del capital y del funcionamiento del capitalismo.
Una explicación elemental del concepto de crematística puede verse en:
http://es.wikipedia.org/wiki/Cremat%C3%ADstica
Antoine de Montchretien: el primero en usar el término Economía Política
Se reconoce que Montchretien fué el primero en usar en el título de una obra, nos parece, y de ahí su divulgación, el término explícito de "Economía Política". Aunque algunos tratadistas nos inducen a creer que Montchretien era más literato que economista, lo que se puede observar es que tenía planteamientos sobre diversos temas muy importantes de Economía Política.
Puede verse una nota biográfica de Antoine de Montchretien en:
http://libertaddigital.es/php3/opi_desa.php3?fecha_edi_on=2003-12-14&num_edi_on=1296&cpn=16526&tipo=3&seccion=POR_D
Es bastante difícil, para nosotros, encontrar el texto de la obra clásica de Montchretien en español, he encontrado la obra para consulta "en línea" y en francés en:
http://visualiseur.bnf.fr/CadresFenetre?O=NUMM-106383&M=pagination
La Economía Política del Costo de Oportunidad: Una reflexión
Se identifica un problema central de las corrientes de Economía Política en la actualidad que consiste en la reacción de la teoría subjetiva del valor ante la teoría del valor trabajo señalando que el costo del trabajo, en Smith o el costo de la fuerza de trabajo, en Marx, es sustituido por el costo de oportunidad. A nuestro juicio, la teoría subjetiva del valor ha sido un intento de "castrar" el contenido Político de la Economía que ha cobrado auge neoliberal por el retroceso que experimentó el sistema socialista en su primera versión histórica. El trabajo que contiene esta valoración muy aguda y puntual sobre la teoría de los costos y sus implicaciones políticas puede encontrarse en:
http://www.monografias.com/trabajos10/econpol/econpol.shtml
Panorama temático de la Economía Política
Una puntualización panorámica sobre la temática que contiene la Economía Política puede verse en:
http://www.monografias.com/trabajos42/economia-politica/economia-politica.shtml
En wikipedia, se encuentra esta nota biográfica de Carl Menger:
Carl Menger (23 de febrero de 1840 - 26 de febrero 1921) fue el fundador de la Escuela Austríaca de Economía.
Menger nació en Nowy Sacz, Galizia (hoy parte de Polonia, antes de Austria). Era el hijo de una familia de nobles acomodados y su padre era abogado. Después de acudir al instituto, estudió Derecho en las universidades de Praga y Viena, y más tarde recibió un doctorado en jurisprudencia de la Universidad de Cracovia.
En los años 60 del siglo XIX Menger dejó los estudios y disfrutó de un período como periodista escribiendo y analizando noticias de mercado, primero en el Lemberger Zeitung en Lwów y después en el Wiener Zeitung en Viena. Durante el transcurso de su trabajo periodístico notó una discrepancia entre lo que la economía clásica que aprendió decía acerca de la determinación de los precios, y lo que creían los participantes en el mercado real.
En 1867 Menger comenzó un estudio de economía política que terminó en 1871 con la publicación de su Principios de Economía Política convirtiéndose así en el padre de la escuela austríaca de pensamiento económico. En su tiempo Principios pasó ignorado, aunque más tarde fue reconocido como una contribución a la Revolución Neoclásica.
En 1872 Menger entró en la facultad de derecho en la Universidad de Viena, y pasó los siguientes años enseñado finanzas y política económica en seminarios y conferencias a un número creciente de estudiantes. En 1873 ocupó la cátedra de teoría económica con una edad muy joven, 33 años.
En 1876 Menger comenzó a dar clase de economía política y estadística al archiduque Rodolfo de Casa de Austria, príncipe de Austria. Durante dos años Menger acompañó al príncipe en sus viajes, primero por la Europa continental y luego por las islas británicas. Se cree que también ayudó al príncipe en la composición de un escrito, publicado anónimamente en 1878, que era muy crítico con la aristocracia austríaca. Su asociación con el príncipe duraría hasta el suidicio de Rodolfo en Mayerling en 1889.
En 1878 el emperador Francisco José I (el padre de Rodolfo) le propuso para la Cátedra de Economía Política en viena. En 1900 fue diputado en el parlamento austríaco.
Durante su trabajo como profesor refinó y defendió las posiciones que tomó y los métodos que utilizó en Principios, el resultado de este trabajo fue la publicación en 1883 de Investicagiones en el Método de las Ciencias Sociales con Referencia Especial a la Economía. El libro causó una tormenta de debates, miembros de la escuela histórica de economistas comenzaron a llamar a Menger y sus alumnos "la escuela austríaca" para enfatizar su separación de la economía tradicional que se enseñaba en Alemania. En 1884 Menger respondió con la publicación de Los Errores del Historicismo en la Economía Alemana y lanzó el Methodenstreit, e debate metodológico entre las escuelas histórica y austríaca. Durante este tiempo Menger empezó a atraer a discípulos de pensamiento afín que más tarde harían sus propias contribuciones en el campo de la economía, entre los que destacaron Eugen von Böhm-Bawerk y Friedrich von Wieser.
A finales de los 1880 Menger fue convocado a liderar una comisión para la reforma del sistema monetario en Austria. Durante la siguiente década escribió multitud de artículos que revolucionarían la teoría monetaria incluyendo La Teoría del Capital (1888) y Dinero (1892). Debido a su pesimismo sobre el estado de la enseñanza en Alemania se retiró como profesor en 1903 para concentrarse en sus estudios. Murió en 1921.
Su hijo Karl Menger nació en 1902 y se convirtió en un respetado matemático.
Una notable síntesis histórica que traza los elementos constitutivos de la Economía Política Capitalista, en su vertiente del Subjetivismo y desde una posición pro capitalista, se encuentra en el trabajo de F. A. Hayek "Introducción" a Principios de Economía de Carl Menger. Hayek rescata el caracter precursor de Menger en esta corriente subjetiva, antes de los trabajos de Jevons, Walras y Marshall.
La introducción de Hayek puede verse en:
http://www.eumed.net/cursecon/textos/menger/introduccion.htm
Nosotros la hemos extractado y la presentamos a continuación:
Principios de Economía Política, Carl Menger
INTRODUCCIÓN de
F. A. HayekLa historia de la economía política es rica en ejemplos de precursores olvidados, cuya obra no despertó ningún eco en su tiempo y que sólo fueron redescubiertos cuando sus ideas más importantes habían sido ya difundidas por otros. Es también rica en notables coincidencias de descubrimientos simultáneos y de singulares peripecias de algunos libros. Pero difícilmente se encontrará en esta historia, ni en la de ninguna otra rama del saber, el ejemplo de un autor que haya revolucionado los fundamentos de una ciencia ya bien establecida y haya conseguido por ello general reconocimiento y que, a pesar de todo, haya sido tan desconocido como Carl
Menger. Apenas si existen casos paralelos al de los Principios, que tras haber ejercido un influjo firme y permanente hayan tenido —debido a causas totalmente accidentales— tan limitada difusión.Para los historiadores resulta incuestionable que la posición poco menos que excepcional alanzada por la Escuela austriaca en el proceso de desarrollo de la economía política en los últimos sesenta años se debe casi en su totalidad a los fundamentos sobre los que la asentó este gran economista. Es cierto que la fama de la Escuela de cara al exterior y el desarrollo de algunas partes esenciales del sistema se deben a los esfuerzos de sus brillantes seguidores Eugen von Böhm-Bawerk y Friedrich von Wieser. Pero no es oscurecer los méritos de estos dos hombres afirmar que sus ideas undamentales surgieron en su totalidad de Carl Menger. De no haber tenido tales discípulos, su nombre habría quedado envuelto en una suave penumbra. Tal vez habría corrido la suerte de muchos hombres capacitados, cuyas ideas se anticiparon a su tiempo pero que luego fueron olvidados. En todo caso, es prácticamente seguro que durante largo tiempo apenas habría gozado de prestigio fuera del ámbito germano-parlante. Pero la característica común de todos los partidarios de la Escuela austriaca, lo que les confirió su peculiaridad e hizo posibles sus posteriores contribuciones, fue precisamente su aceptación de las teorías de Carl Menger.
El hecho de que William Stanley Jevons, Carl Menger y Léon Walras descubrieran casi al mismo tiempo y cada uno por su lado el principio de la utilidad límite es tan conocido que no es necesario insistir en ello. Hoy se admite, en general, y con buenas razones, que el año 1871, en el que se publicaron la Theory of Political Economy de Jevons y los Principios de Menger, es el punto de partida de una nueva época en el desarrollo de la política económica. Jevons había expuesto ya sus ideas fundamentales nueve años antes, en un artículo (publicado en 1866) que apenas llamó la atención. Walras no inició la publicación de sus teorías hasta 1874. En todo caso, está bastante bien comprobada a mutua independencia de los trabajos de los tres fundadores. Aunque sus propósitos centrales —es decir, aquella parte de sus sistemas a que mayor importancia dieron sus contemporáneos— son los mismos, el carácter general y el telón de fondo de sus rabajos son tan esencialmente diferentes que se plantea de forma inevitable la pregunta de cómo es posible que por caminos tan distintos se llegara a resultados tan parecidos.
Para comprender el transfondo intelectual de la obra de Carl Menger conviene hacer algunas observaciones sobre la situación general de la economía política en aquella época. Si bien es cierto que el cuarto de siglo que media entre la aparición de los Principles de J. St. Mill (1848) y el nacimiento de la nueva escuela fue, bajo muchos aspectos, testigo del gran triunfo de la política económica clásica en el ámbito práctico, sus fundamentos, y más en concreto su teoría del valor, fueron cada vez más discutidos. Tal vez la exposición sistemática de los Principles del propio J. St. Mill contribuyó en parte, a pesar o a causa de su autocomplaciente satisfacción por el alto grado de perfección alcanzado por la teoría del valor, a una con su posterior refutación de otros puntos importantes de esta teoría, a poner al descubierto las lagunas del sistema clásico. Fuera como fuere lo cierto es que en la mayoría de los países se multiplicaron los ataques críticos y los esfuerzos por conseguir nuevos puntos de vista. Pero en ninguna parte se registró tan rápido y tan total ocaso de la escuela clásica de la economía política como en Alemania. Bajo los ataques de la escuela histórica, no sólo se abandonaron enteramente las teorías clásicas —que, por lo demás, nunca habían tenido profundas raíces en esta parte del mundo—, sino que toda tentativa de análisis teórico era saludada con profunda desconfianza. Esto era en parte el resultado de una serie de reflexiones metodológicas. Pero era, sobre todo, el producto de la acentuada animosidad con que el impulso reformista de los nuevos grupos, que se autodenominaban orgullosamente "escuela ética", se oponía a las consecuencias prácticas de la escuela clásica inglesa. En Inglaterra se estancó el progreso de la teoría económica. Mientras tanto, había surgido en Alemania una segunda generación de economistas políticos históricos, que nunca había llegado a familiarizarse con el único sistema teórico bien estructurado y desarrollado y que había aprendido, además, a considerar inútiles, si no abiertamente perjudiciales, todo tipo de especulaciones teóricas.
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La evaluación de proyectos como un sistema:
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Consideraciones preliminares para la elaboración de tesis de grado:
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La política laboral y los Encuentros Nacionales de la Empresa Privada en El Salvador:
http://www.monografias.com/trabajos13/polab/polab.shtml
El movimiento cooperativo en Quebec y El Salvador:
http://www.monografias.com/trabajos16/movimiento-cooperativo/movimiento-cooperativo.shtml
El sistema financiero en El Salvador. Enfoque general e inicial:
http://www.monografias.com/trabajos15/sis-financ-elsalvador/sis-financ-elsalvador.shtml
El déficit fiscal en El Salvador
http://www.ilustrados.com/publicaciones/EpAFAylpVynMZUURlY.php
Notas para un testimonio: Ciudad Universitaria, San Salvador, 30 de julio de 1975:
http://www.monografias.com/trabajos15/masacre-san-salvador/masacre-san-salvador.shtml
Una interesante recapitulación histórica de las teorías del Estado se encuentra en el estudio del Dr. Joaquín Hernández Callejas titulado "Mito y Realidad del Estado":
http://www.monografias.com/trabajos14/mitoyestado/mitoyestado.shtml
A manera de presentación
Esta aportación de Engels, constituye un fundamento para argumentar que la Economía es tanto la Ciencia de la Riqueza, la Ciencia de la Producción como la Ciencia del Trabajo, pues en definitiva, el trabajo es la base de la producción y consecuentemente de la riqueza social. También en este estudio se sustenta el principio socialista del trabajo como necesidad vital del ser humano y por ende la aspiración de construir una sociedad humana que tenga como principio de su organización, estos elementos, comparada y simultáneamente considerados:
1. Que todo ser humano tenga trabajo.
2. Que todo ser humano tenga como retribución a su trabajo, los bienes y servicios necesarios, históricamente considerados, para llevar una vida digna.
3. Que la remuneración se diferencie en base a la clase de trabajo desempeñada, por calidad, complejidad y riesgo.
4. Que la remuneración se diferencie por la cantidad de trabajo desplegada.
La aspiración de construir una sociedad en donde el status social se adquiera por los méritos del trabajo y no por la explotación del trabajo tiene raíces económicas, filosóficas y sociológicas en argumentaciones como las que Engels presenta en este estudio. Por ello lo reproducimos.
F. Engels
El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre.
Escrito: En 1876. [1]
Primera edición: En revista Die Neue Zeit, Bd. 2, N° 44, 1895-1896.
Esta edición: Marxists Internet Archive, noviembre de 2000.
Fuente: Biblioteca de Textos Marxistas.
El trabajo es la fuente de toda riqueza, afirman los especialistas en Economía política. Lo es, en efecto, a la par que la naturaleza, proveedora de los materiales que él convierte en riqueza. Pero el trabajo es muchísimo más que eso. Es la condición básica y fundamental de toda la vida humana. Y lo es en tal grado que, hasta cierto punto, debemos decir que el trabajo ha creado al propio hombre.
Hace muchos centenares de miles de años, en una época, aún no establecida definitivamente, de aquel período del desarrollo de la Tierra que los geólogos denominan terciario, probablemente a fines de este período, vivía en algún lugar de la zona tropical - quizás en un extenso continente hoy desaparecido en las profundidades del Océano Indico- una raza de monos antropomorfos extraordinariamente desarrollada. Darwin nos ha dado una descripción aproximada de estos antepasados nuestros. Estaban totalmente cubiertos de pelo, tenían barba, orejas puntiagudas, vivían en los árboles y formaban manadas [2].
Es de suponer que como consecuencia directa de su género de vida, por el que las manos, al trepar, tenían que desempeñar funciones distintas a las de los pies, estos monos se fueron acostumbrando a prescindir de ellas al caminar por el suelo y empezaron a adoptar más y más una posición erecta. Fue el paso decisivo para el tránsito del mono al hombre.
Todos los monos antropomorfos que existen hoy día pueden permanecer en posición erecta y caminar apoyándose únicamente en sus pies; pero lo hacen sólo en caso de extrema necesidad y, además, con suma torpeza. Caminan habitualmente en actitud semierecta, y su marcha incluye el uso de las manos. La mayoría de estos monos apoyan en el suelo los nudillos y, encogiendo las piernas, hacen avanzar el cuerpo por entre sus largos brazos, como un cojo que camina con muletas. En general, aún hoy podemos observar entre los monos todas las formas de transición entre la marcha a cuatro patas y la marcha en posición erecta. Pero para ninguno de ellos ésta última ha pasado de ser un recurso circunstancial.
Y puesto que la posición erecta había de ser para nuestros peludos antepasados primero una norma, y luego, una necesidad, de aquí se desprende que por aquel entonces las manos tenían que ejecutar funciones cada vez más variadas. Incluso entre los monos existe ya cierta división de funciones entre los pies y las manos. Como hemos señalado más arriba, durante la trepa las manos son utilizadas de distinta manera que los pies. Las manos sirven fundamentalmente para recoger y sostener los alimentos, como lo hacen ya algunos mamíferos inferiores con sus patas delanteras. Ciertos monos se ayudan de las manos para construir nidos en los árboles; y algunos, como el chimpancé, llegan a construir tejadillos entre las ramas, para defenderse de las inclemencias del tiempo. La mano les sirve para empuñar garrotes, con los que se defienden de sus enemigos, o para bombardear a éstos con frutos y piedras. Cuando se encuentran en la cautividad, realizan con las manos varias operaciones sencillas que copian de los hombres. Pero aquí es precisamente donde se ve cuán grande es la distancia que separa la mano primitiva de los monos, incluso la de los antropoides superiores, de la mano del hombre, perfeccionada por el trabajo durante centenares de miles de años. El número y la disposición general de los huesos y de los músculos son los mismos en el mono y en el hombre, pero la mano del salvaje más primitivo es capaz de ejecutar centenares de operaciones que no pueden ser realizadas por la mano de ningún mono. Ni una sola mano simiesca ha construido jamás un cuchillo de piedra, por tosco que fuese.
Por eso, las funciones, para las que nuestros antepasados fueron adaptando poco a poco sus manos durante los muchos miles de años que dura el período de transición del mono al hombre, sólo pudieron ser, en un principio, funciones sumamente sencillas. Los salvajes más primitivos, incluso aquellos en los que puede presumirse el retorno a un estado más próximo a la animalidad, con una degeneración física simultánea, son muy superiores a aquellos seres del período de transición. Antes de que el primer trozo de sílex hubiese sido convertido en cuchillo por la mano del hombre, debió haber pasado un período de tiempo tan largo que, en comparación con él, el período histórico conocido por nosotros resulta insignificante. Pero se había dado ya el paso decisivo: la mano era libre y podía adquirir ahora cada vez más destreza y habilidad; y ésta mayor flexibilidad adquirida se transmitía por herencia y se acrecía de generación en generación.
Vemos, pues, que la mano no es sólo el órgano del trabajo; es también producto de él. Unicamente por el trabajo, por la adaptación a nuevas y nuevas funciones, por la transmisión hereditaria del perfeccionamiento especial así adquirido por los músculos, los ligamentos y, en un período más largo, también por los huesos, y por la aplicación siempre renovada de estas habilidades heredadas a funciones nuevas y cada vez más complejas, ha sido como la mano del hombre ha alcanzado ese grado de perfección que la ha hecho capaz de dar vida, como por arte de magia, a los cuadros de Rafael, a las estatuas de Thorwaldsen y a la música de Paganini.
Pero la mano no era algo con existencia propia e independiente. Era únicamente un miembro de un organismo entero y sumamente complejo. Y lo que beneficiaba a la mano beneficiaba también a todo el cuerpo servido por ella; y lo beneficiaba en dos aspectos.
Primeramente, en virtud de la ley que Darwin llamó de la correlación del crecimiento. Según ésta ley, ciertas formas de las distintas partes de los seres orgánicos siempre están ligadas a determinadas formas de otras partes, que aparentemente no tienen ninguna relación con las primeras. Así, todos los animales que poseen glóbulos rojos sin núcleo y cuyo occipital está articulado con la primera vértebra por medio de dos cóndilos, poseen, sin excepción, glándulas mamarias para la alimentación de sus crías. Así también, la pezuña hendida de ciertos mamíferos va ligada por regla general a la presencia de un estómago multilocular adaptado a la rumia. Las modificaciones experimentadas por ciertas formas provocan cambios en la forma de otras partes del organismo, sin que estemos en condiciones de explicar tal conexión. Los gatos totalmente blancos y de ojos azules son siempre o casi siempre sordos. El perfeccionamiento gradual de la mano del hombre y la adaptación concomitante de los pies a la marcha en posición erecta repercutieron indudablemente, en virtud de dicha correlación, sobre otras partes del organismo.
Sin embargo, ésta acción aún está tan poco estudiada que aquí no podemos más que señalarla en términos generales. Mucho más importante es la reacción directa -posible de demostrar- del desarrollo de la mano sobre el resto del organismo. Como ya hemos dicho, nuestros antepasados simiescos eran animales que vivían en manadas; evidentemente, no es posible buscar el origen del hombre, el más social de los animales, en unos antepasados inmediatos que no viviesen congregados. Con cada nuevo progreso, el dominio sobre la naturaleza, que comenzara por el desarrollo de la mano, con el trabajo, iba ampliando los horizontes del hombre, haciéndole descubrir constantemente en los objetos nuevas propiedades hasta entonces desconocidas. Por otra parte, el desarrollo del trabajo, al multiplicar los casos de ayuda mutua y de actividad conjunta, y al mostrar así las ventajas de ésta actividad conjunta para cada individuo, tenía que contribuir forzosamente a agrupar aún más a los miembros de la sociedad. En resumen, los hombres en formación llegaron a un punto en que tuvieron necesidad de decirse algo los unos a los otros. La necesidad creó el órgano: la laringe poco desarrollada del mono se fue transformando, lenta pero firmemente, mediante modulaciones que producían a su vez modulaciones más perfectas, mientras los órganos de la boca aprendían poco a poco a pronunciar un sonido articulado tras otro.
La comparación con los animales nos muestra que ésta explicación del origen del lenguaje a partir del trabajo y con el trabajo es la única acertada. Lo poco que los animales, incluso los más desarrollados, tienen que comunicarse los unos a los otros puede ser transmitido sin el concurso de la palabra articulada. Ningún animal en estado salvaje se siente perjudicado por su incapacidad de hablar o de comprender el lenguaje humano. Pero la situación cambia por completo cuando el animal ha sido domesticado por el hombre. El contacto con el hombre ha desarrollado en el perro y en el caballo un oído tan sensible al lenguaje articulado, que estos animales pueden, dentro del marco de sus representaciones, llegar a comprender cualquier idioma. Además, pueden llegar a adquirir sentimientos desconocidos antes por ellos, como son el apego al hombre, el sentimiento de gratitud, etc. Quien conozca bien a estos animales, difícilmente podrá escapar a la convicción de que, en muchos casos, ésta incapacidad de hablar es experimentada ahora por ellos como un defecto. Desgraciadamente, este defecto no tiene remedio, pues sus órganos vocales se hallan demasiado especializados en determinada dirección. Sin embargo, cuando existe un órgano apropiado, ésta incapacidad puede ser superada dentro de ciertos límites. Los órganos bucales de las aves se distinguen en forma radical de los del hombre, y, sin embargo, las aves son los únicos animales que pueden aprender a hablar; y el ave de voz más repulsiva, el loro, es la que mejor habla. Y no importa que se nos objete diciéndonos que el loro no entiende lo que dice. Claro está que por el solo gusto de hablar y por sociabilidad con los hombres el loro puede estar repitiendo horas y horas todo su vocabulario. Pero, dentro del marco de sus representaciones, puede también llegar a comprender lo que dice. Enseñad a un loro a decir palabrotas, de modo que llegue a tener una idea de su significación (una de las distracciones favoritas de los marineros que regresan de las zonas cálidas), y veréis muy pronto que en cuanto lo irritáis hace uso de esas palabrotas con la misma corrección que cualquier verdulera de Berlín. Y lo mismo ocurre con la petición de golosinas.
Primero el trabajo, luego y con él la palabra articulada, fueron los dos estímulos principales bajo cuya influencia el cerebro del mono se fue transformando gradualmente en cerebro humano, que, a pesar de toda su similitud, lo supera considerablemente en tamaño y en perfección. Y a medida que se desarrollaba el cerebro, desarrollábanse también sus instrumentos más inmediatos: los órganos de los sentidos. De la misma manera que el desarrollo gradual del lenguaje va necesariamente acompañado del correspondiente perfeccionamiento del órgano del oído, así también el desarrollo general del cerebro va ligado al perfeccionamiento de todos los órganos de los sentidos. La vista del águila tiene mucho más alcance que la del hombre, pero el ojo humano percibe en las cosas muchos más detalles que el ojo del águila. El perro tiene un olfato mucho más fino que el hombre, pero no puede captar ni la centésima parte de los olores que sirven a éste de signos para diferenciar cosas distintas. Y el sentido del tacto, que el mono posee a duras penas en la forma más tosca y primitiva, se ha ido desarrollando únicamente con el desarrollo de la propia mano del hombre, a través del trabajo. El desarrollo del cerebro y de los sentidos a su servicio, la creciente claridad de conciencia, la capacidad de abstracción y de discernimiento cada vez mayores, reaccionaron a su vez sobre el trabajo y la palabra, estimulando más y más su desarrollo. Cuando el hombre se separa definitivamente del mono, este desarrollo no cesa ni mucho menos, sino que continúa, en distinto grado y en distintas direcciones entre los distintos pueblos y en las diferentes épocas, interrumpido incluso a veces por regresiones de carácter local o temporal, pero avanzando en su conjunto a grandes pasos, considerablemente impulsado y, a la vez, orientado en un sentido más preciso por un nuevo elemento que surge con la aparición del hombre acabado: la sociedad. Seguramente hubieron de pasar centenares de miles de años -que en la historia de la Tierra tienen menos importancia que un segundo en la vida de un hombre [*]- antes de que la sociedad humana surgiese de aquellas manadas de monos que trepaban por los árboles. Pero, al fin y al cabo, surgió.
¿Y qué es lo que volvemos a encontrar como signo distintivo entre la manada de monos y la sociedad humana? Otra vez el trabajo. La manada de monos se contentaba con devorar los alimentos de un área que determinaban las condiciones geográficas o la resistencia de las manadas vecinas. Trasladábase de un lugar a otro y entablaba luchas con otras manadas para conquistar nuevas zonas de alimentación: pero era incapaz de extraer de estas zonas más de lo que la naturaleza buenamente le ofrecía, si exceptuamos la acción inconsciente de la manada, al abonar el suelo con sus excrementos. Cuando fueron ocupadas todas las zonas capaces de proporcionar alimento, el crecimiento de la población simiesca fue ya imposible; en el mejor de los casos el número de sus animales podía mantenerse al mismo nivel. Pero todos los animales son unos grandes despilfarradores de alimentos; además, con frecuencia destruyen en germen la nueva generación de reservas alimenticias. A diferencia del cazador, el lobo no respeta la cabra montés que habría de proporcionarle cabritos al año siguiente; las cabras de Grecia, que devoran los jóvenes arbustos antes de que puedan desarrollarse, han dejado desnudas todas las montañas del país. Esta «explotación rapaz» llevada a cabo por los animales desempeña un gran papel en la transformación gradual de las especies, al obligarlas a adaptarse a unos alimentos que no son los habituales para ellas, con lo que cambia la composición química de su sangre y se modifica poco a poco toda la constitución física del animal; las especies ya plasmadas desaparecen. No cabe duda de que ésta explotación rapaz contribuyó en alto grado a la humanización de nuestros antepasados, pues amplió el número de plantas y las partes de éstas utilizadas en la alimentación por aquella raza de monos que superaba con ventaja a todas las demás en inteligencia y en capacidad de adaptación. En una palabra, la alimentación, cada vez más variada, aportaba al organismo nuevas y nuevas substancias, con lo que fueron creadas las condiciones químicas para la transformación de estos monos en seres humanos. Pero todo esto no era trabajo en el verdadero sentido de la palabra. El trabajo comienza con la elaboración de instrumentos. ¿Y qué son los instrumentos más antiguos, si juzgamos por los restos que nos han llegado del hombre prehistórico, por el género de vida de los pueblos más antiguos que registra la historia, así como por el de los salvajes actuales más primitivos? Son instrumentos de caza y de pesca; los primeros utilizados también como armas. Pero la caza y la pesca suponen el tránsito de la alimentación exclusivamente vegetal a la alimentación mixta, lo que significa un nuevo paso de suma importancia en la transformación del mono en hombre. El consumo de carne ofreció al organismo, en forma casi acabada, los ingredientes más esenciales para su metabolismo. Con ello acortó el proceso de la digestión y otros procesos de la vida vegetativa del organismo (es decir, los procesos análogos a los de la vida de los vegetales), ahorrando así tiempo, materiales y estímulos para que pudiera manifestarse activamente la vida propiamente animal. Y cuanto más se alejaba el hombre en formación del reino vegetal, más se elevaba sobre los animales. De la misma manera que el hábito a la alimentación mixta convirtió al gato y al perro salvajes en servidores del hombre, así también el hábito a combinar la carne con la dieta vegetal contribuyó poderosamente a dar fuerza física e independencia al hombre en formación. Pero donde más se manifestó la influencia de la dieta cárnea fue en el cerebro, que recibió así en mucha mayor cantidad que antes las substancias necesarias para su alimentación y desarrollo, con lo que su perfeccionamiento fue haciéndose mayor y más rápido de generación en generación. Debemos reconocer -y perdonen los señores vegetarianos- que no ha sido sin el consumo de la carne como el hombre ha llegado a ser hombre; y el hecho de que, en una u otra época de la historia de todos los pueblos conocidos, el empleo de la carne en la alimentación haya llevado al canibalismo (aún en el siglo X, los antepasados de los berlineses, los veletabos o vilzes, solían devorar a sus progenitores) es una cuestión que no tiene hoy para nosotros la menor importancia.
El consumo de carne en la alimentación significó dos nuevos avances de importancia decisiva: el uso del fuego y la domesticación de animales. El primero redujo aún más el proceso de la digestión, ya que permitía llevar a la boca comida, como si dijéramos, medio digerida; el segundo multiplicó las reservas de carne, pues ahora, a la par con la caza, proporcionaba una nueva fuente para obtenerla en forma más regular. La domesticación de animales también proporcionó, con la leche y sus derivados, un nuevo alimento, que en cuanto a composición era por lo menos del mismo valor que la carne. Así, pues, estos dos adelantos se convirtieron directamente para el hombre en nuevos medios de emancipación. No podemos detenernos aquí a examinar en detalle sus consecuencias indirectas, a pesar de toda la importancia que hayan podido tener para el desarrollo del hombre y de la sociedad, pues tal examen nos apartaría demasiado de nuestro tema.
El hombre, que había aprendido a comer todo lo comestible, aprendió también, de la misma manera, a vivir en cualquier clima. Se extendió por toda la superficie habitable de la Tierra siendo el único animal capaz de hacerlo por propia iniciativa. Los demás animales que se han adaptado a todos los climas -los animales domésticos y los insectos parásitos- no lo lograron por sí solos, sino únicamente siguiendo al hombre. Y el paso del clima uniformemente cálido de la patria original, a zonas más frías donde el año se dividía en verano e invierno, creó nuevas necesidades, al obligar al hombre a buscar habitación y a cubrir su cuerpo para protegerse del frío y de la humedad. Así surgieron nuevas esferas de trabajo y, con ellas, nuevas actividades que fueron apartando más y más al hombre de los animales.
Gracias a la cooperación de la mano, de los órganos del lenguaje y del cerebro, no sólo en cada individuo, sino también en la sociedad, los hombres fueron aprendiendo a ejecutar operaciones cada vez más complicadas, a plantearse y a alcanzar objetivos cada vez más elevados. El trabajo mismo se diversificaba y perfeccionaba de generación en generación extendiéndose cada vez a nuevas actividades. A la caza y a la ganadería vino a sumarse la agricultura, y más tarde el hilado y el tejido, el trabajo de los metales, la alfarería y la navegación. Al lado del comercio y de los oficios aparecieron, finalmente, las artes y las ciencias; de las tribus salieron las naciones y los Estados. Se desarrollaron el Derecho y la Política, y con ellos el reflejo fantástico de las cosas humanas en la mente del hombre: la religión. Frente a todas estas creaciones, que se manifestaban en primer término como productos del cerebro y parecían dominar las sociedades humanas, las producciones más modestas, fruto del trabajo de la mano, quedaron relegadas a segundo plano, tanto más cuanto que en una fase muy temprana del desarrollo de la sociedad (por ejemplo, ya en la familia primitiva), la cabeza que planeaba el trabajo era ya capaz de obligar a manos ajenas a realizar el trabajo proyectado por ella. El rápido progreso de la civilización fue atribuido exclusivamente a la cabeza, al desarrollo y a la actividad del cerebro. Los hombres se acostumbraron a explicar sus actos por sus pensamientos, en lugar de buscar ésta explicación en sus necesidades (reflejadas, naturalmente, en la cabeza del hombre, que así cobra conciencia de ellas). Así fue cómo, con el transcurso del tiempo, surgió esa concepción idealista del mundo que ha dominado el cerebro de los hombres, sobre todo desde la desaparición del mundo antiguo, y que todavía lo sigue dominando hasta el punto de que incluso los naturalistas de la escuela darviniana más allegados al materialismo son aún incapaces de formarse una idea clara acerca del origen del hombre, pues esa misma influencia idealista les impide ver el papel desempeñado aquí por el trabajo. Los animales, como ya hemos indicado de pasada, también modifican con su actividad la naturaleza exterior, aunque no en el mismo grado que el hombre; y estas modificaciones provocadas por ellos en el medio ambiente repercuten, como hemos visto, en sus originadores, modificándolos a su vez. En la naturaleza nada ocurre en forma aislada. Cada fenómeno afecta a otro y es, a su vez, influenciado por éste; y es generalmente el olvido de este movimiento y de ésta interacción universal lo que impide a nuestros naturalistas percibir con claridad las cosas más simples. Ya hemos visto cómo las cabras han impedido la repoblación de los bosques en Grecia; en Santa Elena, las cabras y los cerdos desembarcados por los primeros navegantes llegados a la isla exterminaron casi por completo la vegetación allí existente, con lo que prepararon el suelo para que pudieran multiplicarse las plantas llevadas más tarde por otros navegantes y colonizadores. Pero la influencia duradera de los animales sobre la naturaleza que los rodea es completamente involuntaria y constituye, por lo que a los animales se refiere, un hecho accidental. Pero cuanto más se alejan los hombres de los animales, más adquiere su influencia sobre la naturaleza el carácter de una acción intencional y planeada, cuyo fin es lograr objetivos proyectados de antemano. Los animales destrozan la vegetación del lugar sin darse cuenta de lo que hacen. Los hombres, en cambio, cuando destruyen la vegetación lo hacen con el fin de utilizar la superficie que queda libre para sembrar cereales, plantar árboles o cultivar la vid, conscientes de que la cosecha que obtengan superará varias veces lo sembrado por ellos. El hombre traslada de un país a otro plantas útiles y animales domésticos modificando así la flora y la fauna de continentes enteros. Más aún; las plantas y los animales, cultivadas aquéllas y criados éstos en condiciones artificiales, sufren tales modificaciones bajo la influencia de la mano del hombre que se vuelven irreconocibles. Hasta hoy día no han sido hallados aún los antepasados silvestres de nuestros cultivos cerealistas. Aún no ha sido resuelta la cuestión de saber cuál es el animal que ha dado origen a nuestros perros actuales, tan distintos unos de otros, o a las actuales razas de caballos, también tan numerosas.
Por lo demás, de suyo se comprende que no tenemos la intención de negar a los animales la facultad de actuar en forma planificada, de un modo premeditado. Por el contrario, la acción planificada existe en germen dondequiera que el protoplasma -la albúmina viva- exista y reaccione, es decir, realice determinados movimientos, aunque sean los más simples, en respuesta a determinados estímulos del exterior. Esta reacción se produce, no digamos ya en la célula nerviosa, sino incluso cuando aún no hay célula de ninguna clase. El acto mediante el cual las plantas insectívoras se apoderan de su presa, aparece también, hasta cierto punto, como un acto planeado, aunque se realice de un modo totalmente inconsciente. La facultad de realizar actos conscientes y premeditados se desarrolla en los animales en correspondencia con el desarrollo del sistema nervioso, y adquiere ya en los mamíferos un nivel bastante elevado. Durante la caza inglesa de la zorra puede observarse siempre la infalibilidad con que la zorra utiliza su perfecto conocimiento del lugar para ocultarse a sus perseguidores, y lo bien que conoce y sabe aprovechar todas las ventajas del terreno para despistarlos. Entre nuestros animales domésticos, que han llegado a un grado más alto de desarrollo gracias a su convivencia con el hombre, pueden observarse a diario actos de astucia, equiparables a los de los niños, pues lo mismo que el desarrollo del embrión humano en el claustro materno es una repetición abreviada de toda la historia del desarrollo físico seguido a través de millones de años por nuestros antepasados del reino animal, a partir del gusano, así también el desarrollo mental del niño representa una repetición, aún más abreviada, del desarrollo intelectual de esos mismos antepasados, en todo caso de los menos remotos. Pero ni un solo acto planificado de ningún animal ha podido imprimir en la naturaleza el sello de su voluntad. Sólo el hombre ha podido hacerlo. Resumiendo: lo único que pueden hacer los animales es utilizar la naturaleza exterior y modificarla por el mero hecho de su presencia en ella. El hombre, en cambio, modifica la naturaleza y la obliga así a servirle, la domina. Y ésta es, en última instancia, la diferencia esencial que existe entre el hombre y los demás animales, diferencia que, una vez más, viene a ser efecto del trabajo[**].
Sin embargo, no nos dejemos llevar del entusiasmo ante nuestras victorias sobre la naturaleza. Después de cada una de estas victorias, la naturaleza toma su venganza. Bien es verdad que las primeras consecuencias de estas victorias son las previstas por nosotros, pero en segundo y en tercer lugar aparecen unas consecuencias muy distintas, totalmente imprevistas y que, a menudo, anulan las primeras. Los hombres que en Mesopotamia, Grecia, Asia Menor y otras regiones talaban los bosques para obtener tierra de labor, ni siquiera podían imaginarse que, al eliminar con los bosques los centros de acumulación y reserva de humedad, estaban sentando las bases de la actual aridez de esas tierras. Los italianos de los Alpes, que talaron en las laderas meridionales los bosques de pinos, conservados con tanto celo en las laderas septentrionales, no tenía idea de que con ello destruían las raíces de la industria lechera en su región; y mucho menos podían prever que, al proceder así, dejaban la mayor parte del año sin agua sus fuentes de montaña, con lo que les permitían, al llegar el período de las lluvias, vomitar con tanta mayor furia sus torrentes sobre la planicie. Los que difundieron el cultivo de la patata en Europa no sabían que con este tubérculo farináceo difundían a la vez la escrofulosis. Así, a cada paso, los hechos nos recuerdan que nuestro dominio sobre la naturaleza no se parece en nada al dominio de un conquistador sobre el pueblo conquistado, que no es el dominio de alguien situado fuera de la naturaleza, sino que nosotros, por nuestra carne, nuestra sangre y nuestro cerebro, pertenecemos a la naturaleza, nos encontramos en su seno, y todo nuestro dominio sobre ella consiste en que, a diferencia de los demás seres, somos capaces de conocer sus leyes y de aplicarlas adecuadamente.
En efecto, cada día aprendemos a comprender mejor las leyes de la naturaleza y a conocer tanto los efectos inmediatos como las consecuencias remotas de nuestra intromisión en el curso natural de su desarrollo. Sobre todo después de los grandes progresos logrados en este siglo por las Ciencias Naturales, nos hallamos en condiciones de prever, y, por tanto, de controlar cada vez mejor las remotas consecuencias naturales de nuestros actos en la producción, por lo menos de los más corrientes. Y cuanto más sea esto una realidad, más sentirán y comprenderán los hombres su unidad con la naturaleza, y más inconcebible será esa idea absurda y antinatural de la antítesis entre el espíritu y la materia, el hombre y la naturaleza, el alma y el cuerpo, idea que empieza a difundirse por Europa a raíz de la decadencia de la antigüedad clásica y que adquiere su máximo desenvolvimiento en el cristianismo.
Más, si han sido precisos miles de años para que el hombre aprendiera en cierto grado a prever las remotas consecuencias naturales de sus actos dirigidos a la producción, mucho más le costó aprender a calcular las remotas consecuencias sociales de esos mismos actos. Ya hemos hablado más arriba de la patata y de sus consecuencias en cuanto a la difusión de la escrofulosis: Pero, ¿qué importancia puede tener la escrofulosis comparada con los efectos que sobre las condiciones de vida de las masas del pueblo de países enteros ha tenido la reducción de la dieta de los trabajadores a simples patatas, con el hambre que se extendió en 1847 por Irlanda a consecuencia de una enfermedad de este tubérculo, y que llevó a la tumba a un millón de irlandeses que se alimentaban exclusivamente o casi exclusivamente de patatas y obligó a emigrar allende el océano a otros dos millones? Cuando los árabes aprendieron a destilar el alcohol, ni siquiera se les ocurrió pensar que habían creado una de las armas principales con que habría de ser exterminada la población indígena del continente americano, aún desconocido, en aquel entonces. Y cuando Colón descubrió más tarde América, no sabía que a la vez daba nueva vida a la esclavitud, desaparecida desde hacía mucho tiempo en Europa, y sentaba las bases de la trata de negros. Los hombres que en los siglos XVII y XVIII trabajaron para crear la máquina de vapor, no sospechaban que estaban creando un instrumento que habría de subvertir, más que ningún otro, las condiciones sociales en todo el mundo, y que, sobre todo en Europa, al concentrar la riqueza en manos de una minoría y al privar de toda propiedad a la inmensa mayoría de la población, habría de proporcionar primero el dominio social y político a la burguesía y provocar después la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado, lucha que sólo puede terminar con el derrocamiento de la burguesía y la abolición de todos los antagonismos de clase. Pero también aquí, aprovechando una experiencia larga, y a veces cruel, confrontando y analizando los materiales proporcionados por la historia, vamos aprendiendo poco a poco a conocer las consecuencias sociales indirectas y más remotas de nuestros actos en la producción, lo que nos permite extender también a estas consecuencias nuestro dominio y nuestro control.
Sin embargo, para llevar a cabo este control se requiere algo más que el simple conocimiento. Hace falta una revolución que transforme por completo el modo de producción existente hasta hoy día y, con él, el orden social vigente. Todos los modos de producción que han existido hasta el presente sólo buscaban el efecto útil del trabajo en su forma más directa e inmediata. No hacían el menor caso de las consecuencias remotas, que sólo aparecen más tarde y cuyo efecto se manifiesta únicamente gracias a un proceso de repetición y acumulación gradual. La primitiva propiedad comunal de la tierra correspondía, por un lado, a un estado de desarrollo de los hombres en el que el horizonte de éstos quedaba limitado, por lo general, a las cosas más inmediatas, y presuponía, por otro lado, cierto excedente de tierras libres, que ofrecía cierto margen para neutralizar los posibles resultados adversos de ésta economía positiva. Al agotarse el excedente de tierras libres, comenzó la decadencia de la propiedad comunal. Todas las formas más elevadas de producción que vinieron después condujeron a la división de la población en clases diferentes y, por tanto, al antagonismo entre las clases dominantes y las clases oprimidas. En consecuencia, los intereses de las clases dominantes se convirtieron en el elemento propulsor de la producción, en cuanto ésta no se limitaba a mantener bien que mal la mísera existencia de los oprimidos. Donde esto halla su expresión más acabada es en el modo de producción capitalista que prevalece hoy en la Europa Occidental. Los capitalistas individuales, que dominan la producción y el cambio, sólo pueden ocuparse de la utilidad más inmediata de sus actos. Más aún; incluso ésta misma utilidad -por cuanto se trata de la utilidad de la mercancía producida o cambiada- pasa por completo a segundo plano, apareciendo como único incentivo la ganancia obtenida en la venta.
La ciencia social de la burguesía, la Economía Política clásica, sólo se ocupa preferentemente de aquellas consecuencias sociales que constituyen el objetivo inmediato de los actos realizados por los hombres en la producción y el cambio. Esto corresponde plenamente al régimen social cuya expresión teórica es esa ciencia. Por cuanto los capitalistas aislados producen o cambian con el único fin de obtener beneficios inmediatos, sólo pueden ser tenidos en cuenta, primeramente, los resultados más próximos y más inmediatos. Cuando un industrial o un comerciante vende la mercancía producida o comprada por él y obtiene la ganancia habitual, se da por satisfecho y no le interesa lo más mínimo lo que pueda ocurrir después con esa mercancía y su comprador. Igual ocurre con las consecuencias naturales de esas mismas acciones. Cuando en Cuba los plantadores españoles quemaban los bosques en las laderas de las montañas para obtener con la ceniza un abono que sólo les alcanzaba para fertilizar una generación de cafetos de alto rendimiento, ¡poco les importaba que las lluvias torrenciales de los trópicos barriesen la capa vegetal del suelo, privada de la protección de los árboles, y no dejasen tras sí más que rocas desnudas! Con el actual modo de producción, y por lo que respecta tanto a las consecuencias naturales como a las consecuencias sociales de los actos realizados por los hombres, lo que interesa preferentemente son sólo los primeros resultados, los más palpables. Y luego hasta se manifiesta extrañeza de que las consecuencias remotas de las acciones que perseguían esos fines resulten ser muy distintas y, en la mayoría de los casos, hasta diametralmente opuestas; de que la armonía entre la oferta y la demanda se convierta en su antípoda, como nos lo demuestra el curso de cada uno de esos ciclos industriales de diez años, y como han podido convencerse de ello los que con el «crac»[3]han vivido en Alemania un pequeño preludio; de que la propiedad privada basada en el trabajo de uno mismo se convierta necesariamente, al desarrollarse, en la desposesión de los trabajadores de toda propiedad, mientras toda la riqueza se concentra más y más en manos de los que no trabajan; de que [...][***].
Traducido del alemán.
NOTAS
* Sir William Thomson, autoridad de primer orden en la materia calculó que ha debido transcurrir poco más de cien millones de años desde el momento en que la Tierra se enfrió lo suficiente para que en ella pudieran vivir las plantas y los animales.
** Acotación al margen: «Ennoblecimiento».
*** Aquí se interrumpe el manuscrito. (N. de la Edit.)
1. El presente artículo fue ideado inicialmente como introducción a un trabajo más extenso denominado Tres formas fundamentales de esclavización. Pero, visto que el propósito no se cumplía, Engels acabó por dar a la introducción el título El papel del trabajo en el proceso de transformación del mono en hombre. Engels explica en ella el papel decisivo del trabajo, de la producción de instrumentos, en la formación del tipo físico del hombre y la formación de la sociedad humana, mostrando que, a partir de un antepasado parecido al mono, como resultado de un largo proceso histórico, se desarrolló un ser cualitativamente distinto, el hombre. Lo más probable es que el artículo haya sido escrito en junio de 1876.
2. Véase el libro de C. Darwin The Descent of Man and Selection in Relation to Sex («El origen del hombre y la selección sexual»), publicado en Londres en 1871.
3. Trátase de la crisis económica mundial de 1873. En Alemania, la crisis comenzó con una «grandiosa bancarrota» en mayo de 1873, preludio de la crisis que duró hasta fines de los años 70.
Pueden consultar las materias, grupos, locales, catedráticos y otra información relacionada con el ciclo académico en el blog de la Escuela de Economía en la siguiente dirección:
http://escuela-economia.blogspot.es/
Esa información estaba albergada en esta página, pero recibimos varias sugerencias de que establecieramos un blog con el nombre y dirección electrónica que hiciera referencia directa a la Escuela de Economía.
La efigie de la gran cabeza de Marx, en su tumba y en mármol negro fué puesta, según me dijeron en la época de Stalin y conforme contribución de la entonces URSS. De manera que el discurso de Engels debió realizarse ante la tumba, sin la efigie. La tumba siempre tiene flores.
A mi entender, este discurso de Engels es toda una clase de Economía Política: establece los fundamentos de la crítica de Marx a la Economía Política tradicional.
Discurso ante la tumba de Marx
F. Engels
Discurso pronunciado en inglés por F. Engels en el cementerio de Highgate, el 17 de marzo de 1883.
Publicado en alemán en el Sozialdemokrat del 22 de marzo de 1883.
Digitalizado por José Angel Sordo para el Marxists Internet Archive, 1999.
Reeditado por Juan Carlos M. 05/2001.
El 14 de marzo, a las tres menos cuarto de la tarde, dejó de pensar el más grande pensador de nuestros días. Apenas le dejamos dos minutos solo, y cuando volvimos, le encontramos dormido suavemente en su sillón, pero para siempre.
Es de todo punto imposible calcular lo que el proletariado militante de Europa y América y la ciencia histórica han perdido con este hombre. Harto pronto se dejará sentir el vacío que ha abierto la muerte de esta figura gigantesca.
Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto, la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo. Pero no es esto sólo. Marx descubrió también la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él . El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto las de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas.
Dos descubrimientos como éstos debían bastar para una vida. Quien tenga la suerte de hacer tan sólo un descubrimiento así, ya puede considerarse feliz. Pero no hubo un sólo campo que Marx no sometiese a investigación -y éstos campos fueron muchos, y no se limitó a tocar de pasada ni uno sólo- incluyendo las matemáticas, en la que no hiciese descubrimientos originales. Tal era el hombre de ciencia. Pero esto no era, ni con mucho, la mitad del hombre. Para Marx, la ciencia era una fuerza histórica motriz, una fuerza revolucionaria. Por puro que fuese el gozo que pudiera depararle un nuevo descubrimiento hecho en cualquier ciencia teórica y cuya aplicación práctica tal vez no podía preverse en modo alguno, era muy otro el goce que experimentaba cuando se trataba de un descubrimiento que ejercía inmediatamente una influencia revolucionaria en la industria y en el desarrollo histórico en general. Por eso seguía al detalle la marcha de los descubrimientos realizados en el campo de la electricidad, hasta los de Marcel Deprez en los últimos tiempos.
Pues Marx era, ante todo, un revolucionario. Cooperar, de este o del otro modo, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones políticas creadas por ella, contribuir a la emancipación del proletariado moderno, a quién él había infundido por primera vez la conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de su emancipación: tal era la verdadera misión de su vida. La lucha era su elemento. Y luchó con una pasión, una tenacidad y un éxito como pocos. Primera Gaceta del Rin, 1842; Vorwärts* de París, 1844; Gaceta Alemana de Bruselas, 1847; Nueva Gaceta del Rin, 1848-1849; New York Tribune, 1852 a 1861, a todo lo cual hay que añadir un montón de folletos de lucha, y el trabajo en las organizaciones de París, Bruselas y Londres, hasta que, por último, nació como remate de todo, la gran Asociación Internacional de Trabajadores, que era, en verdad, una obra de la que su autor podía estar orgulloso, aunque no hubiera creado ninguna otra cosa.
Por eso, Marx era el hombre más odiado y más calumniado de su tiempo. Los gobiernos, lo mismo los absolutistas que los republicanos, le expulsaban. Los burgueses, lo mismo los conservadores que los ultra-demócratas, competían a lanzar difamaciones contra él. Marx apartaba todo esto a un lado como si fueran telas de araña, no hacía caso de ello; sólo contestaba cuando la necesidad imperiosa lo exigía. Y ha muerto venerado, querido, llorado por millones de obreros de la causa revolucionaria, como él, diseminados por toda Europa y América, desde la minas de Siberia hasta California. Y puedo atreverme a decir que si pudo tener muchos adversarios, apenas tuvo un solo enemigo personal. Su nombre vivirá a través de los siglos, y con él su obra.
* En español: "Adelante". Estaba publicada en alemán.
UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR
FACULTAD DE CIENCIAS ECONOMICAS
ESCUELA DE ECONOMIA
PROGRAMA DE LA ASIGNATURA
ECONOMIA POLITICA II
CICLO II 2006
OBJETIVOS
Proporcionar al estudiante una definición, historia y situación actual de la Economía Política Marxista.
METODOLOGIA
Método Comparativo:
Partiendo de una comprensión sistemática de las bases de la crítica de la Economía Política Marxista, inducir el examen de planteamientos de las corrientes de Economía Política Clásica, Neoclásica y Neoliberal.
Método Genético:
Se estudiará la Crítica de la Economía Política en los planteamientos que la originaron, realizados por sus mismos autores, especialmente Carlos Marx y Federico Engels.
CONTENIDOS
I. Definición de Economía Política.
II. Bases de la Economía Política Marxista.
PRIMERA UNIDAD
1. El fundamento histórico material de la Economía Política
2. La integración de la Economía Política con la Filosofía y el Socialismo.
3. La mercancía.
4. El proceso de cambio.
5. El dinero.
6. Cómo se convierte el dinero en capital.
7. Proceso de trabajo y proceso de valorización.
8. Capital constante y capital variable.
9. Cuota de plusvalía.
10.Jornada de Trabajo.
SEGUNDA UNIDAD
11.Cuota y masa de plusvalía.
12.Concepto de plusvalía relativa.
13.Plusvalía Absoluta y Relativa.
14.El Precio de la Fuerza de Trabajo y de la Plusvalía.
15.Fórmulas para Expresar la Cuota de Plusvalía.
16.El Salario
TERCERA UNIDAD
17.Conversión de la Plusvalía en Capital.
18.La Ley General de la Acumulación Capitalista.
19.La Llamada Acumulación Originaria.
20.La Moderna Teoría de la Colonización.
BIBLIOGRAFIA
Marx, Carlos
Prólogo de la Contribución a la Crítica de la Economía Política
El Capital, Tomo I
Capítulos del I al X. ( Del Capítulo VIII, a. Los Límites de la Jornada de Trabajo).
Capítulos del XIV al XVII.
Capítulos del XXII al XXV (Capítulo XXII, Numeral 1. Capítulo XXIII, Numerales 1 al 4. Capítulo XXIV, Numerales 1 y 2).
EVALUACION
Exámenes parciales
I 20%; Temas del 1 al 10. Capítulos I al VIII.
II 20%; Temas del 11 al 16. Capítulos IX, X, XIV a XVII.
III 20%; Temas del 17 al 20. Capítulos del XXII al XXV.
Trabajo de investigación: 20%.
Exposición: 20%.
Dedicado a compartir el proceso de enseñanza aprendizaje en las cátedras, especialmente de Economía Política, que impartimos en la Escuela de Economía de la Universidad de El Salvador.